23/05/2020

Jefe de campaña de Espert confiesa haber recibido plata de Larreta

A cambio de bajar una candidatura en CABA.

El día martes por la noche, en el programa semanal por zoom del dirigente liberal y exconcejal de la Ucedé, Carlos Maslatón, se dio un cruce con Gonzalo Díaz Córdoba, exrepresentante de la Campaña presidencial de Espert y hoy funcionario del gobierno de la Ciudad. El agente de bolsa Maslatón acusó a Díaz de recibir fondos públicos del gobierno de la Ciudad para la campaña del líder del Frente Despertar, a cambio de bajar su candidato a Jefe de Gobierno y llamar a votar en CABA a Larreta, tanto para las PASO como para las generales 2019.


Gonzalo Díaz no solo confirmó esto, sino que incluso confesó también que se robaron la plata de la campaña que el Estado le da a las listas: "no lo niego, estoy diciendo que no tengo pruebas de lo contrario". El intento (triunfal) del macrismo de bajar al candidato de Espert, Manuel Adorni, tiene una razón de ser. Como ya hemos definido, Espert fue en las pasadas elecciones “el candidato más reaccionario del sistema”, tras prometer que él sí desarrollaría a fondo el plan de guerra contra los trabajadores que el macrismo no pudo terminar de aplicar.


Antiestatismo, depende cuándo


La naturaleza de este acuerdo político fue garantizar que la lista de Espert en la Ciudad funcionara como colectora de votos del macrismo en la categoría a Jefe de gobierno. No es sorpresa que el electorado macrista sea disputado por el de este grupo de liberales: el programa de Espert amplifica, aun más, la agenda económica que intentó desarrollar Macri. El excandidato presidencial derechista propone llevar al extremo la política de reducción del gasto público (es decir, despedir millones de trabajadores, recortar jubilaciones, eliminar la cada vez más escasa asistencia social) y la “liberación” del comercio. Estos fueron los ejes de la política macrista durante los últimos cuatro años y actualmente de Alberto Fernández, con el vaciamiento de la Anses y el ajuste a los jubilados como columna vertebral de toda la política de su gobierno.


Que el “antiestatista” trucho de Espert haya sido financiado con fondos públicos otorgados por el gobierno macrista es la expresión viva de su hipocresía.


La farsa liberal, que habla incesantemente del “Estado parasitario” no dice nada del parasitismo con que los capitalistas gozan de permanentes subsidios y exenciones, más aún en tiempos de crisis como los que corren. Entre los casos más emblemáticos se encuentra Paolo Rocca, uno de los empresarios más ricos del país, e irónicamente también de los más subsidiados por el Estado. Rocca, al igual que otros de los grandes capitalistas argentinos (Magnetto, Madanes Quintanilla, la Sociedad Rural, etc.), recientemente se vio beneficiado por el programa ATP del gobierno, emitido con los fondos de la Anses.


Liberalismo y confusión


Contrario a lo que los liberales creen, la reducción de los Estados no va a “potenciar las bondades del capitalismo”. El capitalismo está en bancarrota como régimen social, y solo puede subsistir reforzando su parasitismo con los Estados. Lo prueba ante la crisis actual los salvatajes masivos de empresas en todo el mundo.


El discurso “antiestatista” de Espert apunta, ante todo, a la reducción del gasto público de manera selectiva. Por reducción del gasto público se refiere a la profundización de una ofensiva: ataques a los derechos laborales, a las jubilaciones, a la asistencia social, a gastos en educación o salud pública. Pero por el contrario, aboga para que los capitalistas gocen todas las libertades comerciales y económicas posibles.


La promesa liberal de la eliminación del Estado en pos de la defensa de las libertades individuales y la libre competencia, por tanto, ha perdido su sustento histórico. Esa política es la que le ha dado lugar a un mundo hoy situado en la concentración de capitales, en los choques de monopolios y entre Estados asociados a estos, guerras comerciales y a la tendencia mundial de regímenes de gobierno cada vez más autoritarios. Son los enemigos de la libertad.


La lucha es contra el Estado capitalista


Este hecho finalmente muestra que Espert (y el liberalismo), lejos de ser antiestatista, está más integrado que nunca al Estado. El Estado tiene que analizarse por su contenido de clase, hoy tenemos un Estado que defiende las relaciones sociales del Capital. Por eso, en la villa 31 no hay agua, mientras el Estado paga salarios a la Sociedad Rural.

La verdadera pelea es contra el Estado capitalista y la debemos dar quienes no queremos que la crisis sea descargada sobre nosotros: los estudiantes, trabajadores y jubilados. Bajo un programa de rechazo del pago de la deuda usuraria e ilegítima, nacionalizando la banca y el comercio exterior, con un verdadero impuesto a las grandes rentas y fortunas, peleando por el salario y los puestos de trabajo, es decir, bajo un programa propio de los explotados, que requiere una transformación de fondo no solo política, sino también social.


 



 


 


 


 

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