02/05/2002 | 752

Kirchner declara a Gallegos «zona liberada»

Desde diciembre pasado, Kirchner viene agudizando su discurso esquizofrénico. Critica el «ajuste» en Buenos Aires, mientras lo aplica en Santa Cruz.


La rebaja de las asignaciones familiares a empleados públicos y municipales de toda la provincia a la mitad, los recortes de adicionales varios y la anulación del beneficio del pasaje anual a los jubilados, fueron tomadas en diciembre por decreto y ratificadas por la Legislatura al sancionar la Ley de Presupuesto 2002. El Presupuesto de Kirchner incluye una reducción de gastos de 75 millones y la autorización para seguir usando discrecionalmente los fondos depositados en el exterior (537 millones de dólares depositados en Luxemburgo), y no dar cuenta del presupuesto ejecutado, lo que tampoco hacen los organismos descentralizados. El ajuste contra las asignaciones familiares y los jubilados significaban escasos 20 millones de pesos en todo el año. Se concluye entonces que el ajuste es más una medida política para demostrar ante el Fondo Monetario la capacidad del «presidenciable».


Los recortes generaron una fuerte resistencia, que se expresó en los piquetes municipales en Gallegos, Caleta y la cuenca carbonífera, y en el surgimiento de la asamblea del cacerolazo, que con sede en Adosac, lleva a la fecha concretados 13 movilizaciones todos los viernes, con una participación que tuvo picos de 600 personas.


Los cacerolazos pusieron muy nervioso a Kirchner, quien reprochó a sus funcionarios y militantes a sueldo haber permitido que el cacerolazo pisara los jardines de la Casa de Gobierno y llamó a «correr» a los manifestantes. Desde enero hasta abril, unos 200 funcionarios y contratados montan guardia todos los viernes en Casa de Gobierno, a unos 300 metros del «cacerolazo». Todos los viernes se realizan «escraches» en las casas de los más importantes personajes de la mafia de Kirchner.


Desde que se instauró el «cacerolazo», los viernes a partir de las 20 horas, el centro de Gallegos es «zona liberada» ya que la policía desaparece.


Durante el mes de marzo el gobierno impulsó una campaña de anónimos y amenazas contra los dirigentes del FUT y de la Adosac, Ricardo Mercado y Miguel Del Plá. En ese mes, la Adosac protagonizó una serie de movilizaciones en distintos puntos de la provincia en oportunidad de los ofrecimientos de cargos y de un concurso de titularización docente. La tensión fue creciendo y se llegó a la sesión de la Cámara en la cual la movilización de municipales, docentes, caceroleros y jubilados, prácticamente copó el recinto a pesar de estar en inferioridad numérica respecto a la «patota» oficialista. En un momento dado, los matones agredieron a golpes en el acceso a la sala a Ricardo Mercado, situación advertida por algunos presentes, que se lanzaron en su defensa. En las tribunas se generalizó el enfrentamiento con varias agresiones a los compañeros. Como la «patota» también «recibió», prometió «esperarnos» a la salida. Los diputados literalmente huyeron del recinto y la sesión estuvo suspendida por más de una hora. Al reiniciarse, el gobierno había traído «refuerzos» de las unidades básicas.


La crisis en el oficialismo tuvo otra expresión concreta en la abstención de dos diputados del PJ a la hora de aprobar el presupuesto. A pesar de haber logrado la aprobación, la sesión fue una derrota política para el gobernador, y su gente se enfureció. A la salida de la Cámara, una vez más había «zona liberada» para golpear a la gente, lo que no lograron concretar, pero sí en cambio, destrozaron los vidrios del auto de Del Plá.


Al día siguiente, viernes 26, el cacerolazo marchó hasta la Feria del Libro, y cuando los manifestantes regresábamos, una emboscada de matones, salida en parte de un galpón donde funciona una FM oficialista y llegada en camionetas en parte desde la Casa de Gobierno, sumando unas doscientas personas armadas en su totalidad de palos y gomas se abalanzaron sobre la manifestación en la que participaban numerosas mujeres y niños, dispersándola y golpeando salvajemente a muchos compañeros y compañeras. Miguel Del Plá fue herido y curado en el hospital.


Mientras los manifestantes se refugiaban en casas particulares y en un hotel, pasó la policía haciendo la vista gorda en medio de esa batalla campal. En la patota fueron identificados por lo menos 20 funcionarios de alto rango del municipio, del gobierno provincial y hasta el asistente personal de Kirchner, Rudy Ulloa (quién hace poco estuvo detenido en Buenos Aires por tráfico de drogas). Más de veinte contusos radicamos la denuncia en la comisaría y logramos la presencia del fiscal de turno. Inmediatamente comenzó a manifestarse la solidaridad ante la agresión sufrida, llegaron a la comisaría varios diputados y muchos compañeros que no habían estado en el cacerolazo. La propia policía se mostraba avergonzada y el comisario se disculpaba alegando la «obediencia debida» ante la orden de «zona liberada». El diario Tiempo Sur, que en ocasiones da espacio a las luchas, también fue apedreado esa noche y los patoteros con total impunidad, recorrían el centro con sus palos subidos a las camionetas, en actitud de «cazar» manifestantes.


La patota está llevando adelante la orden de Kirchner y las amenazas realizadas. La Justicia ha ignorado todas nuestras denuncias anteriores. El ataque ha tenido blancos fijos en los dirigentes del FUT.


El sábado, la asamblea del cacerolazo aprobó un plan de acción y, el domingo, unas 150 personas nos movilizamos al izamiento con un cartel gigantesco en repudio a la agresión sufrida. El gobierno movilizó también su tropa y volvimos a vernos las caras frente a frente durante algunos minutos. No hubo incidentes. Luego marchamos hasta la Adosac y realizamos allí una asamblea.


El 1° de Mayo se realizará el acto central, cuyo eje ha pasado a ser la exigencia de que se vayan el ministro de Gobierno, De Vido; el secretario de Seguridad, Peña, y el Jefe de la policía provincial, y que se castigue a los culpables.

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