Desde que en los años ‘92 y ‘95 se sancionaron las leyes Federal de Educación y de Educación Superior, se vienen dando varios intentos para implementarlas, desde Domínguez y De la Rúa hasta Ibarra.


El principal escollo fue siempre la resistencia de la comunidad educativa al desguace de la educación.


La Ley Federal de Educación necesita en la Ciudad de una ley marco para ser implementada, y como fruto de la resistencia no se animaron siquiera a tratarla, por lo cual tratan de meter por la ventana lo que no entró por la puerta.


 


Ataque a los terciarios


Mediante disposiciones y circulares del Ejecutivo porteño, y usando un lenguaje ambiguo y plagado de tecnicismos («trayecto», «campo», etc.), el gobierno de Ibarra se las arregló para ir «reformando» los programas de los distintos profesorados de la Ciudad.


El primer turno fue para los Pep (primaria), a quienes les subieron casi al doble el total de horas cátedras de la carrera (1.800 hs/reloj, equivalentes a 2.700 hs/cátedra), con prácticas a contra turno y desde primer año, lo que significa la expulsión de los sectores populares de la educación terciaria. Esto está en concordancia con lo que recomienda el Banco Mundial en cuanto a apuntar a una matrícula de alumnos a tiempo completo para optimizar el gasto educativo.


Ahora es el turno de los profesorados de media y superior. La resolución 1230/02 eleva a 4.200 hs/cátedra la carga horaria mínima de las carreras, al mismo tiempo que aumenta las materias didácticas y pedagógicas a un 60%, en desmedro de las materias específicas, amén de las prácticas desde primer año y en contra turno que ya nombramos.


Otro punto pérfido de la reforma es la cuatrimestralización, porque avanza contra la estabilidad laboral de los docentes a la par que descalifica la cursada y el conocimiento adquirido.


Todo esto bajo la aplicación de decretos y circulares que mediante eufemismos tratan de ocultar lo inocultable: que tanto Ibarra como Filmus son los aplicadores en la Ciudad de las políticas educativas que a nivel nacional aprobaron los Menem y De la Rúa, y que son impulsadas por el Banco Mundial y los lobbies privatistas. Estos son los que se presentan como un «gobierno nuevo» para la Ciudad.


 


Vamos por lo nuestro


Hace un mes, una movilización de unos 2.000 terciarios tiró abajo a las resoluciones que aplicaban la cuatrimestralización y la flexibilidad de los docentes (Res. 344 y 449). El jueves 15 una masiva marcha de estudiantes y docentes copó las calles de Neuquén contra la reforma educativa. Tenemos frente a nosotros a un gobierno que va a asumir con el 16% de los votos. Vayamos a fondo por lo nuestro.


  • Derogación de la Resolución 1230 y de las leyes Federal y de Educación Superior.
  • Edificio propio y con capacidad para los 9.000 alumnos del Joaquín.
  • Programa de becas de ayuda económica.
  • Aumento de presupuesto para desdoblar cátedras y nombrar docentes.
  • Fuera Ibarra-Filmus de la Ciudad. Fuera Duhalde-Kirchner.

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