10/06/2021

Elecciones bonaerenses: una batalla política fundamental para el Frente de Izquierda Unidad

Un escenario político turbulento en la provincia de Buenos Aires.

A poco más de un mes del cierre de listas subsiste la indefinición sobre quiénes serán las primeras cabezas del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio. La polarización entre el oficialismo kirchnerista y la oposición de derecha está cruzada y condicionada por la crisis sanitaria, financiera y social de la provincia de Buenos Aires con récord fallecimientos, contagios, desocupación, caída del consumo por el derrumbe de salarios y jubilaciones y una pobreza que supera el 45% en el conurbano.

Catástrofe de régimen

En un informe de fines del 2020, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica advirtió que sin la IFE y la Tarjeta Alimentar la pobreza sería del 53%. Hoy no hay IFE por auditoría directa del FMI, la Tarjeta Alimentar es una miseria, el 75% de los menores de 14 años están por debajo de la franja de pobreza en el conurbano y el Gran Buenos Aires encabeza el ranking de desempleo en la Argentina. El crecimiento de los comedores populares corre paralelo al hambre; sin embargo, los gobiernos de los Fernández y Kicillof se niegan a vacunar a los trabajadores agrupados en el movimiento piquetero, a pesar de ser esenciales. Los números son desvastadores: en el conurbano bonaerense, uno de cada cuatro chicos come todos los días; y si se suma el “efecto desaliento” (aquellas personas que dejan de buscar trabajo), el desempleo real asciende al 28%.

Con la relativa aceleración en las dos últimas semanas, Kicillof busca instalar un “boom” de vacunación que no es tal. Menos del 25% de la población bonaerense está inoculada con la primera dosis en una provincia que ya superó los 40.000 muertos. Este porcentaje de vacunados cae en La Matanza, donde recibieron una dosis unos 400.000 matanceros sobre una población de más de dos millones de habitantes. El rebote de los contagios trepó nuevamente a más de 10.000 casos diarios en la provincia de Buenos Aires que sigue en el ojo de la tormenta de la pandemia.

Por eso las declaraciones del viceministro de salud, Nicolás Kreplac, pidiendo tres semanas más de “cierre” son pura demagogia cuando no destinan recursos para sostener el aislamiento de la población y las vacunas siguen llegando en forma muy limitada. Un confinamiento sin vacunas, comida ni salarios es un llamado a la represión de Berni y la Bonaerense. El jefe de la Bonaerense volvió de su “exilio” de fin de semana para meterse en la campaña electoral. La catástrofe sanitaria golpea a ambos lados de la “grieta”: el 80% de las terapias de los hospitales y centros de salud están colapsados y la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva denuncia que estas cifras dejan por afuera a un 24% de pacientes que son asistidos con respiradores mecánicos en salas comunes con el riesgo de mayores muertes.

El relato de los 15 millones de vacunas, que el gobernador compraría a un laboratorio indio, sin plazos ni fechas de entrega, y cuando la India pese a ser la primera productora de vacunas del mundo tiene una ínfima parte de su población vacunada, fue desautorizado por el propio jefe de gabinete del gobierno nacional, Santiago Cafiero. Kicillof, la Cámpora y Berni no sacan los pies del plato de los contratos confidenciales con los laboratorios privados que monopolizan las vacunas. La bancada de Juntos por el Cambio hizo de partenaire de este anuncio electorero. En estas condiciones, la reapertura de las escuelas como eje de campaña de la derecha se pincha al compás del rebote de contagios, la extensión de la pandemia al interior bonaerense, y la amenaza de la llegada de la nueva cepa de la India, para algunos la tercera ola, más letal y resistente a las vacunas .

Cogobierno del Frente de Todos y Juntos por el Cambio en la Legislatura

La destrucción y el vaciamiento de la educación y la salud pública es un continuo de todos los gobiernos patronales peronistas y “neoliberales” al servicio del pago de la deuda externa y los negocios de la educación privada. Macristas y radicales tienen que dar cuenta, al igual que Kicillof, de todos los pactos en la Legislatura que llevaron primero a la prórroga del presupuesto de “tierra arrasada” de Vidal en el 2020, y luego a la votación común del fraudulento Presupuesto Provincial 2021 que “estimó” una inflación del 30% para congelar los salarios. Los intendentes cambiemitas se cobraron la firma de este saqueo con plata en mano para la campaña electoral disfrazados como fondos para la “infraestructura municipal”.

