Políticas

7/10/2001

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Esto recién empieza

Más allá de los votos en blanco y anulados y de la abstención electoral, lo innegable es que la Alianza perdió cinco millones de votos, que Duhalde perdió setecientos mil y el conjunto del peronismo un millón, y que la izquierda se llevó el 25% de los votos válidos, en algunos casos cuadruplicando su votación precedente.


Lo que es igualmente innegable es que las candidaturas diseñadas para contener el voto a la izquierda quedaron marginalizadas en cuanto a su potencial inicial. Nos referimos a Carrió y a Farinello.


La experiencia de los “llaneros solitarios” fracasó redondamente, aunque resurgiera en forma parcial a último momento con Luis Zamora en la Capital.


Lo que, por sobre todo, nadie debe perder de vista es que luego de todo un año de implacable persecución contra los piqueteros y contra el Partido Obrero por parte del gobierno y del poder judicial de Salta, y del Ministerio del Interior, los “servicios” y la Gendarmería, el Partido Obrero de los Barraza, Raineri y Del Plá quedó consagrado como la cuarta fuerza electoral de la provincia y como la tercera en su capital *aquí por delante de la UCR.


El juramento que se hicieron los delegados al XII Congreso del PO, de liberar a Barraza, Raineri y Gil y además cobrarnos la persecución en el campo político, fue honrado.


La desintegración política del régimen capitalista ha encontrado una traducción en el plano electoral. Una traducción limitada e insuficiente, es cierto, como tiende a ocurrir en un terreno donde la fuerza de la acción organizada de los explotados queda diluida por la presencia de la legión de ciudadanos pasivos y atomizados que puebla el padrón electoral.


Los millones de votos en blanco y anulados pueden convertirse mañana en la masa de maniobra de alguna salida capitalista a la brutal crisis actual, o en la base de un caudillo providencial. Lo mismo se puede decir de los votos que emigraron circunstancialmente a una izquierda advenediza o inconsistente, y que por lo menos en ningún caso se guía por una estrategia socialista y revolucionaria. Esto demuestra las limitaciones insalvables del voto en blanco o a la izquierda democratizante. Sin embargo, para que esto llegue a ocurrir, el régimen del momento, de aliancistas y justicialistas, aún deberá atravesar por una mayor desintegración política y enfrentar grandes luchas populares. Si, a pesar de los esfuerzos que empeñe, fracasara en el intento, el votoblanquismo de hoy se revelará en el futuro como una fase de transición del pueblo hacia posiciones revolucionarias.


El 14 de octubre se votó contra el régimen de las privatizaciones y de la desocupación, y por la izquierda y la lucha.


De la reciente elección, los partidos capitalistas, PJ, Alianza y los que los secundan, no han salido con ningún mandato, por lo menos nuevo. El único que tienen, con los banqueros e industriales, es encontrar una salida capitalista al derrumbe.


La que sí ha salido con un mandato es la izquierda. El de poner fin a esta situación de desesperación y hambre. Para el Partido Obrero, el único camino para ello es acabar con el desgobierno de los De la Rúa-Cavallo-Ruckauf-De la Sota, y entregar el gobierno a una Asamblea Constituyente, que desconozca la deuda externa y reparta las horas trabajo para acabar con la desocupación, aplicando un método de control obrero.


Los piqueteros deben sacar rápido las conclusiones políticas correspondientes. Lo mismo, los activistas de todos los sectores. Los resultados electorales son un fiasco para los Daer y Moyano, y evidentemente también para la CTA, que se ató al artificio electoral de Carrió. Los resultados del 14 refuerzan las posibilidades de convertir a la Asamblea Nacional Piquetera en la organización de lucha que necesitan los desocupados y los ocupados.


Los resultados del 14 nos han dado el más importante e incluso él más claro de los mandatos: que luchemos para derrotar la aventura bélica del imperialismo mundial, el cual, Plan Colombia mediante, quiere llevar a América Latina a una guerra civil.


Impulsemos acciones internacionales de masas para derrotar al imperialismo y para oponerle la Unidad Socialista de América Latina.


 


Votación del Partido Obrero


 
















Distrito 1995 1997 1999 2001(2)
Buenos Aires 16,986 78,310 48,749 142,555
Capital Federal 4,182 15,251 23,866(1) 24,764
Catamarca 235 2,240 927 2,743
Córdoba 31,641 10,281 15,095
Neuquén 897 3,615 1,880 6,181
Rio Negro 1630
Salta 1,524 5,236 5,830 19,359
Santa Cruz 836 2,205 1,414 4,583
Santa Fe 11,927 11,125 19,877
Tucumán 1,185 3,904 6,544
Total 26,445 150,452 109,606 241,549


(1) En las elecciones del 2000 para la legislatura, el Partido Obrero obtuvo 34,206 votos.


(2) Todavia faltan datos de algunos distritos