Políticas

29/8/1991|339

“Para poner a la Provincia en marcha”

La central Piedrabuena y el saqueo del Banco Provincia

Cafiero acaba de anunciar la intención de privatizar la central termoeléctrica Luis Piedrabuena, una de las mayores del país, que pertenece a la empresa provincial de energía (ESEBA). El “caso” ilustra como nada el régimen de saqueo que se ha montado en el país.

“Un grupo —explicaba el año pasado Alieto Guadagni, ministro de Obras Públicas de Buenos Aires— ganó la licitación (en 1979) en 295 millones de dólares y ya llevamos metidos 1100 millones y todavía estamos discutiendo” (La Nación, 12/ 7/90). Los contratistas —que debieron ser expropiados por no cumplir la condiciones de la licitación (que estipulaba la terminación de la central en un plazo de cuatro años)—fueron “premiados” con una triplicación en dólares del costo de la central gracias a “una modalidad de contratación original que se abrió como una caja de Pandora … (ya que) esta obra nunca tuvo un precio fijo … fue una caja abierta” (Alieto Guadagni, ídem).

A ningún “demócrata” radical o justicialista, se le pasó por la cabeza, naturalmente, anular este contrato del saqueo.

La financiación de la “obra” dio lugar a un fenomenal endeudamiento, que liquidó al presupuesto provincial y al Banco de la Provincia. El gobierno provincial emitió los llamados “termobonos” y el Provincia le otorgó a ESEBA (antes Deba) una montaña de préstamos, que nunca fueron devueltos. “(Las autoridades del Banco Provincia) se niegan a precisar el monto que ESEBA le adeuda por la central… Mientras algunos señalan que por distintos mecanismos de actualización podría trepar a los 3.000 millones de dólares, otros la limitan (¿limitan?) a 1.000” (Clarín, 2/6). Hay que hacer notar que, hace poco tiempo, Cafiero “denunció” que al finalizar el mandato del radical Armendáriz, “DEBA se encontraba adeudada con el Banco Provincia en 563 millones de dólares” (Solicitada en Clarín, 7/1/89). ¿Dónde están los otros 2400 millones de dólares?

Para realizar estos préstamos (y renovarlos cuando no eran devueltos), el Banco de la Provincia debió recurrir al “call money” (préstamos interbancarios de muy corto plazo, apenas dos o tres días, y a tasas altísimas). ¡Cualquier gerente de sucursal del Provincia que hubiera suscripto tal financiación habría sido despedido sin más trámite; no será el caso de nuestros “demócratas”, que encima percibirán su jubilación de privilegio! Esta colosal demanda de créditos naturalmente impulsó la suba de las tasas de interés y “engordó” a la patria financiera. El Banco Provincia, tanto bajo los alfonsinistas como bajo los cafieristas, fue un enorme motor de la “bicicleta financiera”

El endeudamiento de ESEBA con el Banco Provincia, junto con la política conciente de subsidios al gran capital (“el 50% de los 50 mayores clientes del banco tienen préstamos en situación irregular”, declaró el presidente del BPBA, Eduardo Amadeo —Clarín, 13/11/87) liquidaron la capacidad prestable del banco, poniéndolo al borde de la catástrofe. Semejante sangría financiera —cuyo único objeto era sostener las ganancias de los contratistas de la central Piedrabuena— llevó al Banco Provincia a acumular una enorme deuda con el Banco Central, “que nadie se atreve a cuantificar ciertamente” (Clarín, 20/7). Lógicamente, el BCRA enjugó estas pérdidas con emisión monetaria, es decir, echando leña a la caldera de la inflación.

El gobierno cafierista se propone ahora privatizar la central “para sanear financieramente a Eseba y al Banco de la Provincia”, lo que significa que lo que piensa, en realidad, es “blanquear” el saqueo pasado y comenzar otro nuevo.

En efecto, aunque “el costo de reposición de la central supera los 700 millones de dólares” (Clarín, 20/7), “el plan elaborado por el Provincia con la colaboración de una consultora (para la privatización de la central) estipula una valuación de 300 millones de dólares”. ¡Menos de la mitad de su costo, o apenas un 10% de los fondos que la central ocasionó al presupuesto provincial!

La diferencia en “la valuación expresada es el resultado de una compulsa entre diferentes posibles compradores… (que) señalaron ese valor como el dispuesto a desembolsar en caso de participar en la privatización” (ídem). Pero los “potenciales compradores” no sólo han fijado el precio (con un enorme “descuento”) sino también las condiciones: los 300 millones serán “cancelables integramente con papeles de la deuda externa” (Clarín, 2/6), lo que naturalmente dará ocasión a un nuevo negociado financiero.

Los bancos y los contratistas de Eseba se apropiarán de la central sin poner un peso… para seguir saqueando a la provincia, ahora con tarifazos.

El régimen de los Cafiero, los Duhalde y los Pugliese es un régimen de vaciadores. Frente a los tarifazos que se vienen con la privatización, los impuestazos y los despidos de miles de empleados bancarios que los vaciadores pretenden imponer para “sanear las finanzas del banco” hay que luchar por la expropiación de los contratistas de ESEBA—que ya se han cobrado más que suficientemente la “obra”—, por el desconocimiento de la deuda del BPBA con los acreedores externos y con la banca privada nacional”, el cobro compulsivo de las deudas de los grandes terratenientes y capitalistas y por el control obrero sobre todas las empresas provinciales.