Políticas

4/7/2002|761

"Fuimos fusilados por querer cambiar esta realidad"

herido de bala en el cuello, en Av. Mitre, a tres cuadras de los puentes

La historia de lucha de la clase obrera argentina es una de las más ricas del mundo, de ella dan cuenta las heroicas luchas que la galardonaron: Semana Trágica, Patagonia Rebelde, la huelga de la construcción del ‘36, el 17 de octubre del ‘45, la resistencia al golpe gorila del ’55, la del frigorífico Lisandro de la Torre y los ferroviarios durante el gobierno de Frondizi, el Cordobazo, los sindicatos clasistas, el Viborazo, el Tucumanazo, el Rosariazo, las huelgas del ‘75 en Villa Constitución y las jornadas de junio y julio de ese mismo año. Ya en los ‘90, el Santiagueñazo, Cutral Co, Salta, y el 19 y 20 de diciembre como máxima echando a Cavallo y De la Rúa en menos de 48 horas (por hacer un simple y muy corto recuento).

 

Esta gran experiencia de clase, macerada, por un lado, por la explotación y opresión capitalista y, por el otro, por su vinculación a los anarquistas, socialistas de principios del siglo pasado, al PC de sus inicios, pasando por el peronismo, después el clasismo de los ‘70, llega a fin de siglo y principios del que vivimos hoy, con una gran experiencia, reflejada en las admiradas internacionalmente ¡organizaciones piqueteras!, nacientes en contradicción con la desintegración del Estado burgués proimperialista y en medio de una crisis internacional y particularmente en Sudamérica. Organizaciones y sindicatos que llevan adelante el método del piquete, que no es otro que el método de dicha historia de la clase obrera y el embrión de la dictadura del proletariado.

 

Todas estas grandes luchas nos dejaron cientos de miles de mártires, hombres, mujeres y jóvenes asesinados por orden del gobierno de turno y su brazo ejecutor (FF.AA., Gendarmería, Prefectura, Policía).

 

Así fue siempre, cuando los trabajadores nos organizamos para reclamar algo, aparecen milicos intentando frenar la organización. Aparece el Estado burgués y su fuerza de choque, matando; esto lo podemos ver en cualquier película (Quebracho, Patagonia Rebelde, Muerte en el Senado, La Noche de los Lápices, etc.). El asesinato, la represión es funcional al Estado burgués, por eso "las fuerzas de seguridad" siempre asesinan trabajadores, y siempre fueron funcionales a gobiernos cobardes con los banqueros y prepotentes con los humildes. Así fue siempre y hoy es más claro que nunca, ése es el rol del Estado opresor.

 

Los piqueteros estamos decididos a cambiar esta realidad, nada más acabar con el Estado burgués y su orden constituido, acabar con el 30% de la población menor por debajo de los niveles de pobreza, 45% de esos mismos, población sin posibilidades de absorber los magros programas educativos por falta de proteínas, 35% de la población menor de tres años sin posibilidad de aprender ya que su coeficiente intelectual nunca será normal, debido a la desnutrición_

 

Por querer cambiar esta realidad, es que fuimos reprimidos y fusilados el miércoles 26. Por ser el único sector que organizó a los trabajadores ocupados y desocupados en una deliberación nacional el 22 y 23 en Villa Domínico. Llegando a la conclusión, después de dos días de intenso debate, que se refleja en la consigna de ¡Fuera Duhalde y el FMI! ¡Que se vayan todos! ¡Gobierno de los trabajadores!

 

Fuimos reprimidos, por atrevernos a organizar a decenas de miles en todo el país. Por organizar miles de comedores desde Salta a la Patagonia, para poder alimentar a quienes el Estado burgués excluye. Y por demostrar que los trabajadores somos capaces de organizarnos y satisfacer lo que el Estado con todo su poder es incapaz.

 

Por plantear una alternativa independiente de clase.

 

Por gritar a los cuatro vientos "¡Que se vayan todos!"

 

Por aprender de nuestra historia y entender que el futuro es nuestro; por estar dispuestos a construirlo.

 

Porque ante nosotros, tiembla el poder burgués y en su cobardía histórica, fusilan jóvenes y disparan plomo a más no poder.

 

Por haber entendido que este régimen está agotado, al igual que su gobierno de turno, ya que no pueden dar respuestas a nuestras necesidades más básicas y lo único que tienen para ofrecernos es desocupación, hambre, enfermedades y balas.

 

No podría terminar estas líneas sin hacer llegar el más caluroso agradecimiento a los cientos de compañeros, amigos, conocidos y familiares que han venido a visitarme, llamadas haciendo llegar su solidaridad y apoyo a esta lucha, que no es sólo de los piqueteros sino de todo el pueblo argentino.

 

También se extiende a los compañeros de la FTC, MTR, MTL que por Mitre estuvimos enfrentando al Estado represor junto con el Polo Obrero.

 

¡Viva el Bloque Piquetero!

 

¡Piquetero, carajo!

 

¡Asamblea Constituyente ya!

 

¡Hoy más compañeros que nunca!