17/09/2021

Estalló la “unidad” de Kicillof con los barones del PJ

La provincia de Buenos Aires, epicentro de la crisis política.

La otra cara de la crisis política son las amenazas de portazos y pases de facturas entre el gobernador Axel Kicillof y los intendentes de la provincia de Buenos Aires. Explotó la meneada “unidad” del peronismo bonaerense -proclamada como garantía del triunfo electoral que no fue-, atada con alambres en el Congreso del PJ provincial para formalizar la titularidad de Máximo Kirchner a cambio de postergar su asunción efectiva hasta fin de año. Una solución de compromiso unida por el espanto que terminó pariendo a Tolosa Paz como candidata de la derrota.

El Congreso del PJ, que ungió a Máximo Kirchner como presidente, fue apenas la previa de un realineamiento de fuerzas y preparación de nuevos choques y disputas entre La Cámpora, el kirchnerismo y los intendentes pejotistas que giran en torno a Alberto Fernández. Habiendo sido proclamada la “madre de las batallas”, la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, junto a la pérdida de 20 puntos con respecto a la elección del 2019, hace del trío Cristina, Máximo y Kicillof los popes del fracaso en el territorio bonaerense, máxime cuando presumían que las Paso iban a ser un plebiscito de la “vida que queremos”.

La pateada de tablero de Cristina no implica un cambio de rumbo de la política fondomonetarista sino una reacción aventurera para encubrir su responsabilidad en la monumental derrota electoral en la “reserva estratégica” del kirchnerismo.

Corte de boleta y desintegración de “Todos”

Recalculando, es significativo el silencio de Kicillof. La prudencia del “Kici” refleja el terremoto que sacude al aparato de gobierno y a los jefes comunales de todas las alas de la quebrada coalición oficial, incluidos los ministros del gobierno nacional con vínculos territoriales directos. La crisis en curso no se limita a los intendentes derrotados el 12 de septiembre, ni a un peronismo que perdió en seis de las siete secciones electorales. En una tanda de distritos donde ganaron las listas comunales del Frente de Todos perdió simultáneamente Tolosa Paz, cabeza de la lista de diputados nacionales. Señal de que fueron los propios intendentes “ganadores” los que promovieron el corte de boleta, desligándose de la suerte de la primera e ignota candidata.

Entre los “triunfantes” que salvaron la ropa con la tijera en mano están el intendente Andreotti del Frente de Todos de San Fernando, quien tuvo una diferencia a favor de siete puntos por sobre la perdidosa boleta de diputados nacionales. Otro tanto sucedió con cinco jefes comunales peronistas del interior bonaerense. En municipios donde gobierna Cambiemos -como Lanús y Pinamar- Juntos se impuso para la elección de diputados nacionales perdiendo con el Frente de Todos en las municipales. Los tijeretazos y cortes de boleta son una evidencia de la desintegración política del Frente de Todos y desnudan la falsa grieta.

Más allá de la formalidad de las renuncias puestas a disposición del gobernador como parte del juego de presiones sobre Alberto Fernández, lo más destacado fue la inmediata ratificación del represor Berni al frente del Ministerio de “Seguridad”, el brazo armado del ajuste. Kicillof se concentró en estas horas pico de la crisis en las reuniones con los intendentes de la primera y tercera sección electoral para alambrar a una tropa en desbandada. Los intendentes fueron a las reuniones con el gobernador pidiendo que se “sectorice la campaña”, presionando por la libertad de acción y tomando distancias del gobierno nacional y provincial. Si prospera esta orientación de los barones llevaría implícito el veto a Kicillof como cabeza de la campaña electoral para noviembre.

El intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, aseguró en nombre de sus pares que “venían a escuchar al gobernador”. En verdad, los jefes comunales aprovecharon para facturar la crisis en el Frente de Todos, y le reprocharon a Kicillof no mover un dedo para habilitar una nueva reelección a los intendentes que tienen vedado volver a presentarse para los cargos ejecutivos municipales en el 2023.

Fracturas

Donde sí coinciden es en reinstalar en la agenda la cuestión de la “seguridad” en otro corrimiento a la derecha, para competir con Santilli. Esto no impide que distintos jefes comunales lo responsabilicen a Berni por haber pateado en contra y debilitado al gobierno nacional. Los ataques a Frederic apuntaron directo contra Alberto Fernández. La ratificación del cuartelero Sergio Berni confirma la dependencia de Kicillof y el kirchnerismo de la maldita policía y evidencia el temor de los nacionales y populares a que el jefe de la Bonaerense, con juego propio, aproveche la crisis para saltar el charco.

