09/12/2020 | 1611

Inflación y movilidad, un divorcio contra los jubilados

Blindan el Congreso para perpetrar el robo.

PH Willy Monea / Ojo Obrero fotografía

En una de las maniobras más pérfidas que recordemos, el gobierno de los Fernández trata en espejo el aborto legal y la nueva movilidad jubilatoria, uno en Diputados, la otra en Senadores. Es pérfida porque encubre un ataque a millones con la sanción de un derecho por el que millones vienen luchando hace años. Pero también porque apunta a evitar la movilización obrera y popular en defensa de las jubilaciones, cuando está planteado ganar la calle masivamente para que la marea verde imponga de una vez por todas el aborto legal y evite que las iglesias impongan cambios que degradan y restringen el derecho.

Para ponerlo en otras palabras. Cuando está fresca la memoria de las históricas jornadas de diciembre de 2017, donde centenares de miles salieron a las calles a defender la jubilaciones frente al robo de Macri (un 9,5% en el empalme) y, a la noche, otras tantas cacerolas salieron a repudiar la represión, ahora rodea el Congreso una valla humana de verdes de un lado, de celestes del otro, para blindarlo de las protestas frente a un robo tan o más grande contra los jubilados y planes sociales que abarcan a ¡18 millones de personas!

Por otro lado, se busca introducir una considerable confusión con la marcha atrás de la letra inicial del proyecto de movilidad que se debatió durante casi un año en la Bicameral. Al quitar la cláusula que transformaba el aumento del 5% de diciembre en un importe a cuenta de marzo y al trimestralizar la movilidad que sería semestral se presenta el dictamen de Senadores como un “beneficio” para los jubilados.

La realidad es bien distinta. El dictamen que tendría media sanción en tiempo récord en el Senado mantiene el concepto central, estratégico, que se persiguió al suspender la ley anterior: atarla a la recaudación y divorciarla de la inflación, e incluso de la evolución de los salarios. Esta demolición empezó con todo en 2020, porque se consolidó la pérdida de Macri de un 19,5%, parte de lo cual se habría recuperado con la vieja fórmula y además se perdió frente a la inflación de este año. Claro, en diferente medida para la mínima que para el resto, donde la pérdida crece hasta 10 puntos, aún para una jubilación equivalente a la línea de pobreza que ya alcanzó los 50.000 pesos.

Este es el gran tema, el divorcio de las jubilaciones de la evolución de los precios que están, precisamente, en una espiral ascendente. El llamado índice REM del Banco Central prevé una inflación del 52% para 2021, si no hay saltos bruscos del dólar, algo en absoluto descartable. En este diciembre de tensión social, los precios de la carne vuelan, se preparan tarifazos, se acabaron los precios máximos, los combustibles no paran de aumentar y subieron las prepagas. Los salarios este año han caído entre un 7 y un 13%, según las zonas del país. En este contexto están eliminando por completo la inflación en la fórmula previsional.

La nueva fórmula que votarán los senadores parapetados atrás de la centralidad del aborto legal está compuesta mitad por la recaudación y mitad por la evolución de los salarios. Ambas cosas han ido para atrás este año respecto de la inflación. De manera que si miramos 2020, bajo el gobierno Fernández, los jubilados hubieran perdido y mal. Todavía más de lo que perdieron con los aumentos por decreto de Fernanda Raverta (titular de la Anses) y el ministro de economía Martín Guzmán.

Pero allí no termina la estafa. Con la nueva fórmula, en diciembre de cada año se comparará el aumento de los haberes del cuarto trimestre con la recaudación interanual de la Anses, a la cual se les restará los aumentos de los trimestres anteriores y de esa comparación se aplicará el índice más bajo. Por ejemplo, si los primeros tres aumentos trimestrales arrojaron 30% y corresponde a diciembre una suba del 5%, y la recaudación de la Anses sumó 31%, no se aplicará el 5% sino un 1%. En cambio, si la recaudación interanual de la Anses da más, el exceso no se aplica. Todo contra los jubilados, hay un techo pero no un piso.

Ni duda que todo este tipo de sofisticaciones matemáticas contra los trabajadores son pensadas en Washington o por lo menos consultadas con el staff del FMI, porque lo que se está diciendo es que no habrá más relación entre la jubilación y lo aportado. Una de las reformas centrales impulsada por el FMI y que forma parte de la agenda continental de la burguesía. Es el último clavo en el cajón del 82% móvil. Al punto que en el proyecto original de la Bicameral se animaron a escribir que el aumento semestral es una contribución a la “desindexación” de la economía. Tarea que cargan en la espalda de jubilados y asalariados, mientras emiten toda la deuda indexada por CER o linkeada al dólar. Está claro para qué intereses gobiernan los nacionales y populares que han reemplazado al gobierno directo del capital financiero que ejerció Macri.

Nosotros agregamos aquí que la recaudación está sujeta a la evasión patronal, al trabajo en negro que abarca un 40% de la economía, a las rebajas de aportes por suspensiones o por paritarias de sumas no remunerativas, al crecimiento de la desocupación y a las permanentes rebajas de aportes patronales que se disponen, sea por pandemia, a las Pymes o por otros regímenes de promoción a las empresas. Por otra parte, el Fondo de Garantía y Sustentabilidad está siendo usado para créditos blandos y sus bonos nominados en dólares se venden para calmar el mercado de cambios. Tormenta perfecta de vaciamiento de la Anses.

El sindicalismo clasista y nuestro partido han realizado una campaña política en defensa de la jubilaciones desde principios de año, comenzada con el folleto “Los jubilados financian al Estado y no al revés”. Se ha constituido un movimiento autoconvocado que agrupa a organizaciones de lucha de todo el país, donde actúa el Plenario de Trabajadores Jubilados.

Todos ellos llaman a ganar la calle contra este robo. Los sindicatos clasistas y el movimiento piquetero también. Hay que enhebrar iniciativas de frente único para canalizar el movimiento de lucha sorteando las maniobras de blindaje del Congreso. El Frente de Izquierda, por otro lado, tiene que colocar en su acción y agitación política esta cuestión en el centro, porque las jubilaciones están en el centro del ajuste fondomonetarista que están realizando y pactando a futuro.

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