28/02/2019 | 1538

Hay que pararles la mano

Coca-cola, Fate, Avianca, Carrefour, Pauny, supermercado Toledo y Pedidos Ya

En sólo un año, se han presentado más de 400 “recursos preventivos de crisis”. Esos “recursos” fueron creados por el menemismo –que ningún gobierno posterior los derogó– para suspender y despedir trabajadores con el menor costo posible para las patronales.


Las empresas se escudan en el brutal derrumbe económico que tiene lugar bajo la batuta del gobierno macrista, el FMI y los  gobernadores.


Pero ¿no es el gobierno y el régimen que las patronales han aplaudido hasta el día de hoy?


Los tarifazos, la paralización del crédito, la caída en picada de las ventas y del consumo popular no son responsabilidad de los trabajadores, cuyo salario pesa cada vez menos en los costos empresarios. Además, las empresas que se declaran “en crisis” son poderosos grupos empresarios –incluso internacionales– que han acumulado enormes beneficios en el pasado.


A la hora de ver quién paga la crisis, los que nos han conducido a este desastre no vacilan: trasladan los platos rotos a los trabajadores, a través de suspensiones y despidos.


Detrás de los recortes de personal, viene la flexibilidad laboral, el ataque a los convenios colectivos y al salario.


La burocracia sindical de todos los pelajes mira para otro lado frente a este ataque al derecho al trabajo y a las conquistas laborales.

Algunos dicen que “aflojando en el convenio” preservaremos los puestos de trabajo. Es lo que


hicieron las burocracias sindicales de los petroleros neuquinos o los metalúrgicos fueguinos.


¡Esa política ya ha fracasado! Resignaron conquistas, y ahora soportan suspensiones y despidos en masa.


No hay otra salida que una lucha sostenida y de conjunto.


Por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, para reorganizar la economía a partir de la defensa a muerte del derecho al trabajo.


Por un Congreso de delegados mandatados por la base de todos los sindicatos, para discutir y resolver un plan económico de los trabajadores, un paro activo de 36 horas como inicio de un plan de lucha hasta la huelga general, para imponer una salida de los trabajadores a la crisis.


La alternativa es clara: o el gobierno y el régimen del FMI y los vaciadores capitalistas, o los trabajadores y su salida.

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