10/04/2003 | 796

Ibarra «quema» las urnas

Que la postergación de las elecciones en la Capital cuente con el apoyo de los principales aparatos políticos del distrito desnuda la crisis que los involucra, sin excepción – dice Ambito Financiero (7/4). Al peronismo «le convendría una postergación», teniendo en cuenta que su lista «quedó huérfana desde que Scioli abandonó la fórmula». Desde entonces, el PJ se ha ofrecido, indistintamente, para apoyar las candidaturas de Ibarra y Macri. En el caso del radicalismo, acaba de completar una interna minoritaria «que se caracterizó por la pelea de caciques de barrios en procura de cargos partidarios y de zona» (ídem). Los dos postulantes – Caram y González Gass – «disputaron el derecho a negociar un acuerdo con Ibarra, ofreciéndose como candidatos a vicejefes» (ídem). De cara a las elecciones porteñas, los dos aparatos históricos del distrito han quedado reducidos a una masa de punteros sin dueños.


 


Derrumbe del centroizquierda


El declive radical-justicialista queda reducido, sin embargo, a un dato menor cuando se lo compara con el derrumbe del arco centroizquierdista. Con todo el aparato del Estado a su disposición, Ibarra no puede superar el 10% en las encuestas. Ya no cuenta con fuerza política propia. La única «tropa» del Frente Grande es la caterva de punteros de los centros de gestión y participación, que se valen de los recursos del sistema de «descentralización» ciudadana – dirigidos por el ex izquierdista Schifrin – .


La crisis del centroizquierdismo porteño abarca también al Ari. Un arco de intelectuales y políticos, encabezados por Miguel Bonasso y Alicia Castro – pero con la participación de miembros de la directiva de Ate Capital – reclaman la postergación de los comicios porteños. El argumento de este «espacio» es la necesidad de «darle tiempo» a la «formación de una nueva fuerza política nacional» que exprese «la gesta democratizadora del 20 de diciembre» (Página/12, 3/4). Es decir que invocan al «Argentinazo» para «que se quede Ibarra». Ate Capital – «eje» de estas maniobras electorales – se encuentra surcado por una profunda crisis, como resultado de cuatro años de colaboración «de principios» con el gobierno de Ibarra.


 


A dónde vamos


La postulación de Zamora contribuyó a precipitar la debacle centroizquierdista y el «clamor» para postergar las elecciones.


La postergación de los comicios no apunta a evitar una victoria de Macri, sino a darle a Ibarra la oportunidad de llegar a un acuerdo con el próximo presidente. Ibarra, en estas condiciones, sólo podría aspirar a su reelección como representante porteño si gana la «patota bonaerense».


Macri no tiene los votos para ganar en el primer turno y por eso se lo levanta como espantajo para armar un frente centroizquierdista artificial mediante esa extorsión. Macri ha sido el socio capitalista más importante de Ibarra y compañía.


Los protagonistas del Argentinazo no tenemos por qué velar el cadáver de Ibarra, sino que necesitamos un programa, una organización y una alternativa de poder, como los que plantea el Partido Obrero.

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