21/03/2001 | 699

Golpe de estado de La Alianza

De la Rúa decidió conmemorar el 25º aniversario del golpe de una manera muy especial: formando un gabinete con funcionarios de la dictadura militar.


¿Pero, por qué sorprenderse si el gobierno de la Alianza defiende los intereses de los mismos pulpos económicos que instauraron a los Videla y los Galtieri?


A su manera, la Alianza acaba de dar un golpe para sobrevivir. Todos sabemos que el Chacho es el padrino del ingreso de Cavallo al gobierno.


¿A quiénes sino a Cavallo y a los funcionarios de la Asociación de Bancos podían recurrir De la Rúa y la Alianza, en el momento en que esos grupos económicos se sienten amenazados como consecuencia del derrumbe de sus planes y de la cesación de pagos?


De la Rúa, el Chacho y Alfonsín no han vacilado en llamar a quien fue echado en 1996 por la movilización popular y luego derrotado en las elecciones en 1999 y en el 2000.


No respetan el mandato electoral ni el de sus propios partidos.


Pero además le quieren transferir al gabinete de Cavallo y López Murphy poderes extraordinarios, convirtiendo en un cero a la izquierda al Congreso nacional.


Los ‘demócratas’ necesitan implantar una dictadura civil para liquidar las jubilaciones, la educación y los salarios.


Se trata del episodio final de una crisis que ya es terminal.


Pero fuera de sacarse la máscara, este gobierno antiobrero no sabe hacer nada más. Ninguno de los dos nombramientos consiguió detener el derrumbe financiero. Los bancos conspiran abiertamente para provocar el pánico y luego dolarizar o devaluar.


Cuando un gobierno conspira contra su propio país y contra su propio pueblo, no hay otro camino que echarlo.


Cuando la gran banca desquicia la economía luego de haber saqueado y superexplotado durante más de una década, tiene que ser intervenida y nacionalizada. Sin indemnización y bajo control obrero.


Debe cesarse en el pago de la deuda externa.


La de este 24 de Marzo debe ser una gran manifestación política, para reclamar que el gobierno que convocó a Cavallo y sus secuaces se vaya.


Que el poder pase a una Asamblea Constituyente electa.


Que se deroguen todas las medidas antiobreras y antieducativas tomadas desde diciembre del ’99. Por un plan de lucha, por la huelga indefinida.


Por un Congreso de delegados para llevar la lucha a la victoria y ofrecer una alternativa de poder.


Sólo un partido de trabajadores puede darnos una alternativa de poder en esta crisis terminal. Vení el 24 a la columna del Partido Obrero.


POR LA INMEDIATA LIBERTAD DE RAUL CASTELLS


FUERA DE LA RUA, POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA

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