23/09/2020

El PTS sangra por la herida de su propia impotencia

Foto: Ojo Obrero

La nota publicada en LID (La Izquierda Diario) con el provocativo título “Una izquierda ‘cupera’ e inofensiva”, dirigida contra el Partido Obrero, su intervención en los sindicatos y en especial contra el Sutna , es una diatriba de mala calidad.

Dejando de lado las chicanas (se refiere al PO como el “oficial” o “la parte del PO que está dentro del FIT”) y los dislates (afirma que la jornada nacional de lucha del PSC del 17 de setiembre se realizó “a instancias del PTS”), queda muy poco. Vayamos a eso.

El autor acusa al PO de defender un llamado del PSC (Plenario del Sindicalismo Combativo) a todos los sectores en lucha en lugar de organizar una convocatoria conjunta, lo que hubiese permitido realizar “una gran jornada a la altura del ataque, y también, aunque no les guste, a la altura de las demostraciones que hace la derecha reaccionaria”.

Las “demostraciones que hace la derecha reaccionaria” no pasan de un sector minoritario de clase media, pero encandilan al PTS y justifican su condescendencia con el gobierno al que acusan de no enfrentarla; como si el ajuste lo llevara adelante Macri y no Fernández. El PTS se ubica en el campo de los que critican a la derecha desde el Frente de Todos y no vio contradicción en, por ejemplo, firmar un petitorio por los choferes de Santa Fe con las burocracias sindicales de la provincia que entregaron la lucha de la algodonera de Vicentin.

La jornada del PSC fue realmente exitosa; por su extensión nacional, por la movilización que tuvo lugar en el centro político del país, por el interés que concitó entre la vanguardia y por la participación de los principales conflictos: el Sanatorio Plaza, los portuarios recientemente liberados, los trabajadores de Latam, las ocupaciones de tierra, el Sutna movilizado por su paritaria, los de Algodonera Avellaneda (que enviaron una adhesión).

La finalidad fundamental de la acción fue instalar en el escenario político una denuncia al pacto UIA-CGT-Gobierno y la “nueva normalidad” de ajuste y flexibilización que está en ejecución. Fue una acción de una fracción del movimiento obrero, ocupado y desocupado, eminentemente política, cuya fuerza se deriva del programa y la orientación y no solo del número.

Aunque esto fue lo fundamental, la cobertura de LID destacó que la jornada “copó las calles de la Ciudad de Buenos Aires y otras ciudades” ¿En qué quedamos?

Divisionismo fracasado

La nota crítica sostiene que “no querer hacer un acto donde tengan peso los y las compañeras de Guernica” es una capitulación. Es una patraña porque las tomas tuvieron, en la marcha previa y en la Plaza de Mayo, un gran protagonismo; movilizaron una nutrida delegación de varias ocupaciones, incluyendo, desde ya, la de Guernica. El acto realizado por el PTS y el MST, para superar la “convocatoria tan limitada” del PSC, no sumó a ningún sector que no haya sido parte de la movilización a Plaza de Mayo; al revés, participaron muchos menos.

El del Obelisco fue un acto divisionista y, desde el punto de vista estrecho que propone el PTS – la superación de la convocatoria “limitada” – un fracaso evidente; en particular para el PTS que lejos de mostrar el poder de movilización del cual se jactan exhibió su desnutrición, con una presencia sensiblemente menor a la de su socio circunstancial, el MST; y ni hablar respecto de la columna “restringida” de la Coordinadora Sindical Clasista-PO y el Polo Obrero.

Detrás de la insistencia en compartir la convocatoria con “otros sectores sindicales independientes, todos los sectores en lucha, los que luchan por su derecho a la tierra, los precarios y la izquierda” – complementaria de la negativa cerrada del PTS a una acción política de FIT-U – está la idea de rebajar el programa para buscar una confluencia con sectores filokirchneristas; aunque incluso el FOL, con el que coquetea todo el tiempo, lo desairó esta vez.

