07/11/1998 | 607

Julio Racero rompe con De la Sota

Saquemos nuestras conclusiones

En otra manifestación más de la enorme crisis en que se encuentra un sector de las direcciones sindicales, el secretario general de Luz y Fuerza de Córdoba, Julio Racero, acaba de poner en duda que vaya a votar por el partido justicialista en las próximas elecciones para gobernador de la provincia. La reacción de Racedo, un justicialista, fue motivada por el planteo del candidato por el PJ, Manuel de la Sota, en favor de la completa privatización de la compañía estatal de energía, Epec.


La sorpresa de Racero, sin embargo, sorprende. Porque, ¿qué otra posición esperaba de un candidato menemista o, para el caso, de cualquier otro candidato de cualquier otro partido patronal, cuando toda la clase capitalista se ha pronunciado en forma contundente en favor de las privatizaciones? Duhalde, De la Rúa y Meijide coinciden en este punto. La crisis económica mundial los ha acercado todavía más, porque arguyen que es necesario privatizar más que nunca para financiar el déficit fiscal. Llegan al extremo, incluso, de alegar que las privatizaciones beneficiarían así directamente a la salud y a la educación.


La decisión de De la Sota de hacer pública su política privatizadora obedece, precisamente, a que los capitales radicados en Córdoba quieren saber de qué manera sus candidatos van a resolver el déficit fiscal de la provincia. Luego de dos años de ‘emergencia’, las patronales temen que la crisis mundial obligue al gobierno a volver al pago en bonos.


El planteo privatizador de los cuatro candidatos patronales (Mestre, De la Sota, Johnson y Volando) responde, por lo tanto, a una política de conjunto. Una política de conjunto de carácter capitalista. Contra esta política de conjunto es necesaria otra de igual envergadura, pero no capitalista sino obrera.


Sin embargo, de un dirigente sindical que ocupa la posición de Racero se espera bastante más que una decisión personal sobre su voto. Hasta ahora, Racero respaldaba una política; la que prometía un cambio del ‘modelo’ de la mano de Duhalde y, según parece, de De la Sota. Esto acabó siendo un ‘verso’. Ahora es necesario que Racero responda con otra política, que consecuentemente defienda a los trabajadores lucifuercistas y al conjunto de los trabajadores que pagan la luz.


La responsabilidad de Racero se hace extensiva a toda Luz y Fuerza de Córdoba. Racero les está diciendo a los delegados, a los activistas y a los afiliados del sindicato que la política llevada hasta ahora ha terminado en un completo fracaso. Luz y Fuerza de Córdoba se encuentra, por lo tanto, ante la imperiosa necesidad de una alternativa: esa alternativa es romper con los políticos y programas patronales y con sus partidos, y plantear una alternativa política de la clase obrera. Eso sería una alternativa de conjunto. Serviría para convocar a todas las organizaciones obreras y populares


Llamamos por eso a los lucifuercistas de Córdoba a sacar todas las conclusiones que se derivan del planteo del secretario general.


  • Una. Romper con todos los partidos patronales.
  • Dos. Plantear un alternativa obrera y los medios para concretarla, incluido un plan de lucha contra la privatización y por las reivindicaciones del sindicato.
  • Tres. Hacer campaña por el Partido Obrero para las elecciones del 20 de diciembre, porque el PO enarbola precisamente este programa político.