Algunos medios periodísticos hablan de un posible pase de Berni al Ministerio de Seguridad nacional, integrándose al gabinete nacional como parte de la guerra de posiciones entre kirchneristas y albertistas. Una variante de este tipo echaría más nafta al fuego.

Los choques con Kicillof y Cristina -dueña de la lapicera electoral- alcanzan a sectores afines que cuestionan haber sido dados de baja en nombre de las “las listas de unidad”. Una fragmentación difícil de encauzar de aquí a noviembre en el marco de la crisis política que tiene paralizado al Frente de Todos. Es muy probable que la demora en concretar la destitución de la Directora General de Escuelas, Agustina Vila, cuyo despido sonaba inminente en los días previos a la elección de las Paso, tenga que ver con esta crisis y las versiones que hablaban de Florencia Saintout como reemplazante. Saintout, de La Cámpora, es incondicional de Cristina Kirchner y fue rival de Tolosa Paz en las internas platenses del 2019.

Esta fractura en proceso afecta directamente a las burocracias sindicales integradas al gobierno de Kicillof. ATE Provincia, cogestora de la reforma laboral para los estatales, salió a bancar a Alberto Fernández amenazando con movilizarse como lo hizo y no concretó el Movimiento Evita. Baradel de Suteba hizo mutis por el foro esperando desensillar hasta que aclare, y la CGT rechazó la arremetida de Cristina tildándola de desestabilizadora. Las cúpulas burocráticas de los gremios estatales del Frente de Unidad Docente Bonaerense y de ambas CTA´s quemaron cartuchos antes de las Paso, ponderando los acuerdos paritarios como un gran triunfo “por encima de la inflación”, a pesar de que la mayoría de los trabajadores estatales y docentes siguen con salarios por debajo de la canasta de pobreza. Kicillof tiene poco que ofrecer más allá de un eventual decreto que adelante el pago de las cuotas que deberían cobrarse en noviembre y diciembre.

Ni el gobernador ni las burocracias sindicales quieren una agitación salarial ni mucho menos asambleas y movilización de los trabajadores. La extraordinaria lucha de los trabajadores de la Dirección de Escuelas contra los recortes salariales responsabilizando al gobierno provincial es un alerta rojo porque une la reivindicación y el reclamo con una conclusión política que pone en la picota a los “nacionales y populares”. Una reciente marcha, convocada por la clasista Junta Interna de ATE Educación, se dirigió a la Casa de Gobierno en La Plata centrando la denuncia en el ajuste de Kicillof. En la misma dirección actúan las autoconvocatorias de activistas y delegados del Astillero Río Santiago (ARS) contra la privatista Sociedad de Estado cuya finalidad es dejar sin financiamiento estatal a la fábrica como parte del ajuste presupuestario.

Los márgenes para abrir la billetera son muy limitados a pesar de la bancarrota electoral, porque el gobierno provincial tiene que empezar a pagar los intereses de la deuda externa devengados durante el “default” de año y medio. Con el Presupuesto provincial 2022 en carpeta, y el compromiso de Juntos de actuar “responsablemente” votándolo en común con el Frente de Todos, se viene un nuevo pacto ajustador con la derecha para dar fe de “normalidad institucional”. El cacareo de Fernanda Vallejos contra el enorme ajuste fiscal de Martín Guzmán es pura pose y vuelve como un boomerang sobre el cristinismo con el ajuste de Kicillof y el reconocimiento integral de la fraudulenta deuda externa dejada por María Eugenia Vidal y Daniel Scioli.

Congreso del Frente de Izquierda Unidad

El torbellino de la crisis política enancada en una crisis social descomunal con el 50% de los bonaerenses en la pobreza confronta un programa de salida para las masas con todos los ajustadores y pagadores seriales de deuda. La convocatoria a un Congreso del Frente de Izquierda Unidad es una necesidad para todos los luchadores populares que buscan un canal de organización y de independencia del gobierno y la oposición patronal. Es una vía para fortalecer al FIT unidad en el marco de un ascenso electoral de la izquierda que defiende el frente único y lucha por un programa transicional y de transformación social dirigido por los trabajadores.