24/09/2020

La desocupación real dio un salto a casi el 30%

La presentación de datos del Indec disimula la caída.

La pandemia ha sido la oportunidad tomada por las patronales para transformar la recesión en una catarata de despidos. Los nuevos datos de empleo presentados por el Indec para el segundo trimestre han dado a los medios a hablar del aumento de la desocupación, con el dato global de un aumento al 13,1%. Los criterios estadísticos que utiliza el organismo siempre generan fuertes distorsiones a la hora de medir este fenómeno. Un 11% de los trabajadores que este informe considera “ocupados” trabajan entre 2 y 35 horas semanales, por ejemplo (El Cronista, 23/9). Se genera en este caso una distorsión aún mayor a la hora de considerar el desastre social generado por el efecto conjunto de la crisis capitalista preexistente y la pandemia. Sucede que habiendo una cuarentena que implica un relativo cierre de circulación para quienes no tienen un empleo existente el rubro de quienes se han “retirado del mercado laboral” porque no han salido a buscar trabajo se multiplicó exponencialmente y el informe no los considera desempleados. Según los propios datos del Indec la proyección de gente que se habría “ido” del mercado laboral son 4 millones más que se suman a ese 13,1%. Un estudio publicado por el instituto que preside el funcionario albertista Claudio Lozano admite que, calculando la desocupación sobre la población económicamente activa que existía en la medición anterior, los números de desocupación superan el 29%.

Pese al decreto llamado de “prohibición de despidos” que pedía la firma del gremio del rubro para concretar las cesantías, se perdieron 285 mil empleos en blanco sólo en abril y mayo (Tiempo Argentino, 24/9). La prórroga del decreto anunciada ahora no es consuelo para nadie, ya que la burocracia sindical y el Ministerio de Trabajo se han ocupado de mostrar sistemáticamente que no es más que papel pintado.

Los despidos fueron mucho más violentos entre los trabajadores en negro y los monotributistas, en cuya cuenta van incluidos una gran proporción de trabajadores precarizados. Entre estos la pérdida de empleo fue de 1,4 millones y 900 mil, respectivamente. Esto ha producido un ascenso relativo del empleo en blanco, que da cuenta de la facilidad con la que las patronales han eyectado a los trabajadores informales, sin que medie protesta alguna ni de la burocracia sindical ni del gobierno “de todos”. De paso, queda desmentida por enésima vez la versión de que la flexibilización laboral preservaría fuentes laborales, que no solo repiten los liberales a lo Espert o Milei, sino que ha sido el considerando de Alberto Fernández y la cúpula de la CGT para incluir una nueva reforma laboral entre las tareas del Consejo Económico y Social que pretenden poner en marcha.

Urge una acción de todo el movimiento obrero en defensa del trabajo y el salario. Por la prohibición efectiva de los despidos y que se retrotraiga todo despido al 20 de marzo. Que se repartan las horas de trabajo con un salario mínimo igual a la canasta familiar entre todos los trabajadores para terminar con la desocupación. Plan de viviendas a cargo del Estado ya. Urbanización de todos los barrios populares y villas. Por un plan de obras que incluya el pleno reacondicionamiento de los sistemas de salud y educación públicas. No al pago de la deuda externa. Por un impuesto progresivo al gran capital, como el que presentó en el congreso el Frente de Izquierda.

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