Políticas

28/11/2023

En un año, los alquileres porteños aumentaron un 300%

Los inquilinos son expulsados de la Ciudad y ven cada vez más cuestionada su posibilidad de acceder a una vivienda.

Zonaprop.

Un análisis privado confirmó que los precios de los departamentos porteños se incrementaron un 300% promedio interanual, es decir más de dos veces el índice de inflación para el mismo período. A su vez, la oferta disminuye cada vez más producto de que la mayor parte de las propiedades se destina a la venta o a los alquileres temporarios, donde la estadía se cobra en dólares. Así, los inquilinos son expulsados de la Ciudad y ven cada vez más cuestionada su posibilidad de acceder a una vivienda.

Según el informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), en CABA hay menos de 550 departamentos en pesos. De los pocos departamentos que se ofrecen para alquilar, el precio promedio de los monoambientes es de $225.000, mientras que los de dos ambientes se posicionaron en $280.000 y los de tres ambientes $380.000 por mes. Estos valores no incluyen expensas, las cuales alcanzan en promedio el 10% del costo del precio de oferta de un alquiler. Según el índice Ripte, el salario promedio de los trabajadores registrados se ubica en $376.594,32, es decir que un trabajador debe destinar casi un sueldo entero al pago del alquiler.

Beatriz Martínez, inquilina del barrio del Flores y madre soltera, le acercó su testimonio a Prensa Obrera: “vivo en un departamento de 4 ambientes con mi hijo y 2 gatos. Para renovarme el contrato la dueña me exigió un incremento del 400% en el precio del alquiler, con un contrato con ajuste semestral y por un año, totalmente por fuera de la Ley de Alquileres. Gano un sueldo promedio y no llego ni con el sueldo entero a pagar ese alquiler. Tengo un mes para irme”.

Con respecto a las búsquedas, Beatriz agregó: “Busco alquiler y todos me piden garantías propietarias con las que no cuento, recibos de sueldo que dupliquen el alquiler, al que tampoco llego, y no me aceptan mascotas. La mayoría de las publicaciones que encuentro dicen ‘consultar precio’ o me piden alquiler el dólares, algo que la ley prohíbe pero los propietarios se valen de la necesidad de techo que tenemos los inquilinos. Realmente la situación es desesperante”.

Esto desnuda que de nada sirvió la Ley de Alquileres ni su modificación, que entró en vigencia el 18 de octubre, puesto que la oferta se retrajo aún más. No es casual que en paralelo se haya dado un crecimiento exponencial de las villas en la Ciudad, de la mano del hambre y la miseria que genera el ajuste del gobierno, y que el macrismo aplica a rajatabla.

Este cuadro es atizado por el programa económico de Milei, el cual promueve una devaluación en regla, lo cual fomenta la especulación dentro del mercado inmobiliario para utilizar las propiedades como reservas de valor, favoreciendo la construcción de torres de lujo que quedan vacías y la proliferación de alquileres temporarios, lo que presiona sobre el precio de los alquileres. A su vez, el plan “motosierra” fomentará una caída de ingresos aún mayor en la población, generando miles y miles de nuevos pobres.

A su vez, los propietarios especulan con la promesa del “libertario” de eliminar la Ley de Alquileres y liberalizar el mercado, por lo que ya ofrecen ajustes semestrales, cuatrimestrales o trimestrales y contratos de tan solo un año de duración. Sin embargo, en un cuadro donde los trabajadores solo tienen su magro salario para hacerle frente a la necesidad de vivienda, dejar el problema en manos de la “libre negociación” entre inquilino y propietario solo agravará el problema.

Hay que enfrentar este programa antipopular de Milei que solo pone aún más en juego la necesidad habitacional de la población. Luchemos por un programa de fondo para abordar el problema: plan de creación de viviendas populares, con créditos accesibles y a tasas subsidiadas, también destinados a la adquisición de viviendas disponibles en el mercado; impuesto a la vivienda ociosa, progresivo según la cantidad de propiedades, para desalentar la especulación y volcar viviendas al mercado; creación de un Banco de Tierras Públicas para destinar terrenos y edificios fiscales a viviendas populares; revisión de las tierras y edificios públicos enajenados en los últimos años; impuesto progresivo a los acaparadores inmobiliarios; urbanización real de todas las villas y asentamientos; impuesto progresivo al alquiler temporario.