08/09/1994 | 427

El tarifazo

La suba del boleto mínimo a 50 centavos constituye uno de los golpes más duros que ha recibido el bolsillo de los trabajadores.


Los patrones de colectivos ya habían recibido, para “equipamiento de unidades”, un aumento del 14% el año pasado. Ahora, con el mismo cuento, les han dado la friolera del 25% del boleto mínimo, que llega al 30% en otras secciones, fundamentalmente del Gran Buenos Aires.


Las patronales, por otro lado, están desconociendo abiertamente el acuerdo de la colocación de máquinas expendedoras de boletos. Si está, no funciona, y en el conurbano las patronales no las han puesto. Tampoco han cumplido en colocar servicios nocturnos de pasajeros.


Sin embargo, “El aumento de boleto de colectivo representa un virtual subsidio de 950 mil dólares diarios, suficientes para cambiar diez unidades por día”(Página 12, 25/8/94).


En lo que hace a los trabajadores, el decreto 692/92 estableció una revisación obligatoria de choferes a cargo de la Comisión Nacional del Transporte Automotor, con atribuciones policiales para determinar la continuidad en el cargo de los choferes que no sean considerados “aptos”. Esto exime a las empresas de la indemnización por incapacidad. Así, “3.440 conductores (el 5,5 por ciento del total) fueron declarados inaptos y retirados del servicio. De ellos la mayor parte (34,8%) fue declarado no apto por padecer problemas psicológicos. Otro grupo importante (el 31,6%) quedó afuera por registrárseles afecciones visuales” (Página 12, 25/8/94).


El gobierno les sacó de encima a las empresas el compromiso por los deterioros físicos y psicológicos causados por las brutales jornadas de 12 y 13 horas diarias, cortando boletos y atendiendo el infernal tránsito de la capital y el Gran Buenos Aires. La propia revisación es efectuada en hospitales públicos, ahorrándoles todo gasto a los empresarios.


Las empresas han obtenido otro beneficio, con la complicidad de la dirección de la UTA, pues en vez de otorgar un aumento de salarios igual al que les otorgaron a ellos (25%), a los choferes se les otorgará un aumento de 740 pesos, que equivale al 19,38%, en cuatro cuotas trimestrales.


A cambio de esto, la burocracia de la UTA firmó una cláusula de “paz social”  con las patronales, cuando éstas están desconociendo todo tipo de norma laboral, aumentando el tamaño de colectivos, no respetando el acuerdo de las máquinas expendedoras, no respetando los servicios nocturnos, achicando los descansos entre vueltas y mandando al despido (encubierto por enfermedad) a miles de choferes.


Está planteado más que nunca un reclamo salarial del 25% desde el 24 de agosto, que es la fecha en que las patronales recibieron el aumento del boleto, y que se coloquen las máquinas expendedoras.


El proceso eleccionario que se está desarrollando en importantes líneas de la UTA es de suma importancia para que las varias comisiones internas que han surgido desplazando a viejos sectores burocráticos, coordinen sus acciones y frenen la voracidad de las patronales.

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