16/05/1996 | 494

¡El responsable es Menem!

Una ‘caja’ menemista con apoyo de Clinton

Ya ha sido abundantemente probado y comprobado que el gobierno argentino vendió ilegalmente armas a Ecuador y Croacia. Que no hubo operaciones de ‘triangulación’ sino que las armas salieron directamente de Ezeiza hacia sus destinos; que oficiales ecuatorianos recorrieron los arsenales argentinos verificando la calidad del armamento que estaban comprando; que el gobierno siguió adelante con todas las ‘operaciones’ a pesar de las ‘advertencias’ que le llegaron antes de los embarques –desde el exterior y desde sus propios subordinados–; que las armas enviadas a Croacia y a Ecuador provienen tanto de las plantas de Fabricaciones Militares como de los arsenales del Ejército, con la complicidad de su alto mando (hubo contrabando); que el principal implicado en el ‘affaire’, el riojano Luis Sarlenga, presidente de Fabricaciones Militares, es un ‘íntimo’ de la camarilla menemista.


Esta catarata de evidencias y pruebas ha paralizado al régimen político porque la consecuencia natural de todas estas revelaciones debería ser la exigencia de un inmediato juicio político a Menem, firmante de los decretos secretos que ordenaron la venta de armas y mentor del traficante Sarlenga.


El temor de que todo esto desemboque en un juicio político al presidente paraliza al oficialismo. “Ministro, por favor renuncie. No explique más nada, porque si sigue hablando va a terminar involucrando al presidente”, le rogó el diputado peronista José Luis Castillo a Camilión (El Cronista, 13/5). Pero también paraliza a la oposición, que finge exigir la renuncia de Camilión. A esta altura, sin embargo, por la envergadura de las maniobras y las cifras en juego y por las conexiones internacionales que han salido a relucir, es evidente que Camilión es sólo un ‘chirolita’ … cuya renuncia sólo servirá para salvaguardar a Menem.


La oposición deja en un piadoso segundo plano las ventas de armas argentinas a Croacia, porque allí el gobierno menemista actuó como cómplice del imperialismo norteamericano.


Efectivamente, Clinton dio ‘luz verde’ para que un conjunto de países –entre ellos ¡Irán! y la Argentina– proveyeran de armamento a Croacia y para que esas armas atravesaran el territorio croata para llegar a las milicias bosnias, según acaba de reconocer el propio consejero de seguridad nacional norteamericano, Anthony Lake (El Cronista, 13/5). Los propios “dirigentes bosnios indicaron que armas y fondos para la compra de armas fueron suministrados en 1993, a través de una red turca, por Arabia Saudita, Malasia, Brunei y Pakistán, y que otros envíos de armas procedían de la Argentina y Hungría” (ídem). El gobierno menemista es, en consecuencia, un cómplice directo de las atrocidades cometidas contra los pueblos de los Balcanes.


Argentina e Irán, dos de los proveedores de los croatas y los bosnios, tenían una muy vieja relación en el tráfico de armas. Durante la guerra con Irak, Argentina le vendió al régimen de los ayatollahs una enorme cantidad de armamento propio y actuó como ‘bisagra’ de la ‘triangulación’ de armas provenientes de Estados Unidos, Europa e Israel (sí, Israel) con destino a Irán (Página/12, 12/5). Quizás haya sido por estas antiguas ‘relaciones de negocios’ que la empresa aérea norteamericana que trasladó las armas argentinas a Ecuador haya sido la misma que estuvo involucrada en el ‘affaire Irán-contras’ (por el cual Reagan proveyó de armamento proveniente de Irán a los contras nicaragüenses … que era pagado con dinero del narcotráfico) y que Argentina le haya ofrecido a Ecuador entregarle armas iraníes en compensación de los embarques que no llegaron a materializarse por el estallido del escándalo. En todos estos ‘negocios’, el gobierno menemista siguió el camino abierto por el radical … lo que explica la poca voluntad de los radicales de ‘mover el avispero’.


La oposición también ha sido muy ‘cauta’ en otro aspecto decisivo: se preocupa por el destino de las armas… pero no por el destino del dinero con que esas armas fueron compradas. Que muchas de las armas vendidas provengan de los arsenales del Ejército revela que nos encontramos –además de una venta ilegal y clandestina— frente a un contrabando de armas sustraídas o ‘distraídas’ porque, que se sepa, el ejército no vende armas.


Todo esto nos lleva en una sola dirección: el affaire de las armas ha puesto en evidencia una de las ‘cajas’ de la camarilla riojana. Sarlenga fue puesto a dedo por el propio Eduardo Menem cuando Erman González fue ministro de Defensa; cuando llegó al ministerio, Camilión intentó desplazarlo … pero debió dar marcha atrás, porque se lo habría exigido Eduardo Menem (Página/12, 12/5). Pero Sarlenga no era el único. Karim Yoma, cuyo cargo era el de secretario de Asuntos Especiales de la cancillería, intentó vender aviones y material bélico a Siria e Irak (algo que fue parado en seco por la embajada norteamericana y que quizás haya estado en el corazón del escándalo del Swiftgate); Amira Yoma, cuyo cargo era de secretaria de audiencias de la presidencia, peregrinó junto con Erman González por Egipto, Arabia Saudita, Bahrein, Dubai y Siria en una gira para vender armamento. Finalmente, el conocido Al Kassar (el sirio que recibió su pasaporte en pocas horas, gracias a la ‘influencia’ de Amira) fue comisionado por el gobierno para venderle submarinos a Polonia (Página/12, 2/5).


Si se considera que las comisiones de los intermediarios pueden encarecer hasta cinco veces el precio final de las armas, tenemos que, al lado de esta ‘caja’, la ‘caja mediterránea’ del escándalo IBM-Banco Nación es chaucha y palito.


El escándalo de las armas ha sacado a la luz toda la podredumbre de la ‘democracia’ menemista: operaciones ilegales, contrabando, ‘cajas’ negras, complicidad con el imperialismo en la masacre de los pueblos. El juicio político a Menem y a todo su gabinete está a la orden del día