Políticas
15/9/2026
Fabricaciones Militares y la privatización proyanqui
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Fabricaciones Militares, empresa dedicada a la defensa nacional en sectores estratégicos como la fabricación de armas, la producción de explosivos civiles y provisión de servicios de voladura para la industria extractiva, la elaboración de insumos químicos industriales, y la reparación, mantenimiento y fabricación de componentes pesados de infraestructura ferroviaria, viene siendo desmantelada por los diferentes gobiernos desde hace varias décadas.
Contaba en sus comienzos con 17 fábricas y casi 15.000 obreros. En la actualidad, quedan 4 plantas funcionando (Fray Luis Beltrán, especializada en armamento, municiones y chalecos; Río Tercero, enfocada en químicos y metalmecánica; Villa María, dedicada a pólvoras y explosivos; y Jáchal, para insumos mineros) y 1100 trabajadores. Pese a la ley que impide su privatización, hace varias décadas viene siendo vaciada mediante despidos, cierre de planes de fabricaciones y por importaciones o tercerizaciones a empresas que en su mayoría son de capital extranjero, afectando económica y socialmente a los pueblos donde están asentadas estas industrias, además de ser otra vía de injerencia extranjera en el país.
Pese a que Fabricaciones Militares quedó por fuera de las empresas sujetas a privatización en la Ley Bases aprobada por el Congreso, se está procediendo a una privatización encubierta, ya que bajo el gobierno de Milei se la reconfiguró como una Sociedad Anónima Unipersonal (S.A.U) y se abrió un concurso nacional e internacional para asociarla con capitales privados por un período de hasta 35 años. Para sortear el obstáculo de que esta es una empresa del área de Defensa y Seguridad, tarea que el Estado no puede delegar, el gobierno utiliza la figura de Uniones Transitorias.
En julio de este año se presentó el pliego de licitación para la venta de propiedades de Fabricaciones Militares (FM), con el objetivo de captar socios comerciales nacionales e internacionales, que se asocien a la empresa estatal. En el pliego del concurso internacional se habilitan hasta 35 años de gestión privada, 51% de control de la empresa en manos privadas y de 10 a 35 años de gestión en territorio nacional. Son contratos hasta el 2061, casi 9 períodos presidenciales, sin techo de participación extranjera, habilitando a los capitales privados a tomar el control operativo de las plantas.
Privatización proyanqui
Mientras un arco del nacionalismo y del peronismo festejan el “giro de Milei” en la cuestión Malvinas, esta privatización de FM muestra el alineamiento estratégico del gobierno libertario con el imperialismo norteamericano. El plan oficial de “modernización” se harán bajo los estándares de la Otan, con el objetivo de proveer materiales de guerra a nivel mundial.
La privatización del complejo industrial militar del Estado argentino se hace a medida de las presiones de EEUU en este proceso, con cláusulas anti China: se prohíbe que participe “toda persona jurídica que sea controlada por estados soberanos o agencias estatales” y no se aceptan ofertas de quienes “se encuentren incluidos en las listas elaboradas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) dependiente de Tesoro de Estados Unidos”.
También se establecen reaseguros legales para complicar cualquier intento de expulsión del capital extranjero. Por ejemplo, se imponen trabas para cualquier intento de reestatización y la auto inhibición del Estado para producir municiones o armas. Se establece un Comité Ejecutivo donde el privado designa 3 representantes y el Estado 2, con un representante legal puesto por el privado que el Estado no podrá desplazar.
Los trabajadores: ¡afuera!
Se elimina la estabilidad laboral para los trabajadores porque no hay ninguna cláusula del pliego que garantice su continuidad, facultando al socio privado para definir quiénes quedan en la plantilla de trabajadores, mientras se carga al Estado con el pago de las indemnizaciones y sueldos, aunque el trabajo estará bajo la órbita privada.
Tampoco habrá garantías laborales. Este plan de desguace y despidos, que se incrementó fuertemente bajo el gobierno de Macri, no es enfrentado en serio por la burocracia sindical de ATE a nivel nacional, quedando en manos de delegados de fábrica y de las acciones que puedan organizar de manera aislada, la mayoría de ellas de contenido simbólico, ya que levantan denuncias muy justas pero sin medidas de fuerza que las acompañen. Es el caso de Fray Luis Beltrán, donde los trabajadores se movilizaron en los portones de las fábricas hace unos días junto con ATE, que realizó declaraciones y pidió acompañamiento a la Cámara de Diputados, donde el gobierno avanza con sus medidas antiobreras gracias a la complicidad de la mayoría de los bloques políticos. Estas medidas sin el paro y el acompañamiento de otros sindicatos del cordón no sirven para frenar el desguace.
Invitamos a todos los trabajadores a sumarse a la Marcha de la Bronca, en la perspectiva de organizar un plan de lucha, hasta la huelga general, para echar a Milei. Junto con esto, a debatir un programa de fondo contra el sometimiento al imperialismo, contra las privatizaciones y por la nacionalización de todos los recursos estratégicos del país, incluido Fabricaciones Militares, que solo podrá ser impulsado por un gobierno de los trabajadores.



