Políticas

12/9/2023

Elecciones Mendoza: dos semanas finales

Las elecciones provinciales Paso dejaron un final abierto.

De Marchi, Alfredo Cornejo y Luis Petri

El 24 de septiembre se realizarán las elecciones generales para elegir gobernador, vice y doce intendentes. También se renueva la mitad de la Cámara de Senadores, Diputados y concejos deliberantes.

Los resultados de las Paso dejaron un escenario muy ajustado entre el candidato de Cambia Mendoza, Alfredo Cornejo, y su desafiante Omar de Marchi, que luego de romper su alianza durante siete años con el oficialismo constituyó la “Unión Mendocina”. La diferencia es de poco más de 5 puntos.

Por primera vez en una década la UCR puede ser derrotada en una elección provincial, algo que ya ocurrió en las Paso nacionales a manos de la lista de Javier Milei.

El oficialismo entre el pánico y el desbande

Con un 26% de los votos válidos -un 13,5% del padrón electoral- Alfredo Cornejo aparece como el candidato mejor posicionado. Sin embargo, el radicalismo y particularmente Cornejo enfrentan serias dificultades. Han comenzado a ser destinatarios del descontento popular. Cornejo cuenta con el apoyo de los grupos concentrados de la economía, sin embargo también crece en ese sector el descontento por el empantanamiento de las reformas estructurales que prometió desde que su fuerza gobierna la provincia. La megaminería es una de esas reformas.

Las dificultades del oficialismo se expresaron en la discreta adhesión que cosechó en las elecciones Paso provinciales y en la contundente derrota de las Paso nacionales. Su estrategia de contraponerse al gobierno nacional como un oficialismo eficiente en la gestión del Estado ya no alcanza. Los niveles de pobreza e inflación en la provincia superan las medidas nacionales sin que exista el mínimo esfuerzo por atender reclamos como salario, trabajo, vivienda y alimentos.

El temor a una polarización de la elección y el alineamiento del radicalismo provincial en la interna de Juntos ha expuesto fisuras evidentes entre sus filas. Algunos intendentes han establecido sus propios comandos electorales, en algunos casos con estrategias diferentes a la provincia.

La estrategia para las últimas semanas de campaña se ha concentrado en “esconder” al candidato dándole protagonismo al gobernador Rodolfo Suárez con anuncios rimbombantes, evitando cualquier debate o polémica y reforzando la idea de la eficacia en la gestión. El objetivo central del comando radical es contener el caudal electoral de Luis Petri. Si bien es un voto en el mismo espacio político no se puede negar que tiene un componente importante de “anticornejismo”. Es en este punto donde se define la elección.

La desafiante “Unión Mendocina”

Omar De Marchi aparece como el contrincante con chances de desbancar al radicalismo provincial. No obstante no parece estar logrando capitalizar la situación favorable que ha creado el holgado triunfo de Javier Milei en Mendoza.

El armado de la “Unión Mendocina” no despierta pasiones entre los sectores más descontentos de la población y menos en los sectores concentrados de la economía. Es una suerte de Frankenstein político, que sumó a todo lo residual de los partidos patronales: exintendentes, intendentes oficialistas, punteros desplazados, etc.

La “Unión Mendocina” cobra vida a partir de cuestionamientos disímiles al oficialismo pero no representa un plan político y económico alternativo, es justamente este aspecto el que se puso en danza a la hora de tomar posición en las Paso nacionales. La libertad de acción fue la forma más sencilla de disimular las fuertes diferencias internas, que se expresó en el apoyo a todas las variantes patronales por parte de los miembros de la coalición opositora. Su apuesta es a capitalizar la mayor parte del voto que optó por Milei y disputar el voto a Luis Petri.

La “Unión Mendocina” apuesta a que los intendentes peronistas mantengan su apoyo formal a la lista del PJ, pero por lo bajo habiliten a sus punteros a militar el “voto útil” contra Alfredo Cornejo.

El carácter disruptivo del voto a Milei choca con la composición de la “Unión Mendocina”. Particularmente con su candidato a gobernador. Este ha sido un actor principal de la vida política provincial como concejal, intendente en tres oportunidades, varias veces diputado nacional y candidato a gobernador.

Más que por mérito propio, un triunfo opositor aparece en el horizonte como la expresión de un descontento social profundo y rechazo creciente al oficialismo en forma de polarización electoral. Demasiada fragilidad para un futuro gobierno.

El resto de la oposición

El peronismo no logra hacer pie, ni siquiera a caballo del envión que supondrían los triunfos municipales. El liderazgo de La Cámpora se ha transformado en un domino de aparato que no puede dar lugar a las disidencias internas, en un cuadro de fragmentación del peronismo y caída de su autoridad histórica se prepara para hacer la peor elección de la historia.

Su campaña basada en propuestas demagógicas choca con la realidad de la política económica del gobierno nacional, del cual es parte integral. Su gran apuesta es romper la polarización que se asoma, colaborando indirectamente con el oficialismo provincial. Algo que viene ocurriendo en los últimos siete años de gobierno radical.

Por su lado, el Partido Verde marca el paso intentando capitalizar algo de la ola libertaria, pero con un drenaje fuerte de referentes hacia la Unión Mendocina y fuertes denuncias de complicidad con el oficialismo.

Enfrentemos a Milei y el ajuste de Cornejo-Massa en las calles votando al FIT-U

Lo que está claro es la ausencia de los problemas centrales de la inmensa mayoría del pueblo trabajador de Mendoza, relegado a un mero botín electoral.

Esta situación plantea la emergencia de establecer una política de frente único para enfrentar el ascenso derechista y la política de ajuste del gobierno nacional y de la provincia ganando la calle por todos los reclamos postergados. Hoy más que nunca es necesario reforzar una perspectiva de independencia de clase frente a propuestas de gobierno que plantean enormes luchas por delante que no tardarán en hacerse eco en la diversa arena de la lucha de clases. El llamado a votar las listas del Frente de Izquierda Unidad significa un posicionamiento vital para los procesos que se vienen, el voto útil es defender los intereses de las mayorías frente a la política de hambre que proponen los ajustadores.

Por el salario, el trabajo, la vivienda, la salud y la educación el Partido Obrero impulsa esta perspectiva.

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