17/12/2020
INDEC

Inflación y disparada de los precios de la canasta: trituran los salarios y las jubilaciones

Pronostican alzas del 4% para diciembre y del 50% para el 2021.

El salto inflacionario del 3,2% para el mes de noviembre informado por el Indec supone un nuevo golpe a los bolsillos de los trabajadores y los jubilados, que se agrava aún más si se toman en cuenta las variaciones computadas en los valores de las canastas Básica Total (CBT) y la Alimentaria (CBA): en el mes último tuvieron un incremento del 3,7% y del 4,2%, respectivamente, y del 32,9% y del del 38,4% en lo que va del año, ya que responden con más precisión a los gastos que realizan los menguados bolsillos obreros y los de los adultos mayores.

Los precios de los alimentos, que ocupan un lugar destacado en esas canastas, siguen creciendo por encima de la inflación. Dieron un salto del 40,4% en el último año, mientras que la inflación interanual llegó al 35,8%.

La leve desaceleración de noviembre (crecieron 2,7%) se debe, según reconoce el propio Indec, «en parte a menores aumentos en los productos estacionales, que desaceleraron hasta 2% mensual luego de haber crecido 9,6% mensual en octubre y 7,9% mensual en septiembre» y «también responde al menor incremento en los precios regulados, que volvieron a desacelerar hasta 1,2% mensual». Por esta razón, la inflación «núcleo», que no incluye a los estacionales y a los regulados, creció el 3,9% mensual (el salto más grande en un año y que, anualizado, llega al 58%), con los precios de los distintos cortes de carne que dieron saltos que van del 6 al 10 por ciento y con los de las frutas llegaron al 15 por ciento.

En noviembre, una familia formada por una pareja y dos hijos menores necesitó tener ingresos de por lo menos $51.776 para cubrir la CBT y mantenerse por encima de la línea de pobreza. Esto, cuando el salario mínimo a partir de diciembre es de $20.588 y el promedio no supera los $33.000, es decir que apenas se llega a cubrir, respectivamente, el 40 y el 60 por ciento de los gastos mínimos de bienes y servicios que necesita una familia trabajadora para su subsistencia.

Los datos difundidos por el Indec también muestran la falacia de la aseveración oficial de que los aumentos en los haberes previsionales de la mayoría de los jubilados con la mínima superarían a la inflación. En primer lugar porque los que cobran la miseria de la jubilación mínima, que apenas supera los $20 mil, recibirán un 35% de aumento en todo el año cuando la inflación a noviembre ya llegó a casi el 31% y se espera un 4% para diciembre; pero, además, porque el aumento real del costo de vida para los jubilados debe medirse por el salto que experimentan los productos que conforman la canasta de sus consumos con un alto porcentaje destinado a los alimentos, sumado a los gastos en salud, que en noviembre crecieron un 3,9 por ciento.

Peor aún es la situación del resto de los jubilados que recibirán aumentos en el 2020 que van descendiendo desde el 35% hasta llegar al 24% en el caso de las jubilaciones más altas.

De cara a lo que se viene, la consultora LCG dice que «las dos primeras semanas de diciembre muestran una inflación de alimentos de 4% mensual» y deben sumarse los aumentos «que ya fueron anunciados, como los de combustibles y prepagas» (Clarín, 15/12).

Por su parte, Ecolatina, la consultora vinculada con Roberto Lavagna, destacó que «las escasas reservas netas y la elevada brecha muestran que la probabilidad de un salto cambiario no es despreciable. Por lo tanto, esperamos que la inflación de 2021 vuelva a los niveles prepandémicos y se ubique cómodamente por encima de lo observado en 2020». Los popes empresarios relevados por el Banco Central sostienen que en 2021 la inflación no bajará del 50%, bastante lejos del poco creíble 29% estimado por Economía como forma de colocar límites a los aumentos salariales y seguir aplastando los ingresos de los trabajadores.

Es que el aumento del 35% que alcanzaría la inflación en el 2020 y que trituró salarios y jubilaciones se produjo en el marco de una profunda recesión económica y con un relativo congelamiento de tarifas que el gobierno promete liberar en el 2021.

El resultado de la recesión es, según datos del propio Indec, que la mitad de los hogares tuvieron este año una reducción de sus ingresos; en un 40% había, al menos, un miembro con problemas laborales (despido, suspensión o disminución de ingresos) y casi un 34% redujo el consumo de al menos un alimento.

Es que la inflación y los aumentos de salarios a la baja motorizan una redistribución negativa del ingreso y produce que los pobres sean cada vez más pobres.

Ante esta verdadera catástrofe social, la CGT y las CTA se han alineado con los gobiernos nacional y provinciales y con las patronales, firmando acuerdos paritarios por debajo de la inflación y el Parlamento se apresta a dar sanción definitiva a nuevo brutal robo a los jubilados.

Los sectores combativos en la convocatoria realizada por el Sutna que se llevó a cabo el sábado 12 decidieron realizar una gran movilización el próximo 18 y se planteó la necesidad de salir a la calle el día del tratamiento de la reforma jubilatoria, encabezados por las consignas:

Basta de jubilaciones de miseria, 82% móvil.

Anulación del impuesto al salario, eliminación inmediata de la incidencia de este injusto impuesto sobre aguinaldo, vacaciones, suspensiones y sumas extraordinarias a causa de la pandemia.

No a la precarización laboral. Por trabajo genuino. Por un seguro al desocupado.

Por el triunfo de las actuales luchas paritarias. Contra la persecución y la represión. Desprocesamiento y absolución de todos los luchadores. Por el triunfo de todas las luchas.

Este es el camino.

 

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