06/09/2001 | 720

El votoblanquismo masivo pone en jaque a De la Sota

De La Sota, ademas perdió 120.000 votos respecto del ’99

Ningún medio de comunicación reparó en la contradicción en que estaban incurriendo al caracterizar el masivo voto en blanco, nulo e impugnado, en la reciente elección «Constituyente», en Córdoba, como «un repudio a la clase política» y como la confirmación de la agenda que pretende reducirla. ¿No era que la «Constituyente» se había convocado, precisamente, para amputarle a esa «clase política» todo el Senado y la mitad de las bancas de diputados? El primer ensayo de la «reforma política» que impulsa el Tesoro norteamericano para achicar más el sistema representativo y agrandar en consecuencia los plenos poderes para el Ejecutivo cavallista, pasó la prueba con serias heridas.


Hace poco más de cuatro semanas, en una «consulta popular» con el mismo objetivo, los votos en blanco, anulados e impugnados fueron la mitad de los del último domingo, y muy poco por arriba de una tendencia ya existente. ¿Cómo se explica que en tan poco tiempo, una parte del electorado que aprobó la consulta popular haya pasado a repudiarla tan vigorosamente? Si se estima que la abstención superior a la habitual fue de 5-7 puntos, que el voto en blanco casi llegó al 10%, lo mismo que el impugnado y nulo, la votación de repudio a la «Constituyente» superó al radicalismo y quedó en segundo lugar. En Río Cuarto esto fue así aún sin considerar al porcentaje que no fue a votar en estos comicios. Pero el corresponsal de La Nación (4-9) da un dato más: la mitad de los votos de impugnación en la capital de la provincia salieron de las barriadas donde viven los obreros de Fiat, Renault, la cerrada Perkins, las autopartistas. El conjunto boicotista representó más de 300.000 votos.


Entre la «consulta» de hace un mes y la «Constituyente», hubo tres factores de diferente dimensión, que explican el enorme abstencionismo votoblanquista del domingo pasado. El más importante de todos fue la aceleración enorme de la crisis capitalista, que prácticamente dejó sin actividad industrial a la provincia. «La industria del Gran Córdoba se desploma», tituló el lunes La Voz del Interior. Esto, y la decisión de pagar en bonos a los proveedores, socavó todavía más la confianza de amplios sectores en las instituciones políticas y el Estado, y puso de manifiesto que los objetivos que persigue De la Sota con esta «Constituyente» están a contramano de los más elementales intereses populares. Solamente el Partido Obrero puso de manifiesto esta contradicción, en su campaña por el boicot, la cual no fue apoyada por ningún partido representativo y sólo en forma marginal por los grupos menores.


El segundo factor fue, claramente, la comprensión de que la «Constituyente» es un operativo para imponer un poder personal para enfrentar la crisis sin el obstáculo de una oposición política. La comprobación de que la «Constituyente» fue combinada con el radical Mestre y el gobierno de De la Rúa, reforzó esta comprensión, que fue ayudada, además, por la alianza que De la Sota concertó con Cavallo. El trío De la Sota-Mestre-Cavallo es un hueso difícil de tragar, en especial en Córdoba. Esto explica el derrumbe de la UCR, que se quedó con un cuarto de los votantes.


El tercer factor fue incuestionablemente la campaña del Partido Obrero por el boicot, en la medida en que ayudó a consolidar conclusiones que el electorado estaba sacando a partir de su propia experiencia. Muchos medios de comunicación registraron esta campaña como la única que era efectivamente opositora al gobierno provincial. Es decir que la posición del PO desarrolló una tendencia objetiva de la situación política y de las propias masas. 48 horas antes de la votación, una peña organizada por el PO reunió a cuatro mil personas. Pero la recepción de la agitación del PO tiene que ver con una gran tendencia de lucha popular, que tiene por motor a los trabajadores lucifuercistas que luchan contra la privatización de Epec, a los piqueteros desocupados, y a los estudiantes, docentes y no docentes de la Universidad. Aún antes de que se llegue al 14 de octubre, seguramente se harán ver en el pelotón de vanguardia los trabajadores mecánicos. Tomados todos estos factores en su conjunto, está claro que el planteo boicotista del PO, en nombre del reemplazo de los gobiernos capitalistas del país por una Asamblea Constituyente soberana, tradujo la realidad política en general y de las masas en particular.


El conjunto de la votación confirma con holgura la crisis de poder que está planteada en la Argentina. Uno, por la profundidad del derrumbe de la organización capitalista de la sociedad; dos, por la velocidad de los desplazamientos políticos dentro del pueblo, incluido el derrumbe del partido histórico de la provincia, la UCR, y la definitiva liquidación de lo que fue hasta hace un año la alternativa «progresista», el Frepaso; tres, por el empalme de las consignas del partido revolucionario con una parte de las masas.


Con el 45% de los votos, De la Sota sólo obtuvo el 30% del padrón, ya que votó el 70%. Aunque se lleva, antidemocráticamente, el 70% de las bancas de la «Constituyente» trucha, fracasó en el objetivo político de obtener un resultado plebiscitario, es decir con una mayoría concentrada en un polo y una minoría fragmentada, dispersa y en retroceso, del otro. El voto boicotista hizo naufragar el propósito de configurar un régimen político sin oposición real.


Ahora, la «Constituyente» trucha deberá aprobar en siete días el guión de De la Sota de poner en pie una única cámara, en la que sólo la mitad de los representantes será elegida en forma proporcional. ¿Será así, nomás? De la Sota tiene una mayoría del 70%. Pero hay que ver todavía si el impacto del voto negativo no lo obliga a ajustar los planes, teniendo en cuenta los efectos que pueda tener en la campaña para el 14 de octubre. Esto quiere decir que no habría que descartar que se produzca un acuerdo con el radicalismo para atenuar el sistema electoral de digitación que prevé el proyecto oficial de reforma constitucional. Es decir que puede presentarse alguna crisis política en la «Constituyente», sin que ello altere en lo más mínimo su carácter reaccionario.


Cuando la abstención y el voto en blanco suman un caudal significativo, y más en medio de una crisis de poder, adquieren por esto sólo un carácter político y por lo tanto un principio de homogeneidad. Es decir que se plantea la posibilidad de una alternativa política con base de masas. Con el hundimiento del radicalismo, esto significa que la oposición política al delasotismo puede ser encabezada por una fuerza obrera.


Con esta finalidad el Partido Obrero plantea las siguientes consignas:


  • Abajo la «Constituyente» trucha y golpista de De la Sota. Fuera el gobierno antidemocrático de la entrega, los despidos y el «ajuste»: que una Asamblea Constituyente electa libremente y soberana se haga cargo del poder político.
  • Huelga general contra el ajuste, los bonos y la privatización de Luz y Fuerza. Ocupación de las fábricas mecánicas para que se repartan las horas de trabajo sin afectar los salarios.
  • Congreso obrero y piquetero de bases para organizar la huelga general.
  • Por un Congreso político abierto a todos los activistas y piqueteros, a los votoblanquistas y boicotistas, para ir a las elecciones del 14 de octubre con candidatos propios en la lista del Partido Obrero.

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