20/04/2000 | 663

Estas son tus listas

Aprovechemos el cimbronazo para lograr una bancada obrera y socialista

Todas las encuestas que se dan a conocer, incluso las más truchas, coinciden en mostrar una extraordinaria caída en la intención de voto para las listas de Ibarra y de Cavallo cuando se trata de los legisladores. Este hecho marca una tendencia sin precedentes a la ruptura con los partidos tradicionales.


La campaña del Partido Obrero apuntó de entrada en esta dirección. Puso el acento en la posibilidad de consagrar una bancada aprovechando el derrumbe de los dos grandes frentes patronales. De todos los partidos que potencialmente podrían beneficiarse con esta nueva situación, el Partido Obrero es el único que define su carácter de clase y su estrategia socialista. Es, por lo tanto, la única oposición consecuente a los partidos del capitalismo entreguista. Los demás partidos se disimulan con consignas menores, sin proyección estratégica; se limitan a recoger las migajas del sistema. Una bancada del Partido Obrero será la única, en cambio, que servirá para estructurar políticamente a la clase obrera y convertirla así en una clase independiente que se capacita para llegar al poder y producir la transformación social.


La tendencia a votar a la lista de legisladores del PO se ha confirmado en dos escenarios diferentes. Uno, es la fuerte votación en los talleres gráficos, un 40%, en las recientes elecciones del sindicato. La otra es el casi 6% obtenido en Ciencias Económicas, entre más de 30.000 alumnos. Esto demuestra que el voto por los candidatos a legisladores del PO podría ser parte de un plebiscito que tiene lugar en los lugares más diversos.


Hay una rica situación que está pidiendo ser aprovechada. ¿Cómo? En primer lugar, poniendo de manifiesto esta nueva situación ante los trabajadores; las posibilidades que ofrece; la utilidad de una bancada como tribuna política y reivindicativa y como factor de organización.


En segundo lugar, explicando que en esta elección se juega la alternativa de «la ciudad para los especuladores capitalistas»o «una ciudad para los trabajadores», es decir una lucha de clases contra la confiscación que nos quieren imponer de lo que queda de nuestras condiciones de vida y de nuestros derechos, y una lucha también para recuperar las conquistas y plantear la transformación socialista de la sociedad.


En tercer lugar tenemos que aprovechar la nueva situación para incorporar compañeras y compañeros a esta lucha como fiscales, porque el escrutinio será la última trinchera de los Ibarra y Cavallo para disimular su derrota en la elección legislativa, en la elección en que serán políticamente impugnados y desautorizados por los electores, en especial los obreros y la juventud.


Es la hora de una gran movilización