Políticas

26/7/2007

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En la Corte de Repsol


La candidata digitada por el oficialismo decidió iniciar su baño de popularidad internacional en la capital de la monarquía de los Borbones, restaurada por obra y gracia de la dictadura franquista y la complicidad de los partidos socialista y comunista. Como custodio último del Estado, el rey y su cofradía son, al mismo tiempo, los protectores de Repsol, Endesa, Gas Natural, los bancos Santander y Bilbao Vizcaya, con los cuales la familia real (¡capitalismo, coño!) hace sus principales negocios. Entre estos negocios figura la argentinización de Repsol y el tarifazo para las empresas españolas. Luego de haber esquilmado las reservas de petróleo y gas, el pulpo español ha conseguido del gobierno de Kirchner una promesa de capital para sacar dinero del país y, consiguientemente, la extensión de las concesiones recibidas por gracia de Menem en 1994 — y del mismo Kirchner, claro. Debutar como candidata en Madrid, significa al mismo tiempo refrendar los principales acuerdos con los monopolios españoles. No hay que olvidar, sin embargo, que la mayoría del capital accionario de estos monopolios se encuentra en manos de los fondos anglo-norteamericanos que controlan la Bolsa de Madrid.


Al tener al monarca como anfitrión, la ilustre candidata se olvidó de mencionar —seguramente alegando cortesía diplomática—, el reclamo de los asambleístas de Gualeguaychú, en momentos en que Botnia se apresta a iniciar la producción. Curiosa manera de defender los intereses nacionales. El rey ha sido convertido en ‘mediador’ por Kirchner y Tabaré Vázquez, y además representa los intereses de la contaminadora Ence. Cristina Fernández comienza su carrera de candidata digitada rindiendo pleitesía a los padrinos de Repsol, las privatizadas y Botnia.


La cortesía diplomática no le impidió a la señora candidata, sin embargo, embestir contra el fallo de los tribunales españoles, que ordena el enjuiciamiento del criminal Ricardo Cavallo en la madre patria. Para la candidata, lo correcto es que el torturador sea juzgado en la patria hija. Esto lo dice a sabiendas de que en España le van a meter unos miles de años de cárcel, mientras que en Argentina podría terminar con arresto domiciliario. La gira es otra demostración de la devoción del matrimonio Kirchner por los derechos humanos. Fueron precisamente los pedidos de extradición de Francia, Italia y España, que alegaban falta de justicia en Argentina, los que motivaron a Kirchner para dictar la anulación del punto final y de la obediencia debida, y reclamar la jurisdicción nacional —como lo pedían también los enjuiciados.


90 días calientes


La senadora candidata parece haber delineado una campaña cacofónica, o sea de ella escuchándose a sí misma, y con más presencia en el exterior que en casa. No hay en esto un criterio político sino marketinero. Cuanto más lejos de las internas del FPV y del PJ mejor. Con una holgada diferencia en las encuestas, prefiere hacer la solitaria. Algunos analistas ya están escribiendo, sin embargo, que si los pronósticos electorales para la senadora son rosados, los post-electorales son catastróficos. Esto fue dicho antes del derrumbe y la devaluación del martes pasado. Es que los tarifazos, la inflación y el ‘pacto social’ para congelar salarios vendrían después de diciembre.


Pero como lo demostró la final con Brasil, no hay que cantar victoria el día previo al cotejo. La imagen de la familia presidencial ha caído 15 puntos desde mayo; a este ritmo solamente necesitaría un empujoncito más para que le aparezca un competidor peligroso. Lo que va de aquí a las elecciones es un período muy complejo. Así lo demuestran las huelgas de Zárate, Puerto Deseado, Indec, petroleros del sur, Banco Nación, sindicatos estatales y la posibilidad de un conflicto docente después de las vacaciones de invierno. Hay también una fuerte ofensiva contra los trabajadores del Subte y del Bauen. Los representantes del gobierno en los sindicatos tienen que entregar su capital político, como lo demuestra lo que ocurre en Foetra, para defender la política salarial y laboral del gobierno y los capitalistas.


En estas condiciones se vuelve a hablar de una candidatura nacional de Macri. Algunos sostienen que es la única variante para salir del campo desolador de los opositores patronales —que, efectivamente, van divididos en seis o siete, con un dígito de intención de voto. No es éste el problema. Como lo dijimos desde estas páginas hace tres semanas, los resultados de la elección porteña configuraron una suerte de doble poder: si no llegan a un compromiso, el macrismo y el kirchnerismo van a una colisión. Macri amenazó con llamar a una concentración para que el gobierno le dé la Federal con su respectivo presupuesto, algo que el gobierno no hará de ningún modo so pena de suicidio. Pero si Macri se conforma con administrar el presupuesto porteño, el gobierno nacional lo va a hacer de goma. Desde ya, el rechazo de Macri a apoyar a López Murphy para presidente, por su pobrísima cosecha de intenciones de voto, le va a quitar al macrismo unos diez diputados en la Legislatura porteña. Los que, como Puerta, le plantean que vaya como candidato a presidente, advierten que un gobierno porteño opositor es inviable, y que la candidatura presidencial desplaza la confrontación inmediata hacia una salida electoral general. Resulta claro que cualquiera sea la decisión que se adopte, la crisis política deberá ahondarse después de las elecciones.


Mientras se procesan la crisis financiera internacional y las diversas crisis locales, la lucha obrera y popular no cesa, y con ella se refuerza la capacidad de acción de los activistas que intervienen en ella con una perspectiva de conjunto. El desarrollo sistemático de esta intervención y el reforzamiento de un eje y de un reagrupamiento clasista, constituyen la base para desplazar la agenda política del país, que actualmente confronta proyectos capitalistas, hacia una confrontación de clase, obrera y socialista, contra el Estado, la economía y los partidos capitalistas y las burocracias sindicales.