22/06/2000 | 669

La Alianza achica el programa médico obligatorio

En los próximos días el gobierno pondrá en marcha la medida más importante en la privatización de las obras sociales. Se trata de la redefinición del Programa Médico Obligatorio (PMO), que es la cobertura médica que deben brindar en forma obligatoria tanto las obras sociales como las prepagas.


«Las cámaras que agrupan a las compañías privadas ya iniciaron una fuerte campaña para que se reduzca el alcance del PMO» (Página 12, 11/6). El Ministerio de Salud ya adelantó que está trabajando en la redefinición del PMO.


¿Por qué habría que redifinir el PMO? El PMO es un listado de patologías, con el precio de los coseguros por análisis, laboratorios o médicos de urgencia que deben pagar los trabajadores. Fue introducido en 1995 en reemplazo de la cobertura médica universal e integral que hasta ese momento brindaban todas las obras sociales. Así, el PMO es una cobertura básica restringida, valuada en unos 20 pesos por beneficiario. Con la introducción del PMO se buscó que los trabajadores que quisiesen una atención superior pagaran un plus o adicional.


Ahora, con la privatización de la salud, el PMO cobra una importancia mayor. Porque de acuerdo al decreto «desregulatorio» de De la Rúa, cada trabajador tendrá la garantía de disponer de 20 pesos mensuales por integrante familiar para cubrir sus necesidades médicas en una obra social o en una prepaga.


La clave entonces es qué cubren esos 20 pesos. ¿Una medicina integral? ¿Sólo las patologías del actual PMO?


«Habrá que reformar el PMO. Si se exige cumplir con el actual con una cuota de 20 pesos, nadie querrá entrar en el negocio», dijo Pablo Giordano, ‘patrón’ de una de las cámaras de la medicina privada.


Está claro entonces que se pretende que el PMO cubra menores patologías para que los 20 pesos dejen a las prepagas una ganancia mayor. ¿Y cómo se cubrirían las patologías no incluidas en el nuevo PMO? Por medio de pagos de una cuota adicional por parte del trabajador directos a la prepaga.


En definitiva, el objetivo de reducir la cobertura del PMO es hacer crecer el mercado de los planes médicos diferenciales a las obras sociales y las prepagas. Eso es encarecer la medicina todavía más.


El propio Aldo Neri, ex ministro de Salud con Alfonsín, lo reconoció abiertamente: «Las empresas van a brindar un PMO incompleto porque la salud da innumerables posibilidades para burlar reglas. Por ejemplo, postergar turnos de consultas o estudios, tener pocas farmacias adheridas en las que los afiliados puedan comprar con descuento y mil artilugios más. Al mismo tiempo van a lanzar sus campañas de marketing ofreciendo planes alternativos por unos pesitos más» (ídem).


La cosa no termina aquí. «Es imprescindible que exista un período de carencia durante el cual no se exijan determinadas prestaciones y hay que eliminar la obligación de afiliar a las personas que ya padecen de patologías severas», plantea de nuevo el ‘patrón’ Giordano.


¿Qué significa «carencias»? Por ejemplo, que un embarazo estará cubierto si el trabajador tiene más de 10 meses de afiliación. O directamente, que una persona con cáncer o sida no tendría cobertura, salvo si paga una cuota adicional, cuyo valor lo fijará la prepaga.


Todo esto ilustra claramente a dónde apunta la llamada «desregulación de las obras sociales»: Menos salud y más cara.


El PO plantea:


  • *Derogación de los decretos de privatización de la salud.
  • *Plan de salud único bajo control de los trabajadores basado en el aporte exclusivo a cargo de las patronales.
  • *Nacionalización bajo control obrero de la medicina privada.

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