13/05/2021
Deuda externa

¿En qué anda la gira europea de Fernández y Guzmán?

La encerrona en que se encuentra toda la política económica de rescate de la deuda.
Alberto Fernandez

La gira europea de Alberto Fernández y Martin Guzmán es un retrato de la encerrona en que se encuentra toda la política económica de rescate de la deuda. Luego de consumir casi todo el ingreso extra de divisas del boom de los precios de la soja en pagos de intereses al FMI y otros organismos internacionales, el gobierno se propone ganar tiempo con una postergación de los vencimientos con el Club de París y solicitar respaldo en la renegociación con el propio Fondo. Esto porque las reservas internacionales siguen por el suelo, y los pagos de deuda amenazan con dejar al Banco Central sin recursos para sostener la precaria pax cambiaria.

Quien resumió la lastimosa situación que transmite la comitiva presidencial fue Pedro Sánchez, mandatario español. al sentenciar que «el mecanismo de sobretasas del Fondo Monetario Internacional está dañando y mucho las posibilidades económicas y financieras de la Argentina». Pero las gestiones de Fernández y Guzmán por conseguir apoyos en el pedido de que se elimine esa sobretasa en el acuerdo de repago en tratativas chocan con el reconocimiento de una megatasa usuraria del 9% al Club de París.

Es lo que puso en evidencia el encuentro con el francés Emmanuel Macron. El presidente galo comunicó su apoyo a la solicitud de una postergación del vencimiento por 2.400 millones de dólares con aquel pool de acreedores europeos, siempre con la condición indispensable de que haya avances concretos en el acuerdo con el FMI. Pero significativamente saludó en simultáneo que el gobierno argentino no cuestione la legitimidad de esta hipoteca y por lo tanto parta de su reconocimiento íntegro.

Esto porque, a diferencia del crédito con el Fondo tomado por el gobierno de Macri, el vencimiento con el Club de París es la última cuota de una reestructuración usuraria comandada por Kicillof en 2014, que implicó un cronograma de pago por 9.700 millones de dólares para saldar un monto original de 6.300 millones. La tasa de interés pactada del 9% más que duplicaba la media internacional de aquel entonces. Si el gobierno argentino reconoce esta tasa leonina pierde sentido el reclamo por eliminar la sobretasa que está cobrado el FMI.

El otro punto que han fijado como prioritario en esta gira europea es juntar adhesiones en el pedido de que se habilite un mecanismo para que los países que no atraviesan crisis en su balanza de pagos puedan ceder su cuota en el reparto de los Derechos Especiales de Giro que emitirá el FMI -de los cuales a Argentina le tocan unos 4.400 millones de dólares. El asunto es que la suba en flecha de los precios de las commodities no engrosa las reservas de divisas del Banco Central, y ese es el motivo por el cual la corrida cambiaria permanece latente, los bonos argentinos cotizan a niveles de default y el riesgo país no baja de los 1.600 puntos.

En estas condiciones no es nada barato el sostenimiento de la pax cambiaria. En un mundo de tasas internacionales en 0%, los especuladores financieros que apuestan al carry trade en pesos (mientras el dólar permanece estable) están embolsando ganancias del 12%. Como sucede con el costo usurario de la bola de nieve de las Leliq -que cuesta unos 100.000 millones de pesos mensuales en intereses, y creciendo-, Guzmán y Fernández no pueden dejar de recurrir a los mismos recursos leoninos que empleó la administración macrista para intentar contener el tipo de cambio y la inflación. Es una experiencia lapidaria para quienes se postulaban como abanderados de un «capitalismo productivo».

En este escenario Alberto Fernández se reunirá con la titular del Fondo Monetario, Kristalina Georgieva, tras la participación en un seminario que organiza el Vaticano. Además del pago puntual de los intereses de deuda, el gobierno criollo pasará revista de otros deberes cumplidos, especialmente una marcada reducción del déficit fiscal (en pleno desmadre sanitario de la segunda ola). La reivindicación de la «vía portuguesa» formulada en su estadía en ese país ibérico pretende oficiar de hoja de ruta, ya que partió de una reforma laboral flexibilizadora que abarató el costo laboral para atraer inversiones y un drástico ajuste fiscal.

Los avances a toda marcha en la segmentación de los usuarios de los servicios públicos para allanar el camino de un nuevo tarifazo sobre la gran mayoría de la población busca ser una señal de que, amén de las crisis internas y de la aceleración inflacionaria, el objetivo de reducir el déficit sigue inamovible. La bonanza exportadora, en resumen, vuelve a relucir que el problema del país no radica en una escasez de divisas, sino en un régimen de saqueo y fuga de capitales que nos condena a sucesivas crisis de deuda y devaluaciones. Para cortar este círculo vicioso en necesario romper con el Fondo e investigar la deuda externa fraudulenta y usuraria, como premisas para invertir las riquezas del país en un desarrollo nacional.

También te puede interesar:

Más que nunca es necesario un reagrupamiento de las y los luchadores y un congreso del FIT-U
Martín Guzmán anunció un acuerdo que implica el pago de 430 millones de dólares hasta reestructurar el vencimiento con el pool de acreedores.
Un “guiño” al imperialismo yanqui en aras de la renegociación con el FMI.
Lo anunciaría el gobierno como "compensación"... de lo que perdieron con la nueva movilidad.
El subsecretario del Tesoro condicionó el apoyo en el FMI a un mayor ajuste y concesiones al capital.