14/09/2017 | 1474

El programa de la Unidad Ciudadana

Las imposturas de CFK


Quien quiera conocer el programa de la coalición política que lleva como candidata eminente a Cristina Fernández


de Kirchner, sólo necesita googlear “15 puntos Unidad Ciudadana” (UC).


 


Este simple acto puede dar paso a una enorme clarificación política sobre la nulidad política de esta pretendida oposición al gobierno de la “derecha neoliberal”.


 


Frente al medio millón de desocupados que ha provocado la política del gobierno, sea registrado o informal, la ex presidenta propone “declarar la emergencia laboral, prohibir los despidos por un año e impulsar un aumento de emergencia del salario mínimo vital y móvil”.


 


Cualquiera puede advertir que la prohibición de los despidos por un año, planteada por un proyecto de ley, viene de fracasar hace poco tiempo, no sólo por el veto del Presidente -una facultad antidemocrática que la señora CFK votó en la Constituyente de 1994-, sino por el rechazo de la mayoría de la Cámara de Diputados a enfrentarlo.


Este solo punto clarifica el conjunto. El programa confina la suerte de los despidos… al Congreso, que ha sido cómplice de la ofensiva que se arrastra desde hace (no dos, sino) cuatro años. Toda la perspectiva de los 15 puntos muere aquí, porque la progresividad con la que se presentan ciertas reivindicaciones tiene como horizonte político un imposible, tal sería un Congreso no sólo opositor, sino decidido a enfrentar a la burguesía en su decisión de ir a fondo en un ajuste contra los trabajadores. El mismo Congreso sería responsable de un aumento de emergencia del salario mínimo, cuyo monto no se determina, soslayando el planteo de un salario mínimo equivalente a la canasta familiar.


 


Cada línea ha sido pensada. El programa no dedica una palabra a la defensa del derecho de huelga, a un plan de lucha, ni hablar de la ocupación de un lugar de trabajo frente a las suspensiones y los despidos. Pero está omisión no es neutral, extiende una amnistía anticipada a la burocracia sindical, enterradora serial de la lucha obrera contra los despidos.No por casualidad, el bloque alineado con CFK en la CGT confluirá en el Confederal inminente, que se hará -si finalmente se convoca- sobre la base de continuar la tregua con el gobierno.


 


CFK no está dispuesta a una confrontación política que ponga en riesgo la orientación general de la burguesía que, en su conjunto, apoya el plan económico en curso -un cambio de frente que se inició desde el momento que la gestión K debió imponer un cepo a las transacciones, clausurando el financiamiento internacional. En esta línea propone un bloque parlamentario para forzar “un cambio de política”, lo que supone un planteo de recambio de corte patronal y no un programa económico y social, y un plan de lucha para arrancarlo, elaborado y votado en un Congreso de bases de los trabajadores.


 


La industria y los bancos


 


El programa denuncia la desindustrialización y pretende colocar a sus autores como cabeza de un polo de reagrupamiento de sectores afectados por la crisis industrial, sin dejar de lado el giro hacia el capital internacional. Siempre en manos del Congreso, UC plantea una nueva ley de compre nacional que conceda “preferencias a nuestra industria para asegurar que la demanda del Estado sea palanca del desarrollo económico” -es decir una reedición del parasitismo y de la “patria contratista”. Al mismo tiempo, propone una devaluación: “la política elegida mantiene bajo el tipo de cambio en forma artificial”, lo que completa el arsenal de la “vieja” política de rescate de la burguesía nacional trasladando el costo a las masas.


 


Significativamente, el programa de Unidad Ciudadana/CFK no toca los bancos. La larga denuncia sobre el crecimiento de la deuda y la bicicleta financiera omite el saqueo de los bancos mediante el endeudamiento brutal del Banco Central. Sin embargo, no puede existir un plan de industrialización masiva del país sin la nacionalización de la banca y de las actividades que implican rentas extraordinarias, como la minería, el petróleo y el comercio exterior.


