Políticas
22/9/2026
Kicillof, un candidato de los Madanes de espaldas a los obreros de Fate
Mientras los obreros de Fate defienden 1.000 puestos de trabajo, el gobernador busca respaldo entre las patronales y acreedores internacionales.

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La respuesta de Axel Kicillof sobre Fate expuso de qué lado se ubica el gobernador bonaerense de cara a su eventual candidatura nacional. No junto a los trabajadores que defienden sus puestos, sino con la patronal de Javier Madanes Quintanilla. Mientras los obreros llevan siete meses resistiendo el cierre y una orden de desalojo, Kicillof reivindica las indemnizaciones como salida y dice haber hecho “lo que correspondía”.
Consultado por el conflicto, Kicillof respondió que cerraron 30.000 empresas en el país y que su gobierno acompañó cada situación en la provincia de Buenos Aires. Sobre Fate, señaló que el Ministerio de Trabajo dictó las medidas correspondientes y que una parte importante de los trabajadores recibió indemnizaciones, en una manera de presentar el cierre de una fábrica de más de 80 años como un conflicto laboral más, cuando están en juego cientos de puestos de trabajo y una unidad productiva estratégica. Acá no estamos ante el cierre de una fábrica más sino ante un lock out patronal de un holding empresario, con distintas inversiones en el país.
El secretario general del Sutna (sindicato del neumático) Alejandro Crespo y los trabajadores de Fate le respondieron a Kicillof desde la puerta de la fábrica, señalando: “¿Le parece que es lo mismo Fate con 80 años, un emblema de la industria nacional, que compararlo con cualquier otra circunstancia?”, agregando que gobernador no recibió a los trabajadores pese a que fueron dos veces a La Plata y que el proyecto presentado por el sindicato para garantizar la continuidad de la producción permanece sin tratamiento en la Legislatura.
Peronismo de las patronales
Gabriel Solano resumió la verdad del discurso de uno de los principales referentes del peronismo en la actualidad, manifestando que “Kicillof quiere ser candidato de Madanes Quintanilla y no de obreros de Fate”. El dirigente del Partido Obrero reclamó que la Legislatura trate de inmediato el proyecto de ocupación temporaria y sostuvo que Fate está en condiciones de volver a producir bajo control de sus trabajadores.
Kicillof busca presentarse como alternativa a Milei, pero al mismo tiempo procura ofrecer a los capitalistas y al capital financiero garantías de continuidad. En sus últimas intervenciones también reivindicó una alianza entre trabajadores, empresarios nacionales y Estado como fundamento de su proyecto. El conflicto de Fate muestra los límites concretos de esa fórmula: cuando una gran patronal cierra una fábrica, el gobierno no recibe a los trabajadores y deja avanzar el desalojo.
Kicillof como garante del capital financiero
Mientras los trabajadores de Fate reclaman que la provincia actúe para preservar la fábrica y sus puestos, Kicillof viajó a Nueva York para reunirse con tenedores de bonos, fondos de inversión y empresarios con proyectos en Buenos Aires. La agenda tiene el objetivo explícito de recomponer los vínculos con el capital financiero y mostrar a la provincia como un gobierno dispuesto a cumplir con sus acreedores, y a Kicillof como un “candidateable” en favor del capital financiero.
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, lo explicó con claridad al reivindicar que la provincia se está “ocupando, como siempre hizo el peronismo, de pagar en tiempo y forma” sus obligaciones. Kicillof se presenta como alternativa a Milei, ligado al cumplimiento de las obligaciones con los bonistas y la satisfacción de las aspiraciones del capital financiero.
La lucha de Fate plantea una salida independiente y de clase frente a la ofensiva patronal, que parte de defender los puestos de trabajo, impedir el cierre y poner la fábrica a producir. Frente a un gobierno nacional que descarga la crisis sobre los trabajadores y una patronal que impulsa un lock out antiobrero, las declaraciones de Kicillof lo colocan del lado de enfrente de los trabajadores.
Ningún desalojo en Fate, por la continuidad de todos los puestos de trabajo y los salarios de los que dependen 1.000 familias.




