13/12/2000 | 692

Gran victoria en la Legislatura

En la sesión del pasado jueves 7, la Legislatura porteña aprobó una declaración que reclama al Ejecutivo de la Ciudad «la efectivización en planta permanente de todos los trabajadores del Teatro Colón que actualmente revistan bajo la modalidad de contratos de locación u otras formas de contratación temporaria». Este pronunciamiento fue aprobado luego de una batalla desenvuelta en el plano gremial y político-legislativo.


Lucha obrera y lock out patronal


Hace dos meses, la lucha por la efectivización fue, precisamente, el terreno de un duro conflicto entre los trabajadores del Colón y el gobierno «entrante» de la Ciudad. Los trabajadores del Colón vieron cómo se postergaba, una vez más, su reclamo de estabilidad laboral: esta vez, se esgrimía la nueva Ley de Empleo Público, que somete cualquier efectivización a «concursos» y «evaluaciones». Para quebrar el conflicto, la Secretaría de Cultura apeló a un verdadero lock out, cerrando el teatro por tiempo indeterminado. El gobierno y la burocracia de Sutecba se sirvieron de esta extorsión sobre los trabajadores para imponerles un acta acuerdo que prorrogaba sus contratos, pero condicionaba su efectivización a la realización de «concursos abiertos», sin precisar la fecha, las condiciones o los cargos a concursar. La comisión «Intercuerpos» -integrada por el activismo y delegados combativos del teatro- denunció el contenido del acta y sostuvo el reclamo por la efectivización sin condiciones.


Batalla legislativa


Fue bajo estas circunstancias que la banca del PO presentó un proyecto de ley que disponía la efectivización de todos los contratados del Colón. El proyecto de Altamira fue objeto de un intenso debate en la Comisión de Legislación Laboral, del que participaron los trabajadores del Colón y el secretario de Cultura, Telerman. El PO insistió, particularmente, en desmontar el argumento falaz que asociaba la efectivización a los concursos, confundiendo el derecho a la estabilidad laboral -ganado con creces por trabajadores que están contratados hace más de diez años- con la necesidad de asignar ciertos cargos y funciones dentro del teatro. El concurso debería hacerse entre trabajadores ya efectivizados.


Cuando constatamos que el proyecto de ley no lograría la mayoría en la Comisión (habilitando para su tratamiento en la sesión plenaria), el PO arribó a un compromiso para promover en su lugar una declaración, sin abandonar el proyecto de ley, que será tratado en caso de que el gobierno no concrete el reclamo de la declaración.


Horas antes de la sesión del jueves 7, el bloque aliancista había pedido el «retiro del proyecto de Altamira»… por «desactualizado», al «haberse superado las causas que la originaron». Para la Alianza, la «superación» del conflicto lo constituía un acta acuerdo de Telerman con Sutecba, de noviembre pasado pactada al margen de los trabajadores, que habilita despidos.


Pero en el debate, Altamira demostró que la declaración propuesta -donde se reclama la efectivización sin condiciones de los trabajadores del teatro- era lo opuesto al «acta acuerdo» de Telerman y Sutecba. Luego reveló que lo que había «caducado» por completo era, precisamente, el «mandato» de uno de los firmantes del «acta acuerdo». Altamira destacó que, apenas una semana antes, en las elecciones gremiales internas del Colón, había sido derrotada la dirección firmante del acta (afín a la conducción de Sutecba) a manos de quienes la impugnaron, es decir, la comisión «Intercuerpos». Esta evidencia, y la propia presencia de los trabajadores del Colón en la «barra», impusieron que la declaración por la efectivización se aprobara por unanimidad.


Apriete del gobierno y nueva votación «en particular»


Pero mientras esto ocurría, el secretario de Cultura, Telerman, «fatigaba» los celulares de varios jefes de bloque. «Si se vota esta declaración -apretaba-, están atacando el acta acuerdo firmado con Sutecba». Es así que, en la votación en particular, la Alianza se apresuró a pedir una «enmienda», consistente en agregar, al pedido de «efectivización», que ésta se realizara «en los términos del acta acuerdo firmado entre el gobierno y el Sutecba». Altamira denunció la intención de desnaturalizar la declaración, y reclamó su votación en los términos originales. Ante el rechazo del PO a la enmienda, el bloque oficialista se quebró, con varios diputados de la Alianza, dispuestos a acompañar el rechazo a la enmienda que exigía Telerman. Finalmente, al votarse «en particular», la declaración sin «enmiendas» obtuvo 30 votos, contra 14. Por primera vez en estos cuatro meses, una votación había fracturado a la Alianza.


Esta «pulseada final» le da un alcance aun mayor a esta victoria legislativa: la reacción de la Alianza demuestra que el pronunciamiento votado golpea no sólo al «acta Telerman-Sutecba», sino a la política laboral del Gobierno de la Ciudad, donde existen más de 10.000 trabajadores bajo todo tipo de contratos precarios (locaciones de servicios, pasantías, etc.). Para la Ley de Empleo Público vigente, cualquier efectivización está sujeta a «concursos» y «evaluaciones» de los funcionarios de turno, aun para trabajadores que -como los del Colón- revistan desde hace años en sus puestos de trabajo. La declaración aprobada es, en este sentido, un peldaño para luchar por la efectivización de los 300 compañeros del Colón, y de todos los contratados de la Ciudad.