09/01/2004 | 835

El verano piquetero

Y los negocios mineros de Kirchner

25.000 personas, 40º de calor –el movimiento piquetero volvió a demostrar una capacidad de movilización que tiene como base la gran conciencia política de sus luchadores. Una vez más, la convocatoria piquetera fue el eje del reagrupamiento de un amplio movimiento popular.


Es que los que reclamamos el esclarecimiento del atentado anti-obrero del 20 de diciembre pasado, no sabemos nada de lo que es una "feria judicial". Lo que sí sabemos es que el gobierno ha elegido la "feria política" para seguir manifestando su negligencia para esclarecer los hechos.


La intencionalidad del gobierno quedó fuertemente reflejada en la denuncia del papá de Darío Santillán relativa a la completa parálisis de las investigaciones sobre el crimen en Puente Pueyrredón, el 26 de junio del 2002.


Pero la movilización del lunes pasado puso el dedo en la llaga en otro punto más: el propósito del gobierno de reeditar la ley Banelco, esta vez sin sobornos ostensibles, incluso con el apoyo de las burocracias sindicales, sin que falte el de la ‘progresista’ CTA.


Períodos de prueba que equivalen a empleos precarios, topes de indemnización, más reducciones en los aportes patronales a la previsión social, vigencia de los convenios de partes que vulneren derechos establecidos, paritarias monopolizadas por burócratas. Todo esto tiene el proyecto que está amañando Kirchner, mientras pretende que está ‘corrigiendo’ la ‘obra’ del menemismo y de la Alianza.


Kirchner impulsa este gigantesco atropello contra la clase obrera en el mismo momento en que las ganancias patronales vuelan por las nubes. Un 200% de suba en el precio de la soja, un 80% en el oro, un 150% en el cobre, 40% en petróleo. Esto, en dólares, porque, en pesos, ese aumento hay que multiplicarlo por tres.


Kirchner acaba de suscribir, justamente, un acuerdo minero, el cual otorga a los pulpos internacionales (de los más poderosos del mundo) "estabilidad" impositiva y cambiaria, salarios de hambre y la libre disponibilidad de las divisas que obtienen.


Con dificultades para pagar el ciento por ciento de la deuda externa que le dejó la bancarrota del sistema capitalista que él defiende, Kirchner compensa a los capitalistas con negocios super-millonarios, además de beneficiarlos con una nueva deuda pública, que sí se paga al ciento por ciento, para ‘indemnizar’ a los bancos por la ‘pesificación’.


El movimiento piquetero se ha ubicado, en virtud de su programa y por medio de su lucha, en la única referencia consecuente de la clase obrera frente al gobierno capitalista.


Es esto lo que debemos desarrollar cada vez más. Es por este camino que resolveremos la necesidad de una auténtica dirección obrera y la recuperación y el desarrollo de organizaciones fieles al movimiento real de las masas.


La lucha por la anulación de la ley Banelco debe ser el punto de partida de una gran lucha salarial, incluido el subsidio a los desocupados y las jubilaciones, que hay que pelear en todos los sindicatos y en cada una de las fábricas.


Debe servir para rescatar a las fábricas parcialmente expropiadas de la perspectiva capitalista y superexplotadora que le están imponiendo el Estado y sus agentes.


  •  Por la independencia de la gestión obrera de las empresas recuperadas, por subsidios no reembolsables, por la dirección obrera de los bancos estatales y por la expropiación bajo control obrero de los bancos.
  •  Anulación de todas las compensaciones bancarias, resarcimiento a los ahorristas, financiación a los deudores de vivienda única. El no pago de ninguna clase de deuda externa. Sólo estas consignas representan un movimiento nacional.
  •  Por la dirección colectiva del Pami, por parte de obreros, desocupados y jubilados; fuera la ya indefinida intervención estatal.
  •  Por la reestatización integral de las AFJP, bajo gestión obrera; una jubilación del 82% móvil y la financiación del sistema mediante el aporte de la clase capitalista.
  •  Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar. Comités obreros de control en todas las empresas.
  •  Por el reparto de las horas de trabajo, para poner fin de inmediato a la desocupación.


Es por esta vía que los piqueteros desarrollaremos las posibilidades de la clase obrera como alternativa de poder. El gobierno actual no representa más que una tentativa de reconstrucción del poder y de la propiedad de los capitalistas; es con este mismo programa que está interviniendo en Bolivia.


Por eso mismo representa una tentativa para ahogar y liquidar a las organizaciones y a los luchadores que enfrentan la salida a la bancarrota capitalista sobre las espaldas de los trabajadores.


Conquistemos las direcciones sindicales y fabriles, echando a la burocracia; impulsemos asambleas populares para enfrentar los gigantescos problemas cotidianos de las masas y el ‘gatillo fácil’ y la impunidad; desarrollemos la Asamblea de ocupados y desocupados como frente único de lucha; planteemos en todos lados el control y la gestión obreras y la apertura de los libros capitalistas para denunciar los negociados en curso.


Por este camino concretaremos la perspectiva del gobierno de trabajadores, o sea la victoria.