17/11/2021

La elección en Santa Fe

Sin que se modificaran las condiciones sociales que llevaron a la derrota del gobierno del Frente de Todos, se consolidaron los resultados electorales que colocaron a Juntos por el Cambio como ganador de la elección en Santa Fe, con los mismos votos de las Paso. De los tres senadores nacionales por la provincia, dos serán amarillos y uno del PJ, cuando desde 1983 en adelante la mayoría en ese reducto fue siempre peronista. El Frente Progresista (FAP) salió tercero, creciendo un poco respecto de las elecciones de 2019, bajo la apariencia de estar por fuera de la “grieta”, pese a la colaboración de todos sus gobiernos con el kirchnerismo y el macrismo. Duró poco la victoria peronista en Santa Fe, con un gobernador fuertemente desprestigiado y un gobierno partido por la crisis interna.

El capital sojero volcó todo su apoyo a las listas de Juntos por el Cambio, que encaramó a Carolina Losada -que ni siquiera votó en Santa Fe- y a Dionisio Scarpin (el intendente de Avellaneda que organizó los banderazos por Vicentin) como senadores nacionales. Esto traccionó un voto pequeño burgués de las ciudades agrarias que votaron en masa a JxC. El Frente de Todos sostuvo el apoyo de la Fisfea (UIA santafesina) fuertemente subsidiada por el Estado y la colaboración de la burocracia sindical pejotista, que le sirve de correa de transmisión. Logró retener la mayoría del voto en Rosario y San Lorenzo, dos distritos de concentraciones fabriles. No sucedió esto en Villa Constitución, donde se impuso el macrismo y el Frente de Izquierda obtuvo el 5% en diputados nacionales. De conjunto, el FIT hizo sus mejores elecciones a lo largo del cordón industrial de la bota, en tanto que expresiones de centroizquierda, como Carlos Del Frade, también crecieron en esa franja de la población.

Con el 67% del padrón electoral votando, aunque más bajo en Rosario, donde votó el 64%, el reparto de las nueve bancas de diputados nacionales por Santa Fe da: 5 JxC, 3 FdT, 1 FAP. En cuarto lugar se posicionó Carlos Del Frade, un periodista afamado por sus denuncias contra el narcotráfico, que robó votos por izquierda al Frente de Todos en Rosario, especialmente en los barrios del centro. Su plafón político es “Soberanía Popular”, una alianza entre su figura y el PCR/PTP, que en todo el país votó al Frente de Todos. Como lo planteamos en el debate de diputadas y diputados nacionales, son parte del gobierno que le robó la movilidad a los jubilados, tal cual quedó patentado en el voto de Juan Carlos Alderete (CCC) a favor de la reforma de los Fernández. La campaña de esta fuerza esbozó tímidamente planteos nacionalistas (“recuperar lo nuestro”) con el cuidado de no avanzar en una salida programática de fondo, que requiere plantear la movilización independiente de los trabajadores contra el gobierno y el Estado, así como la ruptura con el FMI, que no formó parte de su campaña. En esto nos destacamos desde el Frente de Izquierda, planteando el no pago de la deuda, la nacionalización de los puertos, la banca y el comercio exterior. “Soberanía” ofició de presión por izquierda dentro del campo del apoyo al gobierno peronista, sin llamar a ninguna movilización popular contra el ajuste a lo largo de la pandemia, en la línea de contención nacional del Triunvirato Vaticano. Por lo tanto jugó un papel de contención para evitar una fuga de votos hacia la izquierda, un contenido objetivamente reaccionario.

En los concejos de las ciudades más importantes, Rosario y Santa Fe, se producen desplazamientos políticos de fuerzas o personajes que aparentan representar intereses locales, pero que no alteran el dominio de los bloques patronales. En el caso de Rosario ganó el FAP, con un voto compartido con JXC, en un corte recurrente que fiscalizamos, según el cual se votaba “progresismo” para concejo y macrismo para diputados. En la ciudad capital ganó el PRO, relegando al Frente Progresista que gobierna la intendencia a un segundo lugar y golpeando en el corazón del gobierno peronista provincial, cuyo asiento está en Santa Fe.

Frente de Izquierda

La campaña electoral del Partido Obrero en el Frente de Izquierda fue descomunal, por el grado de movilización política en los barrios, que nos llevó a tener 700 fiscales peleando cada voto del FIT en las escuelas de los barrios populares, y por el nivel de conciencia de una vanguardia del Polo Obrero que debatió en el corazón de la clase obrera el problema del FMI y del pago de la deuda, preparando las luchas que se vienen. Politización que sorprende a militantes de otras corrientes de izquierda que se pasan al PO, contrastando con experiencias previas el grado de debate que proponen nuestras asambleas y cuerpos de delegados, que fueron el corazón de la campaña militante por el voto al Frente de Izquierda. Con una intensa agitación política a través de las mesas, las pegatinas, las recorridas en barrios y las actividades en puerta de fábrica logramos destacar una campaña militante que prepara el terreno para las luchas venideras.

A pesar del fuerte cerrojo de los medios de comunicación, que se manejaron con pautas millonarias, logramos tener una presencia significativa, llamando la atención por la solvencia de nuestros planteos y por el crecimiento militante del trotskismo en Santa Fe.

Un dato significativo de la campaña es el avance en la estructuración provincial del Partido Obrero. Nuestro desarrollo militante centrado en el sur de la provincia, principalmente en Rosario, el Cordón de San Lorenzo y Villa constitución, se extendió hacia el centro y norte de Santa Fe. Realizamos una importante campaña en Santa Fe capital, donde empiezan a conformarse núcleos partidarios, y también en el norte donde nuestro trabajo en Reconquista se extiende a nuevas ciudades como Tacuarendi, Las Toscas y Villa Ocampo.

En diputados y senadores nacionales crecimos, modestamente, pero crecimos, pasando del 1,7 al 2,2%, es decir de 28 a 40 mil votos. En las Paso habíamos quedado el límite del piso proscriptivo y en esta instancia superamos a dos formaciones políticas que nos habían ganado antes. Hicimos una elección levemente superior a la del 2019 y prácticamente idéntica a la de 2017. En Rosario y el gran Rosario nos acercamos al 3%, destacándose la votación en las barriadas donde el Polo Obrero desarrolla un enorme trabajo de organización y lucha, como es el caso de Nuevo Alberdi, donde las cifras alcanzan el 7%, superando incluso a Del Frade. En algunos distritos obreros llegamos a superar el 5% como en la ciudad de Villa Constitución.

En los concejos deliberantes también creció la votación del FIT respecto de las Paso, quedando las votaciones para concejales en resultados interesantes de distritos obreros: Granadero Baigorria 4,51%; San Lorenzo 3,24%; Villa Constitución 3,13%; Beltrán 5,61%; Capitán Bermúdez 3,16%.

La enorme campaña política desplegada por el Partido Obrero liderando al Frente de Izquierda en la provincia es el resultado de un crecimiento militante, principalmente en las barriadas donde se organiza el Polo Obrero, que ha sido explosivo. Ahora se presenta el desafío a decenas y decenas de compañeras y compañeros que han estado al frente de la campaña a la lucha por construcción de un partido de la clase obrera.

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