12/07/2001 | 713

El único gobierno representativo es el de los piqueteros

Luego de su reciente viaje a Mosconi, Enrique Martínez, secretario de las Pyme, planteó la necesidad de un cambio de política frente a los piqueteros del Norte de Salta, proponiendo su intervención en las elecciones a concejales e intendente del distrito para, desde la banca o la jefatura del muncipio, luchar por los reclamos que hoy enarbola la Plaza del Aguante.


Casi en las mismas horas «trascendió que el gobierno local le ofreció a los piqueteros que presenten un sublema para las elecciones del 14 de octubre, en las que se elegirá intendente en Mosconi». En tal caso sería el sublema N° 27 de un PJ literalmente despedazado, pero «la especie fue desmentida por los piqueteros» (La Nación, 30/6).


En General Mosconi «no hay Estado» (Juan Pablo Cafiero, La Nación, 24/6). El intendente fue expulsado, los concejales también, el interventor ha huido, la policía provincial ha sido reemplazada por la Gendarmería que, luego de la liberación del pueblo, ocupa los lugares históricos de los piquetes; los planes Trabajar son administrados por la organización de los desocupados (UTD). La destrucción del «Estado de derecho» que aquí es total se reproduce, en menor escala, en Tartagal.


Si se acuerda con Joaquín Morales Solá, editorialista de La Nación y no precisamente amigo de los piqueteros, que «no hay un Mosconi sino muchos Mosconi potenciales» (La Nación, 1/7), tenemos retratada la crisis de poder que envuelve al régimen.


Ante la disolución del poder político en el Norte de Salta, una variante es la imposición de una «dictadura» de la Gendarmería durante todo un período, hasta aplastar la rebelión y reconstituir las instituciones del «Estado de derecho». Otra es la que acaba de enunciar el ala centroizquierdista del gobierno: elecciones ya en Tartagal y Mosconi para cubrir el vacío de poder, aún al costo de darles un lugar en la comuna a los piqueteros.


Nuestra propia política


La propuesta es una fruta envenenada. Si los piqueteros se calzaran el traje de concejales y pretendieran desde allí ejecutar alguno de los 21 puntos del programa de la Coordinadora Departamental, por caso el mínimo salarial de 2,50 pesos o la triplicación de las regalías, les dirían: «Eso no está entre las atribuciones del gobierno comunal» y comenzaría la rueda de la impotencia política.


Los jefes piqueteros de Mosconi han rechazado públicamente una y otra vez la posibilidad de ser candidatos, y desalentado cualquier intención en ese sentido de miembros de su organización, denunciando el rol traidor e impotente frente a los pulpos de los partidos políticos.


¿Qué hacer, entonces, frente a la crisis de poder que precisamente allí, en Mosconi, tiene su punto de expresión mas alto?


Asamblea o Convención Comunal Constituyente


El Partido Obrero llama a impulsar una campaña por la convocatoria inmediata a una Asamblea o Convención Comunal Constituyente en Mosconi y Tartagal, que asuma la totalidad del poder político y asuma el gobierno sin límites. La primera tarea de esa Asamblea o Convención Comunal debe ser reformar la Carta Municipal, planteando allí, de manera soberana y resolutiva, los puntos que enarbola el programa de la Coordinadora Departamental del Norte de Salta y la UTD. Que se disponga y se ejecute el salario mínimo de 2,50 pesos para todos los que trabajan en la comuna, que se resuelva el cobro en boca de pozo del 100% de las regalías petroleras, que se disponga el cobro de un salario mínimo de 600 pesos para todo concejal o funcionario y su absoluta revocabilidad ante el reclamo de la población. Así cada reclamo.


El problema del poder está planteado para los jefes piqueteros como una condición para el desenvolvimiento victorioso de la lucha planteada. El gobierno provincial, los gobernadores peronistas y el grueso del gobierno nacional tienen definida una política: quebrar a los piqueteros por el cansancio, la persecución y el aislamiento.»Ellos» tienen una política. «Nosotros» no podemos darnos el lujo de no tener ninguna.


El planteo de la Constituyente ayudaría a galvanizar aún más el apoyo de la población a la causa piquetera y sería una enorme referencia política para la clase obrera de todo el país (la reaccionaria Constitución de la provincia de Salta deja abierta la vía de convocatoria de una Convención Municipal en todo municipio de más de 10.000 habitantes para darse su propia Carta Municipal, con una representación que no debe exceder el doble del número de concejales y su habilitación por el mecanismo de «iniciativa popular»).


El llamado a convocar una Asamblea o Convención Municipal Constituyente debe darle aún más fuerza al reclamo de la libertad, el desprocesamiento y el cese de la persecución a los piqueteros y la expulsión de la Gendarmería.

También te puede interesar:

No importa el programa; solo es oportunismo electoralista.
Marca el camino de la lucha en defensa del derecho a estudiar
Unidad piquetera junto con los trabajadores ocupados para ponerle un cerco al ajuste.