07/03/2002 | 744

Extraordinaria movilización contra Otacehé

El día viernes 1° de marzo, en Merlo, se produjo un acontecimiento de características históricas. Por primera vez, el gobierno municipal encabezado por el intendente fascista y mafioso Raúl Otacehé fue políticamente derrotado por el pueblo movilizado.


Este personaje siniestro (uno de los pilares del aparato represivo de Duhalde en la provincia) había montado, desde temprano, un impresionante operativo; un ejército de policías armados con armas largas, una banda de matones en número aproximado de 300 y un número incontable de servicios dando vueltas por todo el centro, establecieron un verdadero sitio a la plaza principal.


Pero todo este descomunal despliegue de fuerzas represivas (jamás vistas en Merlo) se reveló como impotente para evitar la mayor manifestación de repudio a este régimen municipal que se ha visto desde que se tenga memoria.


Alrededor de 2.000 personas colmaron la plaza y las calles adyacentes. Se realizó en principio un pequeño acto con los miembros de la Asamblea Popular de Merlo y algunas personalidades de organismos de derechos humanos como Hebe de Bonafini, pero rápidamente fueron arribando al lugar delegaciones de asambleas populares de Capital y Gran Buenos Aires, partidos de izquierda, trabajadores y desocupados de toda la zona, representantes de sindicatos combativos y comisiones internas y una multitud de adhesiones, transformándose en improvisada asamblea donde todos querían expresarse en contra de este sistema de opresión y sobre todo demostrar la voluntad de luchar contra él.


Esta gran victoria sólo pudo ser lograda por la unión de las tres fuerzas que se encuentran en lucha en este país, asambleas populares, trabajadores ocupados y desocupados. Queda demostrado entonces, en el terreno de la práctica, que vamos por el camino correcto.


Unicamente la acción conjunta de asambleístas, piqueteros y obreros combativos en lucha, unidos en un programa político común, será capaz de expulsar a Duhalde y al conjunto de su régimen de saqueadores y represores e imponer una Asamblea Popular Constituyente que gobierne en la nación, las provincias y los municipios.