¿Y la pandemia?

La propuesta de realizar una convocatoria acotada surgió de un detalle que el PTS cree poder ignorar: hay una pandemia y estamos en el momento de crecimiento descontrolado de los contagios. Así lo entendió, no el PO, sino la mayoría abrumadora de los sindicatos y organizaciones piqueteras que integran el PSC. El debate en los frentes obreros transcurrió por estos carriles: manifestarse y preservar el distanciamiento; cosa que solo puede hacerse adecuadamente con una movilización controlada.

Los “cupos” en las reuniones virtuales también responden a una razón práctica, solo cuestionada por el PTS, que promueve la disolución de las organizaciones obreras en una masa indiscriminada de conexiones y la discusión sin finalidad clara.

La mención que hace la nota a la cantidad desbordante de cartelitos de la Agrupación Marrón en el plenario multicolor docente merece una clarificación: si el PTS tuvo el doble de participantes que TD, como afirma, eso solo se puede deber al fraude de “los zoom sin control” que defienden; cosa que nunca ocurriría en una asamblea presencial de los Suteba.

Las agrupaciones del PO

La diferencia entre el éter y la materia quedó demostrada en el plenario de Suteba La Matanza, donde sí se registró la condición de docente de los participantes: hubo 59 de TD contra 16 del PTS. La relación a escala provincial se multiplica a favor de TD. Esto viene a cuento de la otra “acusación” lanzada contra el PO: que “separa la lucha sindical y social de la lucha política”, que “no hace trabajo político en los sindicatos” y que “no construye agrupaciones”.

En primer lugar, la compulsa del Suteba La Matanza podría repetirse en cualquier gremio con similares resultados. Precisamente porque el PO construye agrupaciones (aunque no “amplias”, como reclama el PTS, sino ligadas al partido) que luchan por la recuperación de los sindicatos es que ha logrado conquistar algunas posiciones directivas y secretarios generales. Las agrupaciones sindicales del PO aportaron más del 60% de las cinco mil firmas de apoyo al proyecto de impuesto a las grandes rentas y fortunas del FIT-U.

Obviamente hay una relación entre esa construcción de base y la conquista de direcciones. El del PTS sería el único caso de una corriente que contaría con una poderosa “fuerza militante” -según la fábula incomprobable que repiten en cada oportunidad– y prácticamente ninguna posición de peso, ni a escala de las comisiones internas y cuerpos de delegados, ni mucho menos en el plano de seccionales o sindicatos. El PTS debería explicar entonces qué hacen sus agrupaciones. Las alternativas son: o bien no luchan por recuperar los sindicatos o bien lo hacen muy mal; ambas dejan mal parado al PTS al momento de pretender darle lecciones al PO.

Nuestras agrupaciones realizan una tarea sistemática de politización de la vida de sus sindicatos, impulsando debates y mandatos. ¡La AGD votó el apoyo al proyecto de impuesto progresivo a las grandes rentas y fortunas del FIT-U y el no pago de la deuda! ¡El Sutna motorizó la convocatoria de Lanús a partir de su cuerpo de delegados y preparó el encuentro de Pilar, de ocupados y desocupados, mediante asambleas por sector en las fábricas!

El partido debe esforzarse por elevar políticamente a la vanguardia que actúa dentro de los sindicatos y las organizaciones de masas. Algo que nada tiene que ver con poner “al PSC al servicio de fortalecer el FIT-U”, como expresó el orador el MST en el acto de Plaza de Mayo.

La cita de Trotsky, que el PTS transcribe en la nota sin reflexionar sobre ella, refuta esta concepción aparatosa: “el partido solo puede organizar su influencia en los sindicatos en la medida en que sus miembros trabajen en estos sindicatos y hagan admitir en ellos los puntos de vista del partido. Su influencia sobre los sindicatos depende… de su manera de aplicar en una justa medida, de una forma consecuente y apropiada, los principios del partido a las necesidades particulares del movimiento sindical”.

