22/07/2010 | 1138

Hay que ponerle el cascabel al gato

La crisis política que no es sólo de la Ciudad

La crisis política generada por el procesamiento de Macri gira en torno de personajes vinculados con un tema excluyente: el atentado contra el edificio de la Amia. En una confirmación de esto, la reciente conmemoración del atentado pivoteó alrededor de la crisis política en la Ciudad generada por el procesamiento. La disputa tiene que ver con la red de espionaje montada por Ciro James y Fino Palacios, pero en particular el espionaje ejercido contra Sergio Burstein, quien integra la agrupación «Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA». Ahora se sabe que en las vísperas del pronunciamiento de la Cámara de Apelaciones, que confirmaría el procesamiento, Macri fue a pedir socorro a la Daia, la central que agrupa a las asociaciones de la comunidad judía en Argentina. En la sede de la Sociedad Hebraica de Pilar, se reunió con cuarenta dirigentes de instituciones judías. De acuerdo con la Agencia Judía de Noticias, que provee la información, allí “Macri ratificó su acercamiento a la comunidad judía tras los cuestionamientos por la designación de Palacios”.

Ocurre que Palacios se encuentra procesado y detenido por el juez Lijo ¡”por encubrimiento del atentado”! La explicación que ofreció Macri, en la reunión, a este contrasentido aparente, fue que “la decisión (de nombrar a Palacios) fue adoptada luego de haber recibido recomendaciones de las embajadas de Israel y Estados Unidos”. El “atrapado sin salida” le estaba diciendo a sus escuchas que no importa lo que haya hecho Palacios – encubrir el atentado y el aparato de espionaje– , estaba avalado por instancias muy superiores. La agencia de noticias añade que “Macri comentó que el ex jefe de la Unidad Especial Antiterrorista de la Policía Federal no sólo era recomendado por la CIA, la DEA y el Mossad, sino que había sido distinguido por la conducción de la Daia”. ¡Qué tal! La aseveración de Macri fue respaldada por “el ex presidente de la Daia, Jorge Kirszenbaum, quien indicó que ‘el Estado de Israel lo había premiado (a Palacios) y la Daia que me precedió en la presidencia también, porque estuvo muy involucrado en las causas’ por los atentados a la Amia y la Embajada de Israel”. La investigación por el atentado a la embajada duerme el sueño de los justos. Macri le contó a sus anfitriones que las recomendaciones de Israel y Estados Unidos se repitieron luego de los resultados de las elecciones de junio de 2009. “Otro gesto –relata la agencia– que fue bien recibido por la dirigencia comunitaria fue su crítica postura (de Macri) a la relación que el gobierno nacional mantiene con Venezuela”. Macri tuvo que ir hasta Pilar debido a la oposición a que sea recibido en la sede oficial de la Daia, formulada por Memoria Activa.

Con este nivel de ‘protección’ internacional, ¿quién le teme a Oyarbide, la Cámara de Apelaciones o, incluso, la Corte? Ocurre que los K también tienen sus propios ‘protectores’. Los Macri y los K no solamente cobran ‘peajes’ –también los tienen que pagar. Las jerarquías tienen sus escalas. Han sido precisamente la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos los que acaban de “aplaudir al gobierno de la Argentina por sus continuos esfuerzos en la investigación del atentado a la Amia (Ambito Financiero, 8/7). Se refiere a la investigación del fiscal Nisman, que “concluyó, dice el documento, que el ataque a la Amia fue decidido y organizado por los máximos líderes de Irán, que al mismo tiempo confió su ejecución al grupo terrorista del gobierno (sic) del Líbano, Hezbollah…”. Estamos, entonces, ante una disputa entre dos agencias del Mossad, la DEA y la CIA: los K y Macri. En más de una oportunidad, la Secretaría de Justicia de Estados Unidos ha elogiado la “cooperación de Argentina” con los servicios norteamericanos. Siempre se habla del atentado contra la Amia, pero nunca se menciona el atentado similar contra la Embajada de Israel, que sigue en el limbo, seguramente por alguna ‘sólida’ razón.

Macri enfrenta ahora un procesamiento, cuyo desenlace no tendrá lugar antes de octubre de 2011. El asunto, dada la jerarquía de los ‘protectores’, quedará congelado -nada se hace en estas tierras que pueda contrariar a los tres ‘servicios’ mencionados. Los K y Macri se enfrentan al desafío de hacer el uso más conveniente del procesamiento. Los K, suponemos, buscarán quebrar una alianza entre el desbigotudo Macri y el peronismo federal. Los ‘servicios’ en cuestión procurarán aprovechar el conflicto para extorsionar a unos y a otros para avanzar en su propia agenda; los K, por ejemplo, ya están prometiendo la liberación del ingreso de capitales y, con ello, empujar la especulación con los llamados ‘activos tóxicos’.

La Legislatura porteña también hace lo suyo –dilatar las cosas con una comisión investigadora, cuya mayoría la tendrá el macrismo. Se trata de un encubrimento para dilatar el esclarecimiento de los delitos políticos cometidos. Lo hace incluso de mala gana, esto porque rompe la unidad del ‘bloque opositor’ en el Congreso, aunque quizá sea al revés – para garantizar que nada se salga de control. De todos modos, hay una división opositora en desarrollo, como se ve en las divergencias por las retenciones a las exportaciones agropecuarias y la ley de glaciares. Justo los dos puntos que se negociaron en China con la Presidenta: aceite de soja y minería. Lo que nadie va a develar es la penetración de la CIA, el Mossad y la DEA en el Estado kirchneriano-macrista y su responsabilidad en el atentado contra la Amia y en la crisis política de la Ciudad –que no es solamente local.

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