Políticas

27/7/2026

La gira trumpista de Milei

Milei junto a Flavio Bolsonaro

Después de visitar Brasil para respaldar la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, el presidente argentino Javier Milei tiene programados sendos viajes a Perú, Ecuador y Colombia en los próximos días. El denominador común de esta gira regional es que todos los anfitriones del "libertario" son -como él mismo- referentes de la extrema derecha apoyados por Donald Trump.

En Perú, Milei se reunirá este martes 28 con la nueva presidenta, Keiko Fujimori, quien llega al cargo después de imponerse en una ajustada y discutida elección al centroizquierdista Roberto Sánchez. Fujimori superó a su rival por una cabeza, gracias al voto en el exterior, en un escrutinio plagado de irregularidades. Es la hija del dictador Alberto Fujimori.

En Ecuador, el presidente argentino visitará el 6 de agosto a su par Daniel Noboa, uno de los principales alfiles de Trump en la región. Noboa impulsó un referéndum para autorizar la presencia de tropas estadounidenses en el país y, aunque fue derrotado, avanzó igualmente en la habilitación de ejercicios militares conjuntos. Además, impuso un estado de excepción que militarizó Ecuador y cercenó las libertades democráticas, sin reducir los crímenes y la violencia del narcotráfico.

Un día después de verse con Noboa, Milei participará de la asunción de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia. Trump intervino activamente desde sus redes para apoyar al multimillonario abogado de paramilitares en las (también escandalosas) elecciones colombianas. De la Espriella propone el despido de 700 mil empleados públicos, la normalización de relaciones con Israel y políticas de mano dura al estilo de Bukele en El Salvador. Amigos de la motosierra y la represión.

Si a esto le sumamos las características del clan Bolsonaro, tenemos un completo panorama de gobiernos y fuerzas políticas alineados con la Casa Blanca en la gira de Milei, quien acaba de ratificar en el país vecino su alianza con Estados Unidos e Israel. En definitiva, el mandatario argentino hace su aporte a la última Estrategia de Seguridad Nacional yanqui, el famoso corolario Trump, que renovó el apetito de Estados Unidos por América Latina.

La ofensiva de Trump es una respuesta ante la crisis del imperialismo yanqui. Y, si bien cosechó logros en la región, la reciente derrota de la Casa Blanca en la guerra contra Irán y las movilizaciones populares en los Estados Unidos (No Kings) muestran los límites que está encontrando el magnate en sus planes. En América Latina, a su vez, los gobiernos alineados con Trump enfrentan duras luchas populares en la aplicación de sus planes de ajuste, como lo mostró, por ejemplo, la rebelión popular en Bolivia, o la larga huelga de la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas) en Ecuador contra la anulación del subsidio a los combustibles.

Para derrotar la ofensiva imperialista y sus secuaces, como Milei y los Bolsonaro, es necesario superar la política contemporizadora de los llamados gobiernos progresistas de la región, como Lula y Sheinbaum, que se fueron adaptando a la presión de la Casa Blanca. Es necesaria una intervención política independiente de los trabajadores.