17/09/1999 | 642

Empezó la lucha contra la ‘emergencia’ de Reutemann

La tribuna levantada por la CGT San Lorenzo en la «esquina de los bancos» como culminación del paro del cordón industrial del viernes 10, trazó en sus intervenciones mas significativas, una perspectiva para el movimiento obrero. Edgardo Quiroga, su secretario general, planteó que la clase obrera debe actuar advertida de que el duhaldismo y la Alianza, son las continuadoras del ‘modelo’ y dio como ejemplo de ello el plan de guerra contra los trabajadores santafesinos contenido en el proyecto de ley de ‘emergencia económica y previsional’ parido por el gobierno del PJ en complicidad con la Alianza.


«Nos han planteado, además, dijo, qué sentido tiene hacer un paro y movilización contra Menem, que ya se va, pero nuestra lucha es contra un sistema y la política de los trabajadores debe ser terminar con Menem ya y a través de la movilización popular, para quebrar el ‘modelo’ cuanto antes».


Quiroga denunció la política de «concertación» como un fruto envenenado y planteó que la clase obrera tiene que plantear sus reclamos básicos: salario mínimo, 450 pesos de jubilación, semana laboral de 35 horas, fuera la ley de emergencia, y a la vez empeñarse en su reorganización, para lo que llamó a defender el llamado de la CGT San Lorenzo a un Congreso de Delegados del Sur de Santa Fe (la dirección de la central está considerando la convocatoria a un encuentro preparatorio del Congreso en los primeros días de octubre).


En la misma perspectiva habló Rita Tissera, de Tribuna Docente y Amsafe San Lorenzo, que se detuvo en denunciar el atentado contra la compañera Marina Nieto, delegada y activista docente integrante de uno de los piquetes, atropellada en la madrugada por una camioneta de «vidrios polarizados y sin patente», en una acción propia de los ‘servicios’.


El acto, que contó con mas de seiscientos trabajadores (una nutrida presencia docente) comenzó minutos después de la llegada de Menem a la localidad para conmemorar el Día de la Industria junto a las cámaras empresariales del cordón y los ministeriables de Economía de la Alianza y el PJ (Machinea, Lopez Murphy y Remes Lenicov). Desde las 0 horas, los piquetes habían garantizado un paro significativo en docentes, aceiteros, municipales, papeleros (Andino), sanidad, con la deserción de Sulfacid (petroquímicos) cuya dirección no se hizo cargo del piquete respectivo.


En el acto se hizo presente la UOM de Villa que, a través de Victorio Paulón, planteó que «no queda otro camino» que la continuidad y profundización de la lucha pero no hizo referencia alguna al Congreso de Delegados del Sur de la Provincia.


Paralelo al acto de la CGT San Lorenzo, la Multisectorial de Rosario (CTA, MTA) convocó a una movilización (sin paro) por el conflicto portuario . El proyecto de «emergencia» elaborado en secreto por órdenes de Obeid y Reutemann ha colocado a las organizaciones obreras entre la espada y la pared. Un flanco de la llamada Comisión Intersindical del Sector Público (Upcn, Federación de Municipales) ha planteado como política «discutir artículo por artículo» para «atenuar» los efectos de un proyecto que habilita la reducción de personal, el arrasamiento de salarios y conquistas y va unido a la suspensión de estatutos y convenciones de trabajo que rigen en los tres poderes del Estado. Un objetivo clave es la destrucción de las conquistas jubilatorias, a lo que obedece la machacona campaña sobre el «déficit»de la Caja de la provincia.


Santa Fé esta en quiebra y su espejo es Tucumán. Por eso el ‘plan’ combina el ataque feroz a los trabajadores con un virtual remate e hipotecamiento de la provincia: liquidación del Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo, privatización de la empresa de energía (EPE) y emisión de bonos para endeudarse en mayor escala. Pero Santa Fe es, a la vez, un laboratorio en el que una fracción de la vanguardia está haciendo un esfuerzo por dotar a los trabajadores de una estrategia propia, en una provincia en la que la mayoría de las direcciones actúa con la convicción de que el virtual cogobierno entre el PJ y la Alienza puede, si no remediar por lo menos «atenuar» los daños de la política menemista.

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