05/04/2001 | 701

Farinello: «Fui «libertador», menemista, aliancista y frepasista

Luis Farinello acaba de confesar que su presencia en la política ha sido fortuita y, por sobre todo, mediática: «11 minutos en Hora Clave (TV) me cambiaron la vida; 3 libros y 30 años de trabajo no habían dado resultado» (1).


Hasta ese momento había dedicado todos sus esfuerzos al asistencialismo. Esta orientación del Papa León XIII, de 1891, la desenvolvió inicialmete en Argentina el sacerdote alemán F. Grote, quien sentó las bases del movimiento social católico (1892). Grote fundó los Círculos Obreros, creyendo que así podría neutralizar ‘la cuestión social y detener los avances de las ideologías de izquierda. Desde el comienzo los Círculos Obreros incluyeron entre sus socios a patrones y trabajadores; en 1901 y 1902, los Círculos Obreros reclutaron rompehuelgas en las huelgas de estibadores.


En Argentina la jerarquía eclesiástica usó el asistencialismo y la caridad desde fines del siglo XIX, para abortar la radicalización de la clase obrera que comenzó a movilizarse bajo las banderas de «ni dios ni patrón».


Farinello, en la década del ’70, estuvo relacionado con los curas del «Tercer Mundo», pero no llegó a definir un perfil propio dentro del movimiento: «La derecha me llamaba subversivo; la izquierda, traidor» (2).


Durante el gobierno justicialista «fui peronista, naturalmente, pero cuando Perón persiguió a la Iglesia hasta simpaticé con el golpe de Lonardi» (3).


A Menem le dio misas en Olivos hasta que se dio cuenta y se volvió opositor (4).


«A Chacho Alvarez (cuando renunció a la Vicepresidencia) lo consideré un genio, ahora me parece que no le fue tan bien» (5).


«Si me dan a elegir entre Menem y De la Rúa, me quedo 20.000 veces con De la Rúa. A Menem había que echarlo y por eso apoyé a la Alianza» (6).


En una carta Farinello se manifiesta preocupado por «el alto riesgo que corren los intereses populares, debido al otorgamiento de facultades extraordinarias por el Parlamento al Poder Ejecutivo». La misiva está dirigida, sin embargo, a dos reconocidos rematadores de las riquezas nacionales: Duhalde y Alfonsín (7).


La clase obrera, los oprimidos no deben tomar el colectivo del Polo Social porque va derechito a otro desastre, donde las víctimas son siempre los sectores populares. Una vastísima y nefasta experiencia *Frondizi, Cámpora, Montoneros y Perón, el PI de Alende, el Frente Grande, la Alianza* testimonian la necesidad de una política independiente de las patronales para poner en pie una alternativa obrera.

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