22/08/1995 | 461

El Pts no vale un ticket-canasta

En el periódico Nº 78, el Pts dice que “nos enteramos que en Santa Fe se constituyó un frente entre el Mas y el PO… debemos decir que, ante el frente del Mst con stalinistas y maoístas que levanta una política centroizquierdista, éste es progresivo. Profundicemos ese camino…”


Pero ni en Santa Fe, ni tampoco en Neuquén, el Pts tiene actividad política visible. A la hora de plantearse la constitución de un frente para las elecciones en la Capital Federal, la dirección del Pts reniega de esa caracterización y la ataca en todos los intentos en este sentido. En el periódico Nº 79 (3/8), caracteriza que “las elecciones en algunas provincias y en Capital, no despiertan muchas expectativas entre los trabajadores…” y llama a “los partidos que nos reclamamos… del trotskismo… a buscar por todos los medios una intervención común en esa lucha de clases y en un reagrupamiento de la vanguardia obrera y popular” .


Claro que cuando hubo que luchar por ese “reagrupamiento de la vanguardia” para desarrollar una “intervención común en la lucha de clases” —como lo fue en el Encuentro Nacional de Estudiantes realizado en Córdoba el 1º de julio pasado—, el Pts se alió burocráticamente al zamorismo y a los nacionalistas de centroizquierda para impedir que se votara una plataforma y un curso de acción para llevar al Encuentro al fracaso.


Para adornar el  “boicot” (sic, que nadie percibirá) a las elecciones en Capital, el Pts saca algunos argumentos de la galera. Para eso afirma que el programa establecido por el frente PO-MAS en Santa Fe y en Neuquén es un “retroceso” respecto al “programa principista” que levantó el frente Mas-Pts en las elecciones del 14 de mayo. Llama la atención este planteo, porque en ese programa “principista” no hay una palabra de lucha contra la jubilación privada  y las AFJPs, ni se habla de enfrentar la política en marcha de privatización de la salud o el avance del clero en la educación. Pavada de omisión.


El Pts critica que el PO propugne una ley que prohíba los despidos y suspensiones y una ley que reduzca la jornada de trabajo sin afectar los salarios. Dice que esto evidencia que el “PO es reformista” y además “legalista y constitucionalista”. Pero, ¿no era el Pts el que reclamó que la Asamblea Constituyente que convocó el pacto Menem-Alfonsín fuera “soberana” para que pudiera votar reformas estructurales?


El PO no cambia de programa, lo levanta tanto frente a las luchas, la acción directa, o a cualquier lucha política (incluida la electoral). ¿Cómo se puede imponer la reducción de la jornada de trabajo a nivel nacional si no es luchando para imponérsela al Estado? Es decir, transformándola no en una lucha sindical aislada a una fábrica, sino en un combate político nacional de todo el movimiento obrero. Por otra parte: ¿ésta no ha sido la experiencia de la lucha internacional de la clase obrera por imponer la jornada de 8 horas? Fueron los metalúrgicos de Tierra del Fuego quienes  primero levantaron esta consigna “legal” hace pocos meses.


¡Sólo Alsogaray comparte el “asombro” del Pts ante el  reclamo de una ley que prohíba los despidos y las suspensiones! Pero esto no sólo es producto del infantilismo, sino también es gangsterismo político, ya que el propio programa “principista” que reivindica el Pts plantea la “prohibición de todo despido en el territorio del país”, es decir legal, o que “El Estado debe abonar inmediatamente un seguro de $500 mensuales a todos los desocupados”, es decir por ley.


Otro ejemplo de necedad facciosa: el Pts nos critica que llamemos a movilizarse sobre las gobernaciones en las provincias y las municipalidades para reclamar que “con carácter de emergencia deberían proveerse tickets-canasta a los trabajadores desocupados con vigencia en todos los comercios” (PO, 18/7). En momentos que las gobernaciones aducen no tener un peso para pagar salarios, mucho menos para fijar seguros de desempleo, ¿está mal obligar a que con “carácter de emergencia” el estado garantice la alimentación de la familia trabajadora?¿Habría que esperar a que el Congreso dicte una ley? ¿El municipio no es parte del Estado? ¿Cuál debe ser la política revolucionaria en los municipios?


Evidentemente, la dirección del Pts no vale siquiera un ticket-canasta.

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