 


Más sorprendente aún es la ausencia de un programa frente al “campo”, siendo que la ex presidenta pretendió elevar su choque con los terratenientes y los pool de siembra al nivel de la épica. La patria sojera y el consorcio agroexportador y el negocio agroquímico no se tocan. La palabra retenciones no está mencionada. El régimen sojero es un modelo social de concentración del capital financiero en el campo, expulsión de los campesinos, tierra libre para los monopolios de insumos químicos que agotan el suelo y extrema explotación del obrero rural. El programa de la UC no pretende tocar el corazón del beneficio capitalista en el campo. La parte sustancial del beneficio de la explotación agrícola no se la lleva el capital agrario o el chacarero capitalista, sino los exportadores de cereales, los proveedores de materias primas y maquinarias para el campo y los pool de siembra, que agrupan en la mayor parte de los casos a bancos y poderosos grupos económicos exportadores. Una política de concentración del ahorro nacional plantea la nacionalización de la cadena de valor agraria y de los grandes propietarios y pulpos agrarios, algo que está absolutamente fuera del “radar” de la UC.


 


La deuda no se toca y otros tema


 


Luego de una larga exposición sobre los niveles de endeudamiento actual -que, en sus dos terceras partes proviene de la renovación de la deuda externa previa más los intereses, una deuda usuraria que se ha pagado varias veces- y las consecuencias del saqueo sobre la población y el desarrollo de la nación, el programa de la UC plantea la nada misma. “El Congreso debe sancionar normas regulatorias” que impidan que la Argentina se convierta en el país modelo del bicicleta financiera y, una vez más, el Congreso debe “revisar la deuda contraída por el gobierno” (ni siquiera la anterior). Se apela al Congreso, que ha sido históricamente un convidado de piedra en el tratamiento de la deuda, para una medida absolutamente anodina. No hay autonomía nacional ni industrialización genuina que no parta del repudio de la deuda externa que no es sólo una extracción de recursos por la usura internacional, sino un método de dominio colonial.


 


El programa ingresa en el terreno de la mentira descarada al hablar de la extranjerización de los recursos naturales. “Las inversiones extranjeras o nacionales que el gobierno de Cambiemos dice esperar abarcan aquellas que implican la entrega y apropiación privada de nuestros recursos naturales estratégicos”. ¿Qué ejemplos plantea? “El caso Lewis en el Lago Escondido de nuestra Patagonia es un ejemplo claro y concreto. Vaca Muerta también es un ejemplo….” ¿Qué tal? Lewis asentó sus reales en la Patagonia en 1996, se convirtió en socio de Mindlin, integrante de la “patria contratista” beneficiaria de la “década ganada”, y jamás fue interpelado por los “nacionales y populares” por la usurpación de un dominio público -el acceso al lago, al día de hoy casi inaccesible. ¿Vaca Muerta? Aún esperamos los datos de las actas secretas con Chevron.


 


El programa ingresa en la impudicia en otros temas. En el caso de la mujer: “la violencia… ha crecido exponencialmente. Los femicidios se han multiplicado dolorosamente”. Con apelar a la estadística oficial, basta: 208/2008, 231/2009, 260/2010, 282/2011, 255/2012, 295/2013, 277/2014, 286/2015. Naturalmente, no existe una palabra sobre el derecho al aborto, causal de tantas o más muertes, y sobre el cual CFK y el clero mantienen un pacto indisoluble.


 


El programa de CFK/UC es una impostura.


 

También te puede interesar:

La burocracia sindical sigue el libreto del FMI, el gobierno y las patronales. El Polo Obrero y la Coordinadora Sindical Clasista se movilizaron al Ministerio de Trabajo por $45.000 y por un plan de lucha
La opulencia solo está en Puerto Madero, mientras se descarga el ajuste sobre los trabajadores de la Ciudad.
El primer paso sería lograr una "mesa chica" integrada por la CGT y la Utep.
Hay en curso una política de confiscación del salario y jubilaciones.