15/10/1998 | 604

Hay una salida

1. Que se abran los libros de todas las grandes empresas y bancos, para evitar la fuga de capitales, evitar que el crédito sea sustituido por la especulación o la usura, enfrentar el acaparamiento de mercaderías o el vaciamiento industrial.


2. Cesar el pago de la deuda externa, la cual de aquí en más sólo podrá ser refinanciada en condiciones más usureras y a costa de la cesión de lo que resta de la soberanía económica del país.


3. Establecer un impuesto extraordinario a todos los grandes pulpos, para retener el dinero en el país y para aplicarlo a un plan de construcción económica al servicio del pueblo trabajador.


4. Poner fin a la desocupación mediante el reparto de las horas de trabajo disponibles.


5. Aumentar los salarios y las jubilaciones sobre la base de un mínimo igual al costo de la canasta familiar, de 1.200 pesos.


6. Poner fin a la flexibilidad laboral, restablecer la jornada de ocho horas e implantar un control obrero sobre los ritmos de producción.


7. Convocar a un congreso nacional de trabajadores para establecer un plan económico, social, político y cultural de desarrollo nacional.


8. Como gran instrumento para combatir la crisis mundial y la ofensiva capitalista apoyada en ella, impulsar la unidad política inmediata de América Latina y la convocatoria a un congreso obrero internacional.


9. La ejecución victoriosa de este programa requiere una cosa simple y decisiva: que las organizaciones obreras rompan con los partidos patronales del justicialismo y de la Alianza y formen un gran partido obrero que organice a todos los explotados.

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