Políticas

10/9/1999|641

El vuelo 2553 de Austral

En noviembre de 1997, en medio de una feroz tormenta, se precipitó a tierra sobre Fray Bentos (Uruguay) un DC-9 de Austral. Rápidamente, la muerte de sus 74 ocupantes fue atribuida por el gobierno y la empresa a las ‘condiciones climáticas’.


Los informes técnicos, sin embargo, revelaron que la catástrofe fue provocada por la ausencia de una alarma lumínica que indicara el mal funcionamiento de los instrumentos que miden la velocidad del avión. "Con esta alarma, inexistente en el tablero, los pilotos habrían entendido que los instrumentos funcionaban mal" (El Cronista, 23/4/98).


Desde 1978, las normas internacionales obligan que los aviones estén equipados con este tipo de alarmas. La nave siniestrada, sin embargo, fue registrada por Austral en 1993 "pero ese avión y muchas aeronaves más fueron matriculados por la Fuerza Aérea sin la alarma" (La Nación, 10/4/98). Como en el avión que se estrelló en Aeroparque, el DC-9 de Austral había registrado con anterioridad fallas de funcionamiento: "el parte de novedades de la nave ya había indicado que, en julio de 1997, se advirtieron fallas en el sistema de calefacción de los tubos pitot (que miden la velocidad del avión) y que, en otras tres oportunidades, se registraron fallas en la alarma central" (El Cronista, 24/3).


La catástrofe de Fray Bentos sigue impune porque, como denunciaron los familiares de las víctimas, "la investigación está llena de fallas: se han perdido elementos encontrados en el lugar y no se permite el acceso a los archivos del caso (a los abogados y peritos de las familias). Austral está ocultando información y el gobierno argentino no aporta nada" (El Cronista, 23/4/98).