Frigorífico Santa Elena: Otra privatización que se fue al bombo

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El frigorífico Santa Elena, ubicado en Entre Ríos, privatizado tan solo hace 22 meses bajó las cortinas, dejando sin trabajo a 1.300 trabajadores. Al Igual que Aerolíneas, el frigorífico Santa Elena fue comprado por la "pujante iniciativa privada” a precios de "pochoclo54 millones de dólares en bonos de la deuda externa que en su momento (diciembre de 1990) vallan unos 8 millones de dólares. Al igual que Aerolíneas, el Estado nacional absorbió todas las deudas, entregando el frigorífico sin ningún pasivo. Los flamantes compradores no eran otros que el Citlbank y el grupo Constantini, este último propietario del frigorífico Rioplatense, vinculado al grupo Campbell Soup (Swift).
Constantini y el Citibank se hicieron cargo del frigorífico sin comprarlo, ya que no se fijó ningún plazo para entregar los bonos de la deuda. “Tenemos todo el tiempo para reunir los papeles. El plazo para la primera cuota vence en tres años", señaló un directivo del Citibank a Clarín (27-9-90). De este modo Constantini y el Citibank se quedaron con un frigorífico que factura unas 00 millones de dólares por año, sin necesidad de poner ni un pe9o ni un bono.
Ni bien se hicieron cargo del frigorífico, los dueños recibieron noticias del decreto 1600/91 que le otorgaba al Santa Elena un préstamo de 18 millones de dólares, a 5 años, con un interés anual del 0,5% cuando el crédito más barato rondaba el 11%, es decir un subsidio de unos 12 millones de dólares. Cuando la "competencia” puso el grito en el cielo por estos privilegios Constantini dio una respuesta contundente: “No sé por qué se sorprenden si este préstamo figuraba como condición de nuestra oferta por el Santa Elena” (Clarín, 28/8/91). En síntesis, rompiendo con todas las reglas de la compra-venta, el vendedor (el Estado) le pagó al comprador, en este caso a Constantini y el Citibank, unos 12 millones de dólares para que se quedaran con una empresa que vendía 100 millones de dólares anuales.
A pesar de esto Santa Elena se vino abajo. Es que el único factor que no tuvieron en cuenta estos flamantes privatizadores y la floreciente iniciativa privada fue... la crisis capitalista “El grueso de la producción del Santa Elena se destina al exterior y sufrimos un derrumbe del 50 por ciento en el precio externo de la carne cocida y del 60 por ciento en el caso de las conservas", declaró a Página 12 (30^9-92), un directivo del Santa Elena.
Pero a la crisis capitalista se le suma la crisis de la convertibilidad". Según la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes “a partir de la convertibilidad decayó la exportación. Se debe a que todo aumentó menos el tipo de cambio. No pedimos devaluación (sic) lo que habría que hacer es devolver los impuestos rápidamente, otorgar prefinanciación y der reintegros y reembolsos suficientes. Todo depende del gobierno. Dicen que Cavado anunciaría algún reintegro y devolución de impuestos indirectos (electricidad, combustibles, insumos) -” (La Nación, 1/10/92).También “el gobernador Moine dio una pista sobre la probable salida de la crisis al recordar que el secretario Regunaga anticipó para 1993 una modificación en el reparto de la cuota Hilton (los cortes de exportación más cotizados) que mejoraría la situación de la firma en un 40% como mínimo” (Página 12, 30/9/92). Se pretendería sacarle a otros frigoríficos una parte de sus mejores cuotas de exportación para dárselo al Santa Baña. Para salvar al Citibank bien vale mandar al diablo la convertibilidad.
Pero lo fundamental es lo siguiente: las privatizaciones no pueden superar la crisis del capital. ¡Los privatistas para subsistir necesitan del auxilio del Estado capitalista quien confisca cotidianamente a los trabajadores y consumidores con impuestos para subsidiar a los grupos privados, lo que a su tumo concluye con una crisis financiera del propio Estado. Por eso, quienes recibieron el Santa Elena gratis de manos de la convertibilidad, redaman ahora reintegros, subsidios y hasta la propia devaluación.

