Políticas
10/3/2026
La bancarrota del peronismo jujeño merece un debate serio entre los trabajadores
¿Qué intereses sociales están detrás de las supuestas traiciones?

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Carolina Moisés se pasó al bando "libertario".
El peronismo jujeño ha implosionado. Las últimas semanas estuvieron envueltas de denuncias entre las distintas fracciones del PJ acusándose unas a otras de traidores, sectarios y otros adjetivos. La descomposición es tal que sus disputas en voz alta sucedían mientras los trabajadores jujeños discutían cómo les afectaba la reforma laboral y las paritarias a la baja de comienzo de año.
Es indudable que muchos trabajadores tienen una vinculación política y hasta sentimental con el peronismo, como así también hay una parte importante que fue rompiendo con esta fuerza política luego de decepciones acumuladas tanto provinciales como nacionales.
Frente a la catástrofe actual se presenta una pregunta: ¿El peronismo jujeño es una herramienta para enfrentar a Sadir y aportar a la lucha nacional contra Milei?
Desmenucemos rigurosamente el accionar del peronismo para un mejor diagnóstico.
Cuando la “traición” es la regla quizá nunca estuvieron de nuestro lado
Lo más resonante de las “traiciones” y la crisis del peronismo es el pasaje directo de Carolina Moisés a las “Fuerzas del cielo”. La senadora que ganó la banca en 2023 por Unión por la Patria rompió el interbloque del peronismo para armar un bloque aliado al gobierno nacional y asumió la vicepresidencia del Senado a propuesta de la represora Patricia Bullrich. Este movimiento corona todo un camino de pactos con los libertarios que incluyen el voto a favor del Rigi, el presupuesto 2026 y la ley de modificación de glaciares.
Lo que expresa Carolina Moisés es el oportunismo para acomodarse con los vientos del poder de turno, pero principalmente saber acompañar la agenda de la clase capitalista de Jujuy. Su voto a favor del Rigi y la modificación de la Ley de Glaciares está ligado directamente al lobby de las mineras que reclaman mayores beneficios para invertir en Jujuy. Aunque en el reparto de tareas de su bloque le haya tocado votar en contra de la reforma laboral se ha pronunciado a favor de la ley esclavista porque así se lo reclamaban las hoteleras de la quebrada y productores del tomate de Fraile Pintado. En algo tiene razón Carolina Moises: nadie puede decirle que no es peronista porque está en la naturaleza del peronismo defender los intereses de la burguesía como lo hace ella.
La intervención nacional del PJ
Otro evento de la deriva peronista es la intervención del PJ por parte de Menéndez y Aníbal Fernández que pretenden preservar el sello partidario alineado a los intereses de Cristina Kirchner que en Jujuy sostiene a Leila Chaher de La Cámpora.
Los interventores suspendieron a 300 afiliados y abrieron “procesos de disciplinamiento” a Carolina Moisés, Rubén Rivarola y Jenefes. A estos últimos les reprochan su colaboración directa con la reforma constitucional de Gerardo Morales, pero en las elecciones provinciales de mayo, apenas meses atrás, La Cámpora y Leila Chaher fueron junto a Rubén Rivarola en la lista del PJ con la venia de CFK que incluso los recibió en Buenos Aires.
Guillermo Snopek, que sería uno de los “puros” al no ser señalado por los interventores, fue clave con sus ausencias para que Milei logre la ley bases y las facultades delegadas.
Los interventores también se olvidaron de intendentes que ganaron municipios con las listas del peronismo y se pasaron a los radicales. Dante Velasquez, intendente de La Quiaca, está con Sadir en la provincia y con Kicillof a nivel nacional. El mismo camino tomaron Abraham de Yuto, ex Movimiento Evita, y Quintana de El Talar.
“Traidores” de primera hora
Ni bien ganó Gerardo Morales en 2015 muchos se pasaron de bando. Recordemos que el candidato a vicegobernador Morales fue el peronista Haquim, en aquel momento alineado con Sergio Massa. Con la prisión de Milagro Sala todo el peronismo se ha borrado, luego de años de haber acompañado la vinculación de CFK con la Tupac Amaru.
Gerardo Morales logró un régimen de terror y disciplinamiento gracias a su cogobierno con el PJ, en el que se repartieron los cargos del Poder Judicial y aprobaron todas las leyes necesarias en la Legislatura como así también con la colaboración desde las intendencias y la burocracia sindical. El punto máximo del cogobierno UCR-PJ fue la reforma constitucional de 2023.
Los sindicatos -salvo excepciones, todos con conducciones peronistas- han jugado un rol clave en la firma de paritarias a la baja y hasta en el apoyo abierto al gobierno radical. La conducción actual de la CGT, por ejemplo, es dirigida por la corriente “Saúl Ubaldini” en honor al dirigente sindical peronista, pero están abiertamente con el gobierno de Sadir. La CTA de Hugo Yasky y Santiago Hamud ha propiciado el fraude en Adep al servicio del gobierno radical. Luis Cavana de UPCN, sindicato entregador de los trabajadores estatales, ha ingresado como Legislador en las listas del Frente para la Victoria.
Son los intereses de clase
Como describimos anteriormente todas las variantes del peronismo han decepcionado o traicionado a los trabajadores que se reivindican peronistas. Pero no se trata de acciones individuales, sino de los intereses de clase que defienden.
Un balance serio debe recoger el fracaso histórico del peronismo al frente de la provincia. Del 83 al 2015 han gobernado 32 años ininterrumpidos y todos han gobernado para administrar los negocios capitalistas de la provincia, sosteniendo una estructura económica de atraso y con trabajadores pobres. Lo que une a todos los gobiernos de Jujuy -incluyendo a los radicales- es la defensa de la explotación obrera en los ingenios (Ledesma, Esperanza y Río Grande), las mineras, las tabacaleras y la tierra. Fue el peronismo quien aplicó el ajuste menemista en la provincia con las privatizaciones (Zapla) y el propio pueblo los enfrentó con rebeliones cayendo cuatro gobernadores.
Para que los intereses de las mayorías populares y la clase obrera se expresen políticamente debemos superar al peronismo con otro tipo de organización política. Una fuerza política independiente del Estado y las patronales que levante un programa para reorganizar la provincia -y el país- sobre otras bases sociales. Que los ingenios, la minería y todos los resortes económicos estén al servicio de las necesidades sociales y de una planificación económica para el desarrollo industrial. En definitiva construir un partido obrero que luche por recuperar los sindicatos, por organizar los barrios y los lugares de estudio. Por organizar la fuerza social capaz de imponer los intereses de las mayorías populares.
Para enfrentar a Milei y Sadir estamos ante el mismo problema. Actualmente ambos gobiernos representan a fondo la agenda antiobrera y extractivista de las patronales y el imperialismo. ¿Podría el peronismo levantar un programa opuesto al saqueo minero, el endeudamiento y a las reformas esclavistas? La realidad muestra que no, porque el peronismo quiere presentarse como alternativa de gobierno en 2027 para esos mismos intereses.
Una lucha consecuente sólo es posible desde una perspectiva independiente de la clase obrera y los explotados. Las transformaciones siempre vinieron por acciones de masas, huelgas y rebeliones populares. En esta etapa histórica de guerras y de un capitalismo en descomposición, es urgente desarrollar una alternativa obrera y socialista.




