19/01/2006 | 931

Kirchner, agente internacional de Repsol


La rotunda victoria electoral de Evo y del MAS y las futuras medidas de gobierno que éstos adoptarán una vez que asuman el mando de Bolivia tienen muy nervioso al gobierno Bush y también a los “amigos” izquierdistas de Latinoamérica. La prensa informaba que uno de los primeros jefes de Estado en comunicarse con Evo para felicitarlo por su triunfo político sobre el derechista Quiroga fue Néstor Kirchner. Tanta “ansiedad” y “simpatía” por Evo tienen sus razones: Kirchner está preocupadísimo por saber qué hará el futuro gobierno de Bolivia con la “cuestión de los hidrocarburos”. Por lo pronto, un aumento del precio de exportación del gas boliviano, en el cuadro de la crisis energética que vive la Argentina, pondría en serios aprietos a la “recuperación capitalista” de Kirchner. Pero el meollo de tanto interés por parte del gobierno Kirchner en la situación boliviana lo puso de relieve el subsecretario de Estado norteamericano, Tom Shanon, cuando declaro a la prensa que “confía en que el gobierno brasileño, y en menor grado, la Casa Rosada, influyan en la situación boliviana para resguardar sus propios intereses económicos y de seguridad, los que coinciden hasta cierto punto con los estadounidenses” (La Nación, 18/12). Shanon se refería, cuando hablaba de los intereses económicos que debían defender Brasil y Argentina, a los intereses económicos de los pulpos petroleros Petrobras y Repsol. La Nación del 20/12 informaba que “De todas las petroleras que operan en Bolivia, Repsol es la más expuesta”. Como se puede apreciar, la “intervención” de Kirchner en la “situación boliviana” no es a favor de la lucha del pueblo boliviano por la nacionalización de los hidrocarburos y de su independencia económica y política, sino que tiene como objetivo reforzar la explotación y el saqueo de la nación boliviana en manos de los pulpos petroleros.


 


Una vez más comprobamos que la tan mentada unidad de los pueblos latinoamericanos sobre bases capitalistas sólo beneficia y refuerza la dominación imperialista y de sus lacayos “nacionales y populares”. La única perspectiva histórica viable para acabar con la opresión y el saqueo imperialista de nuestros pueblos es la Unidad Socialista de América Latina.

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