11/03/2004 | 841

Fuera Curto y Johnson de Tres de Febrero

Por Hugo

El 25 de febrero se incendió la fábrica de ceras e insecticidas que la Johnson & Johnson posee en Pablo Podestá. Las llamas alcanzaron los cien metros de altura, la densa nube de humo tóxico se pudo divisar desde más de catorce kilómetros y miles de latas de aerosol volaron por los aires. “Según comentaron autoridades policiales, municipales y varios vecinos, la suerte quiso que el fuego no alcanzara un sector donde hay tanques que guardan productos químicos sumamente inflamables. ‘Son como seis tanques. Si explotaban, Pablo Podestá desaparecía del mapa’, coincidían” (Clarín, 26/2).


Hace más de cuatro años, en la edición Nº 54 de Tribuna Docente, advertimos que esto podría suceder. Denunciamos entonces el blanqueo de la empresa mediante el patrocinio del proyecto “Aprendiendo a vivir juntos” en algunas escuelas de la zona, destinado a borrar el recuerdo del incendio de 1999 que puso en riesgo la vida de los vecinos y la de cientos de alumnos de la escuela contigua a la planta, que debieron ser evacuados con urgencia. Ya en 1994 se había producido una fuga de ácido metacrílico inhibido, que provocó la evacuación de alumnos y el cierre provisorio de la citada escuela. Entre los años 2001 y 2002, tuvieron lugar otros incidentes.


En septiembre de 2001, la empresa agregó más depósitos de almacenamiento aéreo de combustibles (algunos con capacidad de 18.000 litros) en la playa de tanques inflamables. A pesar de las protestas y acciones judiciales de los vecinos, éstos jamás obtuvieron una respuesta satisfactoria.


¿Cómo puede una empresa de alta peligrosidad como la Johnson mantener su radicación y habilitación en medio de un barrio obrero densamente poblado y al lado de una escuela? La respuesta es política y compromete a todas las estructuras del municipio y de la provincia.


Es necesaria la organización y movilización común de los afectados: marchemos al Municipio de Tres de Febrero para exigirle a Curto la inmediata erradicación de la empresa, sin que ello signifique la pérdida de puestos de trabajo. Para ello, debemos poner en pie asambleas de vecinos y trabajadores. ¡Fuera Johnson de Podestá! ¡Fuera Johnson y Curto de Tres de Febrero!

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