15/01/2004 | 833

En Monterrey pactaron la intervención militar a Bolivia

Kirchner no se vio para nada forzado cuando le reiteró a Bush el apoyo del gobierno argentino al presidente Carlos Mesa de Bolivia. Después de todo no fue el yanqui el que desarmó el levantamiento boliviano de octubre del año pasado. En ese momento, la política de masacres que impulsó el Pentágono y la embajada norteamericana había fracasado. Lo que permitió la "transición constitucional" del ex presidente Sánchez de Losada fue la intervención de Kirchner y Lula ante los dirigentes Evo Morales y Felipe Quispe para que aceptaran ese recambio. Cuando cinco semanas más tarde, Kirchner recibió ostentosamente a Evo Morales, en la reunión Iberoamericana en Santa Cruz de la Sierra, el dirigente cocalero-indigenista de Bolivia le prometió todavía más: su respaldo para que Mesa concluya el mandato de su antecesor – o sea hasta el 2007. Mesa demostró su agradecimiento con la firma de un acuerdo de venta de gas a la Argentina a través del gasoducto del norte que ha comenzado a construir Techint con subsidios, claro, del gobierno argentino. A Lula le hizo el regalo de reducir de 1,80 a 1,25 dólares el precio del gas que Bolivia vende a Brasil.


¿A qué obedece, entonces, que Bush tuviera que ventilar de nuevo su preocupación por Bolivia y por el "apoyo" de Kirchner a Evo Morales?


Se viene el estallido


La respuesta puede leerse en un cable de Econoticiasbolivia.com del 7 de enero reciente. "La representación del Banco Mundial con sede en La Paz, dice la información, advirtió que un desborde popular de imprevisibles consecuencias podría desatarse en Bolivia durante el primer trimestre del año" – más precisamente "alrededor de febrero-marzo de 2004". No es Evo el "problema", el cual no tuvo empacho en decirle a La Nación (11/1) que: "Desde el momento en que somos diputados, defendemos la ley, la Constitución y la democracia…". Además, largó el verso ya ‘clásico’ de que "en Bolivia hay excelentes empresarios nacionalistas y clase media que se suman a la lucha del movimiento popular" y, para disipar cualquier duda, equiparó su planteo de "unidad latinoamericana" a la "unión europea" (la cual, al menos hasta nuevo aviso, es criatura e instrumento del imperialismo).


Volviendo al Banco Mundial, éste caracteriza que Bolivia atraviesa "una quiebra técnica en las finanzas públicas con un déficit fiscal mayor al 8% y difícil de financiar, una extrema debilidad institucional y un clima latente de convulsión social". Asegura, asimismo, que "el dinero destinado inicialmente a obras de infraestructura y al sector social ha sido transferido al pago de sueldos, salarios y aguinaldos en la administración pública". Para devolver este dinero el gobierno ha anunciado un impuesto a los salarios y una reducción de la subvención a los combustibles con el consiguiente impacto en los precios, en particular del gas licuado y de la gasolina, esto para una población que tiene una desocupación del ¡72%! (según El País, de Madrid, del 13/1). Clarín se atrevió a titular el impuesto al salario como "un aumento de impuestos a los más ricos" (8/1), a pesar de que grava a partir de los 250 dólares de sueldo (cuatro salarios mínimos). Mesa admitió en forma pública que: "Una gran parte del déficit (más de 380 millones de dólares) no está financiado, y si no logro financiar, llegaremos al final de 2004 y no podré pagar salarios, y no podré pagar aguinaldos y no podremos cumplir obligaciones fundamentales". La última ‘inquietud’ del Banco Mundial está referida a la convocatoria de una Asamblea Constituyente (Econoticias).


Ante este panorama, no debería sorprender que "los sindicatos y organizaciones sociales y populares de Bolivia están perdiendo la paciencia con el presidente Mesa (que en) el mensaje presidencial de ayer (se refiere al domingo 4 de enero) ha anunciado más sacrificios y más cargas económicas sobre el pueblo". El ejecutivo de la Central Obrera de El Alto denunció que el referéndum que tiene previsto Mesa para el mes de marzo no se refiere a la re-nacionalización de los hidrocarburos ni a la derogación del decreto 24806 "que otorga la propiedad de los hidrocarburos a las transnacionales en boca de pozo. De acuerdo a un estudio oficial, publicado por la revista Global Upstream Performance Review 2003, "El costo promedio de la producción de un barril equivalente de petróleo es de 5,6 dólares a nivel mundial, pero en Bolivia ese costo se reduce, en el caso de Repsol-YPF a tan sólo un dólar y en el de Amoco a 0,97 dólares (Niko Resources, 0,87 dólares, y también son muy bajos los costos de Total, Maxus, Petrobras, British Gas, Panamerican y Shell)".


