04/12/2008 | 1066

Esta lucha recién comienza

Contra los despidos y las suspensiones

El movimiento obrero fue conmovido esta semana por la movilización de los trabajadores de tres automotrices en Córdoba y por una inminente ocupación de General Motors en Rosario.

Era la respuesta a los despidos de trabajadores contratados y a las suspensiones, que anuncian otros tantos despidos; la iniciativa superó el freno de la burocracia sindical.

La ‘protección del trabajo’, de la que se jacta la Presidenta, nunca aparece cuando se la necesita; tampoco funciona la ley que supuestamente prohíbe los despidos, votada con sospechosa unanimidad por los legisladores patronales de Santa Fe.

Es que el gobierno ‘hace caja’ para pagar la deuda externa o para subsidiar a los capitalistas, aun para que blanqueen sus negociados, pero de ningún modo les impone que respeten el derecho al trabajo, incluso si tienen que reducir sus beneficios.

Les devalúa el peso para reducir el valor de los salarios y les vende los dólares para que se lleven las reservas de divisas al exterior, en lugar de proteger las reservas mediante un control de cambios y la nacionalización de los bancos.

Si, como dicen los especialistas, los bancos están sentados en un colchón de dinero que no prestan (las tasas de interés son usurarias), ¿qué función están cumpliendo, fuera de especular contra el peso y con la compra y la venta de deuda pública?

¿Por qué los bancos serían menos parasitarios que las AFJP si los dueños de las AFJP han sido precisamente los bancos?

¿Por qué no debemos nacionalizar los grupos exportadores de cereales, que retienen las divisas que deberían ingresar al país?

La incapacidad del gobierno ante la bancarrota capitalista y la complicidad de la burocracia sindical con el gobierno y las patronales fuerzan a los obreros a intervenir en todo el mundo.

En Estados Unidos, el flamante Obama y la burocracia sindical quieren liquidar el convenio de trabajo de la industria automotriz (para ‘salvar’ a las patronales de General Motors, Ford y Chrysler), del mismo modo que lo hicieron Berlusconi y la burocracia sindical en Alitalia, y en todos lados se ponen de acuerdo en echar primero a los contratados y suspender a los efectivos.

Dicen que con esas medidas «atenúan» la crisis y «facilitan» la recuperación; en realidad, debido a esas suspensiones y despidos, la desocupación y la recesión vuelan en España, en Estados Unidos y en la inmensa mayoría de los países.

La movilización en Córdoba y en Rosario nos está diciendo que la clase obrera se prepara para resistir, para actuar y para defender sus derechos y a sus familias, del mismo modo que ocurre en España, en Rusia y en China (Putin, dicen varios clables, ya le teme al estallido social).

La bancarrota capitalista mundial se ha convertido en un alud que ningún plan de gobierno logra contener; es la manifestación del derrumbe histórico de la burguesía y de los explotadores.

Llamamos a los trabajadores a deliberar y a preparar una gran resistencia para defender el derecho al trabajo: ningún despido, ninguna suspensión, que se repartan las horas disponibles sin tocar el salario.

Llamamos a deliberar para mostrarle a todos los compañeros que la política de los K y la de Moyano y Yasky no nos protegen de los despidos, la desocupación y la crisis social, y sobre la base de esta denuncia exigir a los sindicatos y a la CGT y la CTA un plan de lucha para prohibir los despidos en todas las empresas, bajo el control de los propios trabajadores.

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