Políticas

13/7/2017|1466

Financiamiento estatal a un grupo fascista

Los 20 millones para Biondini


El escándalo sobre la presentación electoral del fascista Alejandro Biondini estalló por su costado más prosaico. Los medios de comunicación informaron que su partido, Bandera Vecinal, recibirá del Estado 20 millones de pesos en concepto de fondos electorales. Para recibir una suma tan abultada, claramente superior a la que recibirán el resto de los partidos o coaliciones, Bandera Vecinal recurrió al artilugio de presentar varias listas a senadores con una única de diputados, encabezada por el propio Biondini. Se vale para ello de un fallo de la Corte que establece que se debe pagar las boletas a todas las listas que compiten en las Paso. El facho Biondini aprendió rápido todas las trampas de la “democracia”.


 


El ruido lógico generado por los 20 millones de pesos que embolsará Bandera Vecinal, sin embargo, no puede ocultar que el financiamiento estatal que recibirá es un derivado del reconocimiento político y electoral que el propio Estado le otorgó a un grupo fascista, contradiciendo la legislación vigente sobre los partidos políticos. De hecho, esta no es la primera vez que Bandera Vecinal concurrirá a las elecciones. Ya en 2014, el juez Lijo le otorgó la personería electoral, sin que la Corte Suprema, que en 2009 había rechazado tal pedido declarando al grupo como ilegal, corrigiera el fallo valiéndose de ser una instancia superior.


 


Junto con los 20 millones de pesos que recibe por parte del Estado, el grupo fascista cuenta con la protección que le otorgan sus lazos con el aparato represivo y de espionaje. Incluso en el período que la Corte Suprema lo había declarado ilegal, Bandera Vecinal y Biondini siguieron actuando sin ningún problema. El gobierno anterior, mientras agitaba la bandera de los “derechos humanos”, permitió de hecho la existencia de esta organización en forma permanente. Esto explica el silencio del kirchnerismo ante el vergonzoso financiamiento otorgado por el gobierno a Biondini. Por otra parte, las huestes de Bandera Vecinal ingresaron a la Casa Rosada de la mano de los funcionarios del actual gobierno, que invitaron a sus representantes a participar en una “Mesa de Juventudes Políticas Partidarias”.


 


Es necesario concluir que el Estado capitalista es un encubridor de los grupos fascistas, más allá de que se llene la boca con elogios a la democracia, en la misma medida en que es un aparato de coerción y de represión contra los explotados.