09/02/2021

El proyecto de Massa sobre Ganancias es pan para hoy y hambre para mañana

Hay que terminar con el impuesto al salario

El titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa presentó el viernes 5 de febrero un proyecto de ley fijando un piso en el Mínimo No Imponible (MNI) del Impuesto a las Ganancias para salarios que no superen los $150 mil mensuales brutos, es decir, antes de los descuentos, lo que supone un sueldo neto de $123 mil. Apenas un 25% de incremento del Mínimo que rige ahora, cuando la inflación prevista es un 50%. Por otra parte es un piso, no un nuevo mínimo de toda la escala, que sigue sin variantes.

La medida, simplemente compensará una parte de la caída que sufriera el MNI a lo largo de los últimos años y que tuviera como consecuencia que una enorme franja de trabajadores pasara a pagar ese gravamen: la friolera de 2,3 millones, una cantidad superada solo en 2013.

El gobierno ha montado una operación de prensa según la cual 1,2 millón de personas dejarían de pagarlo. Seguramente es así en la foto de hoy. Pero el punto es cuántos de esos trabajadores afectados llegarán a diciembre sin que sufran la confiscación. Porque progresivamente irán entrando las cuotas de paritarias, las que ya están acordadas y las que se vayan acordando en una ronda de paritarias que recién empieza. Por ejemplo, la cantidad bancarios que hoy pagará no será la misma de aquí a agosto donde se cobra la tercera cuota de la paritaria del 29% que se acaba de firmar. La paritaria de Bancarios y la de Aceiteros son las únicas firmadas por ahora.

Para que se entienda, el conjunto de la escala y tasas del impuesto al salario no se altera, solo se instalaría un piso. Por lo tanto los que no  entran en el piso serán impactados de lleno como siempre, en base a los Mínimos no Imponibles para solteros y casados vigentes al día de hoy, que no se alterarían por esta ley que impulsa el gobierno a través de Massa.

Si los aumentos de salarios llegaran a alcanzar una cifra similar o cercana al 50% que pronostica la encuesta (REM) del Banco Central, volverían a estar alcanzados quienes hoy cobren un neto aproximado de $73 mil, es decir un equivalente al actual MNI.

Pero, además, la medida no va acompañada de un cambio en el índice de actualización del MNI, que actualmente se rige por el denominado Ripte, que es un indicador de aumento de salarios que varía siempre por detrás de la inflación. Ahora bien, esa actualización en enero de 2022, defectuosa por cierto, impacta en el Mínimo No Imponible actual, de $98 mil netos para un casado con hijos y de $74 mil para un soltero. En cambio la ley por única vez de Massa no tiene mecanismo previsto de actualización en sus cinco artículos, lo que demolerá el beneficio con el correr de los meses. El carácter de medida electoral, salvando el edificio del Impuesto al Salario es evidente a todas luces.

Otro dato que también muestra la limitación del anuncio oficial es que la canasta familiar que ha calculado el gremio Aceitero que fue a una huelga de 22 días para defender ese nivel salarial conquistado estuvo en el mes de diciembre en $95000. La  canasta básica, que mide la línea de pobreza según el INDEC, en enero está en $57000. Como se verá el MNI vigente al cabo de los próximos once meses en los que se mantendrá inmóvil hasta el 2022 estará confluyendo con la línea de pobreza, lo que constituye un escándalo social y tributario que no altera este piso, sino parcialmente y por única  vez.

Claro que el despojo aún mayor surge de que el 80% de los trabajadores cobre sueldos que no llegan a cubrir el costo de la canasta de pobreza calculada por el Indec, es decir sin pago de alquiler.

La pelea por la liquidación del impuesto al salario se ha convertido en una reivindicación que alcanza a una masa de trabajadores. Y, naturalmente, debe estar asociada a la lucha general del movimiento obrero por paritarias libres y un mínimo equivalente a la canasta familiar.

Otro contraste entre los beneficios patronales y el saqueo impositivo que sufren los trabajadores es que está lleno de beneficios por los cuales las patronales no pagan aportes por sumas no  remunerativas de todo color y pelaje. Firmadas en paritarias, por las exenciones de pandemia, por ser Pymes, por ser empresas de salud, y un largo etcétera. En cambio, todas esas cifras sí pagan Ganancias.

Uno de los primeros proyectos presentados por el Partido Obrero no bien ingresó al parlamento ha sido la Abolición del Impuesto al Salario. Romina Del Pla lo representó el 9 de diciembre pasado. Nueve días después el clasismo, a partir del plenario convocado por el Sutna en Pilar unos días antes, movilizó masivamente incluyendo la reivindicación de terminar con el Impuesto al Salario entre los cinco reclamos centrales, al tiempo que se exigía un paro nacional a la CGT y CTA.

Resulta una vergüenza, solo explicada por la completa entrega de la cooptación de las centrales al gobierno, que esta echada de lastre ante el inconformismo evidente entre los trabajadores venga de arriba, desde el Estado, y en los términos que el gobierno lo decide, claramente adaptados a su política maestra de topes paritarios. Justamente, esta descompresión será explotada por las patronales para sostener como devolución de favores los topes paritarios del 29% prometidos por el gobierno en la mesa del FMI.

En otro orden resulta evidente que el kirchnerismo le ha cedido la iniciativa a un ala como la de Massa, ligada a la Embajada Yanqui y al capital petrolero, elemento de reserva de la derecha dentro del peronismo.

Basta de impuesto al salario, eliminación de la cuarta categoría de Ganancias. Por impuestos progresivos a las grandes rentas y fortunas de los capitalistas. Paritarias libres. Salario equivalente a la canasta familiar. 82% móvil para las jubilaciones.

 

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