Las paritarias, la lucha por los protocolos obreros, la lucha contra el PPC (procedimiento preventivo de crisis) de Fate, con métodos de acción directa, son verdaderos ejemplos de cómo actúa el clasismo, en oposición a la burocracia de toda calaña. La reciente paritaria del Sutna está conmoviendo el universo sindical.

Qué hace el PO en los sindicatos… y que hace el PTS

Según el PTS, el PO malversa las enseñanzas de León Trotsky y practica “un sindicalismo que no cuestiona al gobierno ni al régimen burgués”. Sin embargo, los sindicatos en cuya dirección participa la CSC-PO son protagonistas centrales del PSC desde su fundación; con su programa de independencia política, sus declaraciones y documentos -sobre el ajuste macrista, el FMI, por el no pago de la deuda, contra el pacto social, las reformas laboral y previsional y el rol de las burocracias.

El programa del PSC -votado en un encuentro del que participaron miles de trabajadores– plantea una reorganización económica y social integral bajo la dirección de los trabajadores; un contraste completo con los reagrupamientos anteriores que llamaban a cavar trincheras junto a la burocracia.

Como todo el mundo sabe, el PTS se dedicó durante dos años a torpedear al PSC desde afuera y la derrota de esa política lo obligó a solicitar su ingreso.

O sea, “el trabajo político del PO en los sindicatos” apunta a reclutar, a desalojar a la burocracia de las direcciones, a producir acciones políticas y construir en frente único una nueva dirección clasista para el movimiento obrero. El “sindicalismo del PTS” retrocede sin freno y siembra la confusión y el liquidacionismo.

El PTS y los desocupados

Una demostración de la actitud confusionista y provocadora del PTS es lo que dice la nota sobre el movimiento de desocupados. Como todo el mundo sabe el PTS siempre fue un observador lejano del movimiento piquetero; es una de las pocas fuerzas de la izquierda que carece de toda influencia en el fenómeno de masas más importante de las últimas décadas.

Pretender minimizar al Polo Obrero, al que llama “fuerza minoritaria”, es como tapar el sol con un dedo, ya que su capacidad de movilización se demuestra constantemente en las calles.

Solo el desprecio del pequeño burgués que sangra por la herida lleva al PTS a decir barbaridades como que el Polo “se limita a la pelea por lo que el Estado está dispuesto a dar, retrocediendo incluso de una agitación enérgica por trabajo genuino” o que sus integrantes “son reclutados a cambio de que sus dirigentes tramiten, gracias a las movilizaciones y relaciones políticas, los planes que necesitan para sobrevivir”.

El Polo nació cortando rutas en las jornadas heroicas que precedieron al Argentinazo, fue protagonista del 19 y 20 de diciembre, fundador del Bloque Piquetero Nacional y organizador de siete Asambleas Nacionales de Trabajadores; estuvo en la primera fila del Puente Pueyrredón.

En la etapa actual se desarrolló en choque con la cooptación del triunvirato “Cayetano”; denunciando su integración al Estado, el pacto social (que el PTS niega en función de su adaptación al kirchnerismo), su política funcional a la precarización que dio un salto con la constitución de la Utep y reclamando trabajo genuino en unidad con el movimiento obrero ocupado.

La nota revela la completa ignorancia del PTS y la impunidad que se arroga para decir, repetimos, cualquier barbaridad.

¡Ay, PTS!

El infaltable capítulo del autobombo, que pasa revista por cada pegatina de la que participó el PTS desde su fundación, sostiene: “nuestros compañeros del FF.CC. Roca pelearon con las demás corrientes desocupadas en unidad contra los despidos y por conseguir puestos de para los desocupados”. Decir eso al partido de Mariano Ferreyra, a diez años exactos de su asesinato (en una lucha que tuvo al PTS ausente), solo demuestra que el veneno de la impotencia nubla la propia cabeza.