Con los pactos en la mochila, Juntos por el Cambio le reclama a Axel Kicillof que acelere la rendición del gobierno provincial ante los bonistas que exigen un pago extraordinario a cuenta para no dejar caer el canje de los bonos de la deuda externa bajo legislación extranjera. En su último comunicado, el gobierno de Kicillof confirmó que en la letra chica de la confidencialidad, el “Comité de Acreedores” quiere colar estos pagos. La hipoteca de la provincia, unos 12 mil millones de dólares de deuda externa reconocidos integralmente por los “nacionales y populares”, está metida de lleno en la campaña electoral mal que le pese al gobierno del Frente de Todos que imposta “resistencia” mientras borra la quita de capital y concede un beneficio tras otro a los bonistas. La crisis financiera compromete también a la oposición derechista que actúa como vocera directa de los buitres y que le votó a Kicillof la autorización para un mayor endeudamiento.

Una polarización con crisis de candidatos

Una polarización con candidatos de última hora es el preanuncio de una disgregación interna de los bloques patronales. Las distintas encuestas bonaerenses, más allá de la manipulación marquetinera, dan cuenta de un escenario electoral abierto. Esto es lo que traba las definiciones en el Frente de Todos y en Juntos por el Cambio en un escenario marcado por la crisis social y la catástrofe sanitaria. En estas condiciones, una candidatura de Scioli implicaría un nuevo retroceso del kirchnerismo en su baza fuerte que es la provincia de Buenos Aires.

Cristina quiere manejar la lapicera electoral en la provincia pero no pudo imponer la asunción de Máximo Kirchner como presidente del PJ. Una lista de “unidad” del peronismo vendrá preñada de reforzadas presiones de los intendentes pejotistas que amenazan con saltar el charco desde hacia la “vereda del medio”. Está por verse el lugar que tendrán las burocracias sindicales kirchneristas de las dos CTAs si el kirchnerismo acepta resignar posiciones como parte de un acuerdo con Daniel Scioli. Los Baradel de Suteba y los Isasi de Ate ya declararon que están dispuestos a tragarse todos los sapos como hicieron toda la vida..

La indefinición de Vidal, que preferiría jugar a seguro en la Capital de la mano de Larreta, abrió el grifo de las candidaturas en Juntos por el Cambio y puede precipitar la ruptura de la pata peronista del Pro con Joaquín De la Torre a la cabeza. El exministro de gobierno de María Eugenia Vidal mete presión a dos puntas y chantajea con irse con Randazzo. La diáspora de candidatos derechistas incluye a Carrió, Jorge Macri, Diego Santilli, Stolbizer y hasta los radicales se anotaron en la lista con el neurólogo Facundo Manes. Espert hizo pública su intención de competir en la interna de Juntos por el Cambio confirmando que las terceras vías y los “antisistemas” son puro cuento. El reciclaje de la oposición de derecha incluiría un cambio de nombre con los ojos puestos en el reclutamiento de Florencio Randazzo, un todo terreno que reivindica al Estado sionista de Israel y busca financiamiento entre los empresarios abogando por la reforma laboral, la precarización del trabajo y una legislación antisindical. La vereda del medio está llena de baldosas rotas.

El Partido Obrero impulsa un Congreso del Frente de Izquierda Unidad

Las elecciones bonaerenses serán un capítulo de esta enorme crisis, y, por lo tanto, un punto de referencia para la agitación de un programa de salida y trasformación social bajo la dirección de los trabajadores. La particularidad de estas elecciones legislativas es que pondrán a prueba al nacionalismo burgués kirchnerista, a Cristina, Kicillof y la Cámpora de Máximo que gobiernan la provincia y se presentan como una variante superadora y hasta de recambio del “presidente de transición” Alberto Fernández. También al Frente de Izquierda Unidad como campo de independencia de clase frente al peronismo.

El Partido Obrero se prepara para la campaña electoral batallando por un programa transicional en defensa de los explotados, del trabajo, el salario, la educación, la salud y la vivienda para agrupar a los luchadores y a la juventud que rompe con el peronismo y se suma a la pelea estratégica por el gobierno de los trabajadores. Una batalla de fondo cuando crecen las luchas obreras. Con esta finalidad impulsamos un Congreso del Frente de Izquierda Unidad para potenciar y movilizar a miles de activistas en la lucha contra el ajuste capitalista y por el voto a una alternativa obrera y socialista.

 

 

También te puede interesar:

Al ajuste de Kicillof hay que oponerle un programa de los trabajadores.
Nacionales y populares contra las cuerdas.
23 de junio: ¡todes al consejo de escuela!
La campaña, bajo la sombra del Covid-19. Panorama político de la semana.
Los intendentes de Juntos por el Cambio festejaron la decisión del gobernador bonaerense de retomar las clases presenciales en la provincia.