Políticas

7/7/2007|894

El rock y Cromañón


Después de la masacre de Cromañón, la primera medida que tomó Ibarra fue clausurar los locales destinados a actividades culturales, lo que dejó a miles de artistas sin trabajo. Convocó, sí, a los empresarios del espectáculo para diagramar la continuación de sus “negocios”. El titular de la Cámara de Empresarios de Discotecas (Cedeba), Daniel Vázquez, precisó más tarde que si antes de Cromañón había "110 habilitadas, pero estaban funcionando como lugares de baile más de 280", "una oferta controlada se hace mucho más llevadera, más redituable para invertir en seguridad". Para eso calculaba "que en la Ciudad de Buenos Aires no van a quedar abiertas más de 70 discotecas". 


Movilización


Los trabajadores del arte no fueron llamados jamás a ninguna reunión para poner en movimiento a la “ciudad del turismo y la cultura”. Tuvieron que movilizarse: por ejemplo, el “milongazo” en el 0belisco, el 30 de enero, para protestar por el cierre de salones de baile. El Gobierno de la Ciudad dictó entonces, presuroso, un decreto permitiéndoles la apertura. Lo mismo sucedió cuando los teatristas independientes amenazaron con movilizarse por las salas: inmediatamente fueron convocados para discutir las condiciones de seguridad. Actualmente, unas 400 bandas de rock agrupadas en UMI (Unión de Músicos Independientes) comenzaron a movilizarse en reclamo al gobierno de lugares para actuar.


Cabra, de Las Manos de Filippi, en un reportaje, dice: “La consecuencia de Cromañón fue la marginación del 'circuito under', que es la única competencia que tienen las compañías. El gobierno no facilita lugares para tocar. No hay libre acceso a salas de ensayo ni lugares donde se puedan utilizar equipos gratis. No hay incentivo para las bandas chicas, lo que hace el gobierno es armar recitales con músicos caretas que eligen ellos y que encima tocan y se lo agradecen a Ibarra, le hacen propaganda” (Agencia de Noticias Red Acción, 20/3). Para que los empresarios del espectáculo no dejen de ganar dinero, a costa del trabajo de los artistas, Ibarra comenzó a habilitar locales de propietarios cercanos al gobierno y que hacen negocios con él. Las líneas de créditos y subsidios que se van a programar para acondicionar los lugares son de poco monto y su distribución la realizarán los organismos oficiales. Los beneficiarios serán aquellos que no tengan antagonismos con la gestión gubernamental.


¿Quiénes tienen que garantizar la seguridad en los recitales y administrar los subsidios? En el mismo reportaje, Cabra afirma: ”La tenemos que garantizar nosotros”, y Mosky, integrante de la banda, amplía: ”Donde tocamos nosotros, en Zanón o con la gente de la Fuba, son la mejor seguridad, porque lo que hay de por medio no es plata sino un objetivo político. Entonces, se genera una conciencia de los posibles peligros y apuntamos a cuidarnos entre nosotros. Hay que demostrar que se puede hacer rock sin tener que pensar en la 'seguridad' del Estado”.


LuchArte, coincidiendo con lo votado en la Subcomisión de Cultura de la última ANT, convoca a todos los artistas a movilizarse por: aumento del presupuesto de cultura y educación bajo control de los trabajadores; control de los establecimientos culturales por los trabajadores; estatización de los medios masivos de comunicación bajo control de los trabajadores; castigo a los culpables de la masacre de Cromañón. Fuera Ibarra. Espacios públicos para las bandas y demás actividades culturales garantizados por el Estado y bajo control de los artistas y trabajadores.



Después de la masacre de Cromañón, la primera medida que tomó Ibarra fue clausurar los locales destinados a actividades culturales, lo que dejó a miles de artistas sin trabajo. Convocó, sí, a los empresarios del espectáculo para diagramar la continuación de sus “negocios”. El titular de la Cámara de Empresarios de Discotecas (Cedeba), Daniel Vázquez, precisó más tarde que si antes de Cromañón había "110 habilitadas, pero estaban funcionando como lugares de baile más de 280", "una oferta controlada se hace mucho más llevadera, más redituable para invertir en seguridad". Para eso calculaba "que en la Ciudad de Buenos Aires no van a quedar abiertas más de 70 discotecas". 


Movilización


Los trabajadores del arte no fueron llamados jamás a ninguna reunión para poner en movimiento a la “ciudad del turismo y la cultura”. Tuvieron que movilizarse: por ejemplo, el “milongazo” en el 0belisco, el 30 de enero, para protestar por el cierre de salones de baile. El Gobierno de la Ciudad dictó entonces, presuroso, un decreto permitiéndoles la apertura. Lo mismo sucedió cuando los teatristas independientes amenazaron con movilizarse por las salas: inmediatamente fueron convocados para discutir las condiciones de seguridad. Actualmente, unas 400 bandas de rock agrupadas en UMI (Unión de Músicos Independientes) comenzaron a movilizarse en reclamo al gobierno de lugares para actuar.


Cabra, de Las Manos de Filippi, en un reportaje, dice: “La consecuencia de Cromañón fue la marginación del 'circuito under', que es la única competencia que tienen las compañías. El gobierno no facilita lugares para tocar. No hay libre acceso a salas de ensayo ni lugares donde se puedan utilizar equipos gratis. No hay incentivo para las bandas chicas, lo que hace el gobierno es armar recitales con músicos caretas que eligen ellos y que encima tocan y se lo agradecen a Ibarra, le hacen propaganda” (Agencia de Noticias Red Acción, 20/3). Para que los empresarios del espectáculo no dejen de ganar dinero, a costa del trabajo de los artistas, Ibarra comenzó a habilitar locales de propietarios cercanos al gobierno y que hacen negocios con él. Las líneas de créditos y subsidios que se van a programar para acondicionar los lugares son de poco monto y su distribución la realizarán los organismos oficiales. Los beneficiarios serán aquellos que no tengan antagonismos con la gestión gubernamental.


¿Quiénes tienen que garantizar la seguridad en los recitales y administrar los subsidios? En el mismo reportaje, Cabra afirma: ”La tenemos que garantizar nosotros”, y Mosky, integrante de la banda, amplía: ”Donde tocamos nosotros, en Zanón o con la gente de la Fuba, son la mejor seguridad, porque lo que hay de por medio no es plata sino un objetivo político. Entonces, se genera una conciencia de los posibles peligros y apuntamos a cuidarnos entre nosotros. Hay que demostrar que se puede hacer rock sin tener que pensar en la 'seguridad' del Estado”.


LuchArte, coincidiendo con lo votado en la Subcomisión de Cultura de la última ANT, convoca a todos los artistas a movilizarse por: aumento del presupuesto de cultura y educación bajo control de los trabajadores; control de los establecimientos culturales por los trabajadores; estatización de los medios masivos de comunicación bajo control de los trabajadores; castigo a los culpables de la masacre de Cromañón. Fuera Ibarra. Espacios públicos para las bandas y demás actividades culturales garantizados por el Estado y bajo control de los artistas y trabajadores.