Felipe Quispe, de la Central de Campesinos, "anunció movilizaciones a partir del 20 de enero si Mesa no atendía las demandas… Incluso Morales denunció que "Mesa tenía un pensamiento similar al de Sánchez de Lozada". Ante este planteo de Morales, Econoticias comenta: "El distanciamiento entre cocaleros y gobierno se hace cada vez más evidente, aunque no ocurre lo mismo con el MAS. En el bloque parlamentario se aseguró que, con relación a Mesa, el MAS ‘no era oposición ni oficialismo. Somos oposición al modelo neo-liberal, pero no oposición al gobierno de Mesa. No somos enemigos de Mesa’".


Conspiran en Buenos Aires


Está claro que Evo Morales es la menor de las preocupaciones de Bush. Evo también la tiene muy ‘clara’, como lo demuestra el acuerdo que brindó a la decisión de Mesa de postergar la Asamblea Constituyente hasta el 2005 ó 2006 (Bolpress.com). "Morales calificó como acertada la decisión del Ejecutivo porque asegura que no podrían efectuar tres comicios en un solo año, ya que en el 2004 se realizarán el referéndum del gas y las elecciones municipales". Con este planteo Morales ratifica su compromiso internacional de sostener a Mesa hasta el final del mandato de Sánchez de Losada – lo que ni Duhalde pudo conseguir para sí.


La "preocupación" de Bush, entonces, no son ni Morales ni Kirchner. El punto en el clavo lo dio una información de La Nación del pasado 9 de enero. Con un subtítulo que dice "Bolivia, preocupante", informa lo siguiente: "Rumsfeld está preocupado por la posible repetición en los próximos meses de incidentes de magnitud importantes en La Paz. Algunas área oficiales de la Argentina coinciden con este diagnóstico…; en Buenos Aires se desarrolló un encuentro cumbre – y poco habitual, por cierto – entre los jefes de los ejércitos de la Argentina (teniente general Bendini), Brasil (general Francisco de Albunquerque) y Chile (general Juan Cheyre Espinoza). El tema analizado fue la posibilidad de que una nueva crisis boliviana desborde la región… Entre las contingencias… se apunta a que llegado el caso podría ser necesaria la intervención de una fuerza de estabilización regional". Esta información deja más clara todavía la razón de la "preocupación" que el subsecretario Aschcroft le expresó a Pampuro respecto a los piqueteros argentinos.


Es aquí donde entra la discusión sobre Morales, porque la intervención militar significaría que se lo desecha como alternativa de ultimísimo recurso para desviar una revolución social. En este plano no importan ya las garantías que puedan ofrecer Morales y el MAS, pues depende de un juicio político más general, de conjunto, estratégico, de parte del imperialismo sobre los alcances internacionales de una revolución en Bolivia. Bush aceptó la alternativa que plantearon Kirchner y Lula de contener la insurrección de octubre pasado por medio de las burocracias indígenas y de la COB, cuando todo lucía de que la represión había fracasado. Pero en octubre las burocracias entregaron el poder a Mesa; ahora no hay otro recurso que el que ellas mismas asuman la responsabilidad de gobierno. De la reunión de Monterrey emerge que se habría optado por una intervención militar, probablemente sin participación norteamericana – ¿pero los Lagos, Lulas y Kirchner tienen espaldas para semejante aventura? El destino de las relaciones del imperialismo e incluso de estos gobiernos con el presidente venezolano Chávez se encuentra condicionado al papel que esté dispuesto a jugar Chávez en la crisis que se prevé. Bush-Kirchner se pusieron de acuerdo en que Chávez debe convocar al referéndum revocatorio de su mandato, esto aún cuando Chávez alega que la oposición no ha reunido el número de firmas suficiente para viabilizarlo.


Burguesía nacional… contrarrevolucionaria


En México, las cosas han quedado blanco sobre negro. Bush no tuvo reparo en decir que no le importaba en qué tendencia de la democracia se enrolaba cada gobierno, mientras lo hiciera, precisamente, dentro de la democracia. Se solidarizó incluso con las tribulaciones carcelarias que sufrieron en el pasado algunos funcionarios argentinos, los que luego naturalmente se hicieron todos menemistas o aliancistas. El mensaje contenido en esta sanata es: hay que defender la democracia en Bolivia – con la intervención militar si es necesario.


Para los Alderete, los Barrios de Pie, las Bonafini (e incluso Fidel Castro, que ha reivindicado la "dignidad" de Kirchner), las cosas son más claras que antes: están apoyando al gobierno, no de la unidad antiimperialista de América Latina, sino al gobierno de la contrarrevolución latinoamericana. La lucha contra la intervención de la burguesía del Mercosur a Bolivia debe ser el eje que una y agrupe a los trabajadores de Chile, Uruguay, Perú, Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia y Venezuela

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