27/05/2020

José C. Paz: el municipio sigue sin dar respuestas frente al hambre y el Covid-19

¡Con hambre no hay cuarentena!

El martes 26 de mayo se realizó una reunión entre funcionarios municipales y las organizaciones sociales de José C. Paz. La jornada, en la que el municipio presentó a su flamante secretario de Salud, Celestino Saavedra, y su plan de contingencia contra el Covid-19, comenzó con un verdadero bochorno: amontonaron a decenas de personas en un espacio reducido del edificio de la nueva Secretaria de Economía Social, violando todos los protocolos sanitarios.


La reunión se inició con un informe de la Secretaria de Salud donde se comunicó la puesta en marcha de un nuevo centro de referencia que atenderá a pacientes de Covid-19 positivos, instalado en el Hospital municipal “Domingo Angio”. Sin embargo, nada se dijo del centro que habían anunciado el gobernador Axel Kicillof y el Intendente Mario Ishii en abril en el otro hospital municipal, el Caporaletti.


Sobre la situación de los barrios no se dieron definiciones concretas, ni siquiera respondieron si brindarán elementos de prevención e higiene que pidieron los compañeros que realizan tareas en los comedores populares. Tampoco contestaron sobre la situación del Hospital Mercante, el centro de salud neurálgico del distrito. Consultado sobre el cuadro crítico de las salitas, el secretario de Salud se evadió acusando a los vecinos: “primero dejen de romper los vidrios”.


La presencia en la mesa de funcionarios del área de seguridad y de las policías Local y Bonaerense, y la ausencia de los responsables de desarrollo social y obras públicas -que habían sido convocados demuestra la orientación represiva que los distintos gobiernos imprimen a la cuarentena, mientras crece el hambre y el desahucio de las familias trabajadoras en las barriadas de José C. Paz.


Desde el Polo Obrero llevamos los reclamos de las asambleas barriales, y dejamos un petitorio planteando el reforzamiento de la asistencia alimentaria porque la demanda se ha triplicado, la entrega de kits de higiene en las barriadas y para los compañeros que realizan las tareas esenciales en los comedores y merenderos. También denunciamos que la falta de obra pública es la causa de que las barriadas y asentamientos sean focos infecciosos sin agua potable ni cloacas, y reclamamos la puesta en marcha de un plan de obras de saneamiento en los barrios, limpieza de basurales, zanjeos, y otras.


Señalamos que la formación de un comité de crisis entre el municipio, las organizaciones sociales y las iglesias del distrito no es una salida. Lejos de ello, será una forma de controlar el conflicto social en las barriadas en medio de la enorme crisis social.


Además, reclamamos un subsidio de 30.000 pesos para los desocupados y precarizados, a quienes el gobierno nacional escatima el acceso al insuficiente IFE mientras recula ante los bonistas y subsidia a las grandes empresas como Techint, Clarín o Ledesma. Planteamos que para enfrentar esta pandemia hay que centralizar el sistema de salud bajo control de sus trabajadores, un aumento presupuestario sobre la base del no pago de la deuda y de un verdadero impuesto a las grandes rentas y fortunas, como propone el FIT. La cuestión de la salud y la economía es qué clase social paga la crisis y los costos de afrontar la pandemia.


Los mismos que vienen gobernando hace más de 20 años el distrito, y son los responsables de que José C. Paz esté en el estado de crisis en el que se encuentra, no brindarán soluciones a los problemas de las familias trabajadoras. Su objetivo es maniatar y contener los reclamos populares, comprometiendo en ello a las organizaciones sociales y las iglesias.


En oposición a esa integración, seguiremos impulsando asambleas en los barrios y organizando a los desocupados para luchar por un aumento presupuestario para los centros de salud -sobre todo para el Hospital Mercante-, el pase a planta de todos los precarizados y que se garanticen elementos de protección al personal que se expone al virus en los hospitales. Por un subsidio a los desocupados de 30.000 pesos; un refuerzo alimentario para nuestros comedores y merenderos; provisión de agua potable, kits de limpieza y protección contra el virus en todos los barrios; una solución habitacional al hacinamiento; testeos masivos para los barrios donde haya casos positivos y para todos los que realizan tareas en los comedores y merenderos populares. Vamos a debatir este planteo en los barrios, para impulsar una salida de los trabajadores a esta crisis.